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26 may 2011

Mujeres en el Siglo de Oro español

Autora: Ana Luisa Argomaniz. Grupo Ausencias.

Encontrar referencias de mujeres inmortales en la España del Siglo de Oro de las Artes y de las Letras es tarea difícil. Digamos, siguiendo el comparativo mineral, que para ellas fue el Siglo del Carbón por la oscuridad en que se vieron sumergidas.


Entre el XV y el XVI brillaron Beatriz Galindo "La Latina", primera alumna de la Universidad de Salamanca y profesora de latín de la Reina Isabel la Católica y sus hijos; Luisa de Medrano, Juana de Contreras y Francisca de Nebrija, mencionadas por Mariló Vigíl (1998) en su libro "Vida de las mujeres en los siglos XVI y XVII", que también accedieron a dar clases en la Universidad de Salamanca, en el caso de Francisca, sustituyendo a su padre Antonio de Nebrija. Cómo pudieron hacerlo si su acceso estuvo prohibido hasta el siglo XX, solo podemos explicárnoslo en base a la gran calidad y altura de sus conocimientos.

Y no nos olvidemos de María de Zallas, a la que Lope de Vega llamó "Sibila de Madrid". En sus novelas denuncia las injusticias indignantes con orgullo femenino y sin tapujos. En el siglo XVIII fue prohibida la reedición de sus novelas por la Inquisición.

En el Barroco, siglo XVII español, la mujer tenía la presencia y consideración de un árbol, cuya función fuera dar frutos en servicio de su propietario. No permitieron que fuera nada más. Y para ello editaron (Fray Luis de León, Vives y otros educadores de la época) manuales de "La perfecta doncella", "La perfecta casada", "La perfecta viuda" y "La perfecta monja". Todo ello, alrededor de su posición en la familia o fuera de ella y tratando de encontrar la cuadratura del círculo. Las mujeres eran divinas o demoníacas, tal como Literatura, Pintura y Teatro nos las presentan pero nunca iguales a los hombres.

No nos desanimemos; entre tanta oscuridad también vivieron Teresa de Ahumada y Cepeda (Santa Teresa de Jesús) y Sor Juana Inés de la Cruz:
 Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia,
y luego con gravedad
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Queréis con presunción necia
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Tais,
y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que falta de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis
que con desigual nivel
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.

¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata ofende
y la que es fácil enfada?

Mas entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos enhorabuena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada,
la que cae de rogada
o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?

Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar
y después con más razón
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo. 

No vamos aquí a revolver en la misoginia reflejada en los grandes escritores del Siglo de Oro, ya han arado antes esos campos. Fijémonos en Quevedo, que dedicó la más exquisita poesía amorosa a la inaccesible Lisis pero que también escribió crueldades increibles sobre las mujeres; Julián Juderías, biógrafo suyo, dice:

"Odia a las mujeres al modo y manera que el beodo puede aborrecer al vino, sin perjuicio de ceder a la atracción irresistible de la bebida"

Hagamos un repaso a la obra pictórica de la época a través de los más grandes y veremos que la representación femenina es puntual: por un lado, reinas e infantas, vírgenes y santas (de dos tipos: las de "buena vida", mártires y monjas, y las de "mala vida", representadas en Santa María Magdalena y Santa María Egipcíaca, ambas muy arrepentidas y por eso santas); y por otro, una representación muy pequeña de la mujer normal, tal es así que casi nos bastan los dedos de las manos.

Murillo (1617-1682):
"Pequeña vendedora de fruta"
"Las dos gallegas"
"Vieja espulgando a un niño"
"Vieja con gallina"
"Vieja con debanadera"
"Las dos gallegas" pintoresfamosos.cl

"Pequeña Vendedora de Fruta" www.reprodart.com
Velazquez (1599-1660):
"La costurera"
Retratos de Sibilas (dos retratos)
"Rebeca y Elíezer"
"Dama con abanico"
"Cristo en casa de Marta y María"
"Vieja friendo huevos"
"Las hilanderas"


"Las hilanderas" http://letrasenelestelas.blogspot.com/













"Vieja friendo huevos" Galería de Enrique Luis Cordero



¿Qué nos faltó a las mujeres en el Siglo de Oro español para tener tan escaso reconocimiento?

15 mar 2011

El Siglo de Oro: La Literatura del Siglo XVII

Autores: Grupo 3º Izquierda

El barroco se produce en España en medio de los llamados Siglos de Oro de nuestra literatura. España es gobernada a lo largo de este período de la historia por tres monarcas: Felipe II, FelipeIII y FelipeIV.
Universidad de Alcalá de Henares (Independentrip)
Las áreas más cultivadas por los intelectuales y artistas son la literatura, las artes plásticas, la música y la arquitectura. Todo el saber se acumula en las universidades de Salamanca y de Alcala de Henares.

Universidad de Salamanca. Extraída de sigojoven.com


Al lenguaje claro y popular del siglo XVI, le sucederá una lengua más oscura, enigmática y cortesana propia del Barroco. Así pues, la expresión literaria resulta influenciada por dos movimientos estéticos: los llamados Conceptismo y Culteranismo.

El Conceptismo se caracteriza por subordinar todo a la precisión y exactitud de lo que se pretende expresar, dominando los juegos de palabras y las asociaciones de éstas.

El Culteranismo intenta elevar lo noble sobre lo vulgar intelectualizando el arte de la palabra, distorsionando la lengua, y creando una serie de vocablos denominados cultismos.


En el género literario de la novela destaca Baltasar Gracián con su típica novela de carácter filosófico. Su obra maestra es El Criticón. Destacan igualmente Quevedo con su novela picaresca tal que La Vida del Buscón, y Cervantes con su novela cortesana cuya pieza más destacaada es Don Quijote de la Mancha.

 
Góngora, que resulta ser el mejor representante del Culteranismo, escribe su poesía en un estilo de dificultad deliberada a fin de excluir en su comprensión a la generalidad de los lectores. En consecuencia resulta en su tiempo muy criticado.

En cuanto al teatro, el barroco rompe con las unidades de acción, lugar y tiempo, mezclando lo trágico con lo cómico. Las piezas de teatro se representan en esta época en los llamados Corrales de Comedias, que no son otra cosa que patios de vecinos comunes a tres o cuatro casas. Los propios balcones y puertas de las viviendas son utilizados como escenario.

Corral de Comedias de Almagro. En Ilustración y Comedia


El autor más destacado en este género es Lope de Vega también llamado El Fenix de los Ingenios, con un total de mil ochocientas obras escritas, destacando algunos títulos como Fuenteovejuna, El mejor alcalde, el rey, o El caballero de Olmedo.


También destaca Tirso de Molina, maestro en el arte de complicar diabólicamente la trama, y crear caracteres de gran fuerza como el de Don Juan en El Burlador de Sevilla.

Otro de los de renombre es Calderón de la Barca. Entre sus obras destacan dramas de honor, como El alcalde de Zalamea, dramas filosóficos, como La vida es Sueño, dramas históricos, comedias, autos sacramentales y entremeses.

La literatura del Barroco en su caraterísticas generales refleja una clara intencionalidad de sustituir lo ideal por lo real, y una complicada y artificiosa ejecución de la forma y del contenido.

También interioriza una visión pesimista de la vida. En este sentido los temas que trata son la muerte, la vida, la fugacidad del tiempo, el pesimismo, y el sueño como recurso de presentación de una visión diferente del mundo. Un ejemplo de esto es el Soneto XXIII de Calderón de la Barca:

"¿De qué te sirve anhelar
por tener y más tener,
si eso en tu muerte ha de ser
fiscal que te ha de acusar?
Todo acá se ha de quedar;
y pues no hay más que adquirir
en la vida, que el morir,
la tuya rige de modo,
pues está en tu mano todo,
que mueras para vivir."

O esta prosa de Quevedo:

“Es, pues, la vida un dolor en que se empieza el de la muerte, que dura mientras dura ella!...
A la par empiezas a nacer y a morir, y no es en tu mano detener las horas, y si fueras cuerdo, no lo habías de desear; si fueras bueno, no lo habías de temer.
Antes empiezas a morir, que sepas qué cosa es vida".

O esta estrofa de Baltasar Gracián:

“Todo es arma y todo guerra.
De suerte que la vida del hombre no es otra,
que una milicia sobre la haz de la tierra."



15 mar 2010

Elegante y crítico: Mariano José de Larra

Nacido el 24 de marzo de 1809, en el Madrid ocupado por los franceses, vivió su infancia en Francia debido a que su padre, médico prestigioso de las tropas francesas, tuvo que huir con la retirada del ejército, en 1813. Regresó en 1818, con 9 años, tras estudiar en Burdeos y París.

Su vida amorosa afectó mucho a su vida y obra. Durante el curso de 1824-1825, cuando estudiaba en la Universidad de Valladolid, no se presentó a los exámenes de junio, pero después del verano, en octubre aprobó todas las asignaturas. El no presentarse en junio quizás se deba a que descubrió que una mujer mucho mayor que él de la que estaba enamorado era la amante de su propio padre.

Se casa en agosto de 1829 contra la voluntad de sus padres con Pepita Wetoret y pronto empiezan las desavenencias de un matrimonio del que nacieron un hijo, en 1830, y dos hijas, en 1832 y 1834. Hacia 1830, conoce a Dolores Armijo, casada con un hijo del famoso abogado Manuel María Cambronero. El amor por Dolores ya se trasluce en algunos versos íntimos que escribe por entonces y que no publica. La crisis se manifiesta en el verano de 1834 con los escándalos con Dolores que se va de Madrid y la separación de su mujer embarazada que dará a luz una niña después de la ruptura.

Tras viajar tanto en España como fuera de España (Lisboa, Londres, París), regresó a Madrid. El 13 de febrero de 1837, Dolores le anuncia a Mariano José que irá a visitarlo a su casa acompañada de una amiga. Parece que Larra ve la posibilidad de reanudar las relaciones. Era lunes de Carnaval, ya anochecido, recibe a Dolores que viene acompañada de su cuñada. Ha venido a rechazar cualquier posibilidad de arreglo. Cuando salen las dos mujeres de la casa y todavía no van lejos, Larra se pega un tiro.

Su vida privada lo lleva por amores desgraciados y sufrimiento sin esperanzas; sin embargo, su mayor aportación literaria está relacionada con su crítica social y política, en la que también se mostró apasionado, melancólico y mordaz. Por educación y temperamento, Larra fue un hombre de refinada elegancia aunque sus juicios eran duros y firmes.

Larra fue, ante todo, el mejor periodista de su tiempo. Lo más interesante de su producción lo constituyen sus artículos, publicados en su mayoría entre 1832 y 1837, bajo diversos pseudónimos. Hay que tener en cuenta que algunos de sus contertulios del "Parnasillo" terminan en la cárcel, como Olózaga e Iznardi, o en el patíbulo, como el librero Millar. Sus artículos reflejan el color y el ambiente de la época y lo que más lo caracteriza es el análisis doloroso e implacable de la realidad española del momento. Las costumbres le parecían groseras ("El castellano viejo"); los funcionarios, perezosos ("Vuelva usted mañana"); las casas, inhabitables ("Las casas nuevas"); las diversiones, bárbaras ("Los toros")...

El valor fundamental de la obra de Larra estriba en el contenido, más que en la forma. No es un creador de belleza, pero sabe percibir con agudo espíritu crítico los más diversos matices de la realidad nacional del momento.


Algunos fragmentos de la obra de Larra:
"La vida de Madrid es un amasijo de contradicciones, de llanto, de enfermedades, de errores, de culpas y de arrepentimientos"

"Si bien los toros han perdido su primitiva nobleza; si bien antes eran una prueba del valor español, y ahora sólo son de la barbarie y ferocidad, también han enriquecido considerablemente estas fiestas una porción de medios que han añadido para hacer sufrir más al animal y a los espectadores racionales: el uso de perros que no tienen más crimen para morir que el de ser más débiles que el toro y que su bárbaro dueño; el de los caballos, que no tienen más culpa que el ser fieles hasta expirar, guardando al jinete aunque lleven las entrañas entre las herraduras; el uso de banderillas sencillas y de fuego y aun la saludable costumbre de arrojar el bien intencionado pueblo a la arena los desechos de sus meriendas, acaban de hacer de los toros la diversión más inocente y más amena que puede haber tenido jamás pueblo alguno civilizado..."

"Libertad en literatura, como en las artes, como en la industria, como en el comercio, como en la conciencia. He aquí la divisa de nuestra época, he aquí la nuestra, he aquí la medida con que mediremos".
"Libertad en política, sí, libertad en literatura, libertad en todas partes... libertad para recorrer ese camino que no conduce a ninguna parte...".

"Sin ir más lejos, yo tengo un sobrino cuyo padre dio también en la flor de las reformas y de las ideas nuevas. Le puso al muchacho tanto divino ayo, y maestro, y pedagogo, que no tenía un momento en el día para rebullirse. Y ¿qué sucedió? ¿Qué había de suceder? Se quedó el muchacho pálido, seco como un esparto... Daba lástima verlo.¡Y dale, que había de estudiar, y que había de...! Pues estudio fue, que... En fin, dos meses hace no más que murió.
-¿Qué dice usted?¡Angelito! ¿Y murió de estudiar?
-No, señor; murió de un cólico; pero voy a lo que es..."

Fuentes:
http://www.cervantesvirtual.com/bib_autor/larra/autor.shtml
http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/lrr/08144065399170073132268/p0000001.htm#I_1_

Apuntes sobre el siglo XIX

El siglo XIX es el siglo en el que se considera que comienza la Historia Contemporanea de España, que es el periodo de la historia que transcurre desde la Guerra de Independencia, en 1808, hasta la actualidad.

En esta primera mitad del siglo XIX (1800-1850), Napoleón quiso exportar las ideas de la Revolución Francesa (1789) a toda Europa, lo que conduce a varios conflictos bélicos. Napoleon puso a su hermano José Bonaparte en el trono español, por lo que habrá sucesivas batallas, luchas violentas y motines que acabarían con la abdicación de Napoleón I, en 1814.

Tras la expulsión de los franceses, España entró en un extenso periodo de inestabilidad, la mayor parte del siglo se sucedieron continuas luchas entre liberales, republicanos y partidarios del Antiguo Régimen. Es una época de exaltación de lo nacional como reacción a las invasiones napoleónicas, la época en la que nacieron los nacionalismos. En el País Vasco se vivieron con dureza las guerras carlistas, en las que se luchó más para conservar los fueros que otorgaban privilegios a la región que para defender el Antiguo Régimen.

En ese contexto nace el Romanticismo, en una época de luchas entre liberales y conservadores. Eso se ve claramente en las dos corrientes principales: el Romanticismo conservador, como reacción conservadora contra el "liberalismo napoleónico" que busca la restauración de la monarquía, la tradición y la religión; y el Romanticismo liberal y revolucionario, que defiende la libertad a todos los niveles: social, político, estético, literario...

Los precursores del Romanticismo, que se extendió por Europa y América, son Rousseau (1712-1778), pensador francés, y el dramaturgo alemán Goethe (1749- 1832). Bajo el influjo de estas figuras los románticos se encaminan a crear obras menos perfectas y menos regulares, pero más profundas e íntimas. Buscan entre el misterio e imponen los derechos del sentimiento. Su lema es la libertad en todos los aspectos de la vida.

El Romanticismo en España fue tardío y breve, más intenso, pues la segunda mitad del siglo XIX lo acapara el Realismo, de características antagónicas a la literatura romántica. Estas son sus características más destacadas:
  • Rechazo al Neoclasicismo y a las Tres Reglas
  • Subjetivismo
  • Atracción por lo nocturno y misterioso
  • Fuga del mundo que los rodea. El rechazo de la sociedad burguesa en la que les ha tocado vivir, lleva al romántico a evadirse de sus circunstancias, imaginando épocas pasadas en las que sus ideales prevalecían sobre los demás o inspirándose en lo exótico.


Fuentes:
http://es.wikipedia.org/wiki/Literatura_espa%C3%B1ola_del_Romanticismo
http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_Espa%C3%B1a
http://es.wikipedia.org/wiki/Guerra_de_la_Independencia_Espa%C3%B1ola
http://wapedia.mobi/es/Literatura_espa%C3%B1ola_del_Romanticismo

2 mar 2010

Sobre fabulistas y ensayistas: estamos en pleno siglo XVIII

Seguimos viajando por el siglo XVIII (entrada anterior: Apuntes sobre el siglo XVIII) y esta época se caracteriza literariamente por dos corrientes principales: los fabulistas y los ensayistas. Ambos tienen el mismo fin: didactizar y moralizar, dar luz sobre la sociedad y la ciencia y fomentar la reflexión.

Si bien desde el punto de vista de la creación literaria son obras limitadas, supusieron un gran avance, ya que pretendían mejorar la sociedad y la cultura de los españoles de aquella época.

Como tenéis información en internet sobre estos autores que os voy a presentar, lo que voy a hacer en este artículo es ofreceros cuatro fragmentos que espero que os gusten.

Félix María de Samaniego (1745-1801)
Las dos ranas. Fábulas en verso castellano
Tenían dos Ranas
Sus pastos vecinos,
Una en un estanque,
Otra en el camino.
Cierto día a ésta
Aquélla la dijo:
«¡Es creíble, amiga,
De tu mucho juicio,
Que vivas contenta
Entre los peligros,
Donde te amenazan,
Al paso preciso,
Los pies y las ruedas
Riesgos infinitos!
Deja tal vivienda;
Muda de destino;
Sigue mi dictamen
Y vente conmigo.»
En tono de mofa,
Haciendo mil mimos,
Respondió a su amiga:
«¡Excelente aviso!
¡A mí novedades!
Vaya, ¡qué delirio!
Eso sí que fuera
Darme el diablo ruido.
¡Yo dejar la casa
Que fue domicilio
De padres, abuelos
Y todos los míos,
Sin que haya memoria
De haber sucedido
La menor desgracia
Desde luengos siglos!»
«Allá te compongas;
Mas ten entendido
Que tal vez sucede
Lo que no se ha visto.»
Llegó una carreta
A este tiempo mismo,
Y a la triste Rana
Tortilla la hizo.

Por hombres de seso
Muchos hay tenidos,
Que a nuevas razones
Cierran los oídos.
Recibir consejos
Es un desvarío;
La rancia costumbre
Suele ser su libro.

José Cadalso (1741-1782)
Carta XXVI
Del mismo al mismo

Por la última tuya veo cuán extraña te ha parecido la diversidad de las provincias que componen esta monarquía. Después de haberlas visto hallo muy verdadero el informe que me había dado Nuño de esta diversidad.
En efecto, los cántabros, entendiendo por este nombre todos los que hablan el idioma vizcaíno, son unos pueblos sencillos y de notoria probidad. Fueron los primeros marineros de Europa, y han mantenido siempre la fama de excelentes hombres de mar. Su país, aunque sumamente áspero, tiene una población numerosísima, que no parece disminuirse con las continuas colonias que envía a la América. Aunque un vizcaíno se ausente de su patria, siempre se halla en ella como encuentre con paisanos suyos. Tienen entre sí tal unión, que la mayor recomendación que puede uno tener para con otro es el mero hecho de ser vizcaíno, sin más diferencia entre varios de ellos para alcanzar el favor del poderoso que la mayor o menor inmediación de los lugares respectivos. El señorío de Vizcaya, Guipúzcoa, Álava y el reino de Navarra tienen tal pacto entre sí, que algunos llaman estos países las provincias unidas de España.


Benito Jerónimo Feijoo (1676-1764)
Las modas. Teatro crítico universal.

Siempre la moda fue de la moda, quiero decir, que siempre el mundo fue inclinado a los nuevos usos. Esto lo lleva de suyo la misma naturaleza. Todo lo viejo fastidia. El tiempo todo lo destruye. A lo que no quita la vida, quita la gracia. Aún las cosas insensibles tienen, como las mujeres, vinculada su hermosura a la primera edad; y todo el donaire pierden al salir de la juventud; por lo menos así se representa a nuestros sentidos, aún cuando no hay inmutación alguna en los objetos


Gaspar Melchor de Jovellanos(1744-1811)
Inconvenientes de viajar en coche

"Caminar en coche es ciertamente una cosa muy regalada, pero no muy a propósito para conocer un país. Además de que la celeridad de las marchas ofrece los objetos a la vista en una sucesión demasiado rápida para poderlos examinar, el horizonte que se descubre es muy ceñido, muy indeterminado, variado de momento en momento, nunca bien expuesto a la observación analítica. Por otra parte, la conversación de cuatro personas embanastadas en un forlón, y jamás bien unidas en la idea de observar, ni en el modo y objetos de la observación; el ruido fastidioso de las campanillas y el continuo clamoreo de mayorales y zagales, con banderola, su capitana y su tordilla, son otras tantas distracciones que disipan el ánimo y no le permiten aplicar su atención a los objetos que se le presentan. Agregue a esto la naturaleza del país que acabamos de atravesar, compuesto de inmensas llanuras, de horizontes interminables, sin montes ni colinas, sin pueblos ni alquerías, sin árboles ni matas, sin un objeto siquiera que señale y divida sus espacios, y fije los aledaños de la observación, y verá que es incapaz de ser observador de carrera, y que se resiste sin arbitrio al estudio y meditación del caminante."

Y ahora: ¿quién tiene miedo a leer obras del siglo XVIII? Siguiendo los enlaces encontraréis más. Los que os animéis, podéis comentar aquí lo que más o menos os haya gustado o los comentarios que os apetezcan sobre estas obras.

23 feb 2010

Apuntes sobre el siglo XVIII

A lo largo del siglo XVIII, la literatura viaja a través de cuatro tendencias fundamentales: el Posbarroquismo, el Neoclasicismo, la Ilustración y el Prerromanticismo.

A partir de la muerte de Calderón (1681), el Barroco entra en decadencia y no quedan más que un estilo extravagante y caricaturizado de los grandes movimientos barrocos: la escenografía aparatosa proveniente de la dramaturgia de Calderón, el humor chabacano mal interpretado de la obra de Quevedo, obras recargadas basadas en la lírica de Góngora... El arte barroco fue fuertemente criticado por el movimiento neoclásico y fue apagándose bajo la presión de las nuevas corrientes europeas.

Con la llegada de Felipe V de Borbón, llegan los modelos franceses de la vida social y cultural. El movimiento neoclásico conduce el arte hacia reglas, basadas en Aristóteles y Horacio, que obligan a lo siguiente:
1º Alcance universal y verosimil
2º Separación de géneros y unidad de estilo
3º Finalidad moral o educativa de las obras de arte

Esto lleva a salones literarios, fundación de Academias e instituciones normativas: La Real Academia de la Lengua (1713), la Biblioteca Nacional (1712), la Real Academia de la Historia (1738)...

En la literatura, las obras no tienen grandes cualidades estilísticas pero son de interés principalmente los fabulistas (siguiendo a Lafontaine - "El cuento de la lechera") y los ensayistas (siguiendo a Voltaire y otros grandes pensadores).

Después de este periodo de rigidez creativa, va surgiendo el Prerromanticismo a partir de la mitad del siglo XVIII, con el desarrollo de la burguesía. Con el impulso de Juan Jacobo Rousseau, comienza una nueva época de autores más apasionados y sensibles.

Sentencias de Voltaire (1694-1778)
Sólo es inmensamente rico aquel que sabe limitar sus deseos
Una colección de pensamientos debe ser una farmacia donde se encuentra remedio a todos los males
Azar es una palabra vacía de sentido, nada puede existir sin causa
Es peligroso tener razón cuando el gobierno está equivocado
Decimos una necedad y a fuerza de repetirla acabamos creyéndola
La idiotez es una enfermedad extraordinaria, no es el enfermo el que sufre por ella, sino los demás
Yo no estoy de acuerdo con lo que usted dice, pero me pelearía para que usted pudiera decirlo

Sentencias de Rousseau (1712-1778)
Nadie puede ser feliz si no se aprecia a sí mismo
Ser adulto es estar solo
La igualdad de la riqueza debe consistir en que ningún ciudadano sea tan opulento que pueda comprar a otro, ni ninguno tan pobre que se vea necesitado de venderse
La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir; nada hay más insensato que pretender sustituirlas por las nuestras
Quitad de los corazones el amor por lo bello, y habréis quitado todo el encanto a la vida
Las ideas generales y abstractas son fuente de los más grandes errores humanos
El acento es el alma del discurso
No seréis nunca frailes si primero no sois monaguillos
Es muy difícil someter a la obediencia a aquel que no busca mandar.
La única costumbre que hay que enseñar a los niños es que no se sometan a ninguna