En este programa número 73 de La Alegre Corchea Libertaria, de nuestra radio libre online Alegría Libertaria, os contamos un poco sobre la cantautora e intérprete Quesia Bernabé, junto con un fragmento de la entrevista que hicieron a Isabel Escudero y a Quesia en Histéricas Grabaciones, el 19 de mayo de 2017.
Quesia nació en Murcia en 1984. Es licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Murcia. Al poco de acabar sus estudios se muda a Madrid donde inicia su carrera como cantautora e intérprete. Allí comienza a estudiar guitarra clásica con René Mora y actualmente con David Escudero.
Quesia Bernabé con Isabel Escudero
En 2012 se publica su primer disco... Su segundo trabajo, Cifra y aroma (2015), es un libro-disco monográfico sobre Isabel Escudero, quien además interviene en el mismo recitando sus versos. Este disco surge del circuito de recitales que ambas vienen dando juntas en el último año. Para este trabajo, producido por Josete Ordóñez, se ha rodeado de músicos de primera fila como Xavi Lozano, Luca Germini y Marcos Herreros.
Su obra está profundamente vinculada a la poesía. Ha musicalizado a diversos poetas como Gustavo Adolfo Bécquer, Juan Ramón Jiménez, Gabriela Mistral, Manuel Cuña Novas y Agustín García Calvo entre otros. Actualmente trabaja en un nuevo disco sobre poemas de Federico García Lorca.
La música que escucharemos tras la presentación es de su disco "Cifra y aroma" (2015) y dos canciones grabadas en 2014:
La Avena Loca (poema de Isabel Escudero)
Cascabel (poema de Isabel Escudero)
Condiciones de Luna (poema de Isabel Escudero)
Adónde Irá el Pájaro (poema de Isabel Escudero)
Amor a Muerte (poema de Isabel Escudero)
Dice el Cielo (poema de Isabel Escudero)
A la Sombra de un Burro (poema de Isabel Escudero)
Arando (poema de Isabel Escudero)
Canciones y soliloquios núm. 50 (poema de Agustín García Calvo)
Canción de Lalia, con Antonio Selfa (guitarra y voz) y Javi Sanmartín (guitarra)
No en la primera sino en la última página de la crónica es donde está escrito el nombre verdadero del hé- roe; y no al comenzar sino al acabar la jornada, es cuando acaso pueda decir el hombre cómo se llama.
I
Yo no soy el filósofo.
El filósofo dice: Pienso… luego existo.
Yo digo: Lloro, grito, aullo, blasfemo… luego existo.
Creo que la Filosofía arranca del primer juicio. La Poesía, del primer lamento. No sé cuál fue la palabra primera que dijo el primer filósofo del mundo. La que dijo el primer poeta fue: ¡Ay!
¡Ay!
Este es el verso más antiguo que conocemos. La peregrinación de este ¡Ay! por todas las vicisitudes de la historia, ha sido hasta hoy la Poesía. Un día este ¡Ay! se organiza y santifica. Entonces nace el salmo. Del salmo nace el templo. Y a la sombra del salmo ha estado viviendo el hombre muchos siglos.
Ahora todo se ha roto en el mundo. Todo. Hasta las herramientas del filósofo. Y el salmo ha enloquecido: se ha hecho llanto, grito, aullido, blasfemia… y se ha arrojado de cabeza en el infierno. Aquí están ahora los poetas. Aquí estoy yo por lo menos.
Este es el itinerario de la Poesía por todos los caminos de la Tierra. Creo que no es el mismo que el de la Filosofía. Por lo cual no podrá decirse nunca: éste es un poeta filosófico.
Porque la diferencia esencial entre el poeta y el filósofo no está, como se ha creído hasta ahora, en que el poeta hable con verbo rítmico, cristalino y musical, y el filósofo con palabras obstrusas, opacas y doctorales, sino en que el filósofo cree en la razón y el poeta en la locura.
El filósofo dice:
Para encontrar la verdad hay que organizar el cerebro.
Y el poeta:
Para encontrar la verdad hay que reventar el cerebro, hay que hacerlo explotar. La verdad está más allá de la caja de música y del gran fichero filosófico.
Cuando sentimos que se rompe el cerebro y se quiebra en grito el salmo en la garganta, comenzamos a comprender. Un día averiguamos que en nuestra casa no hay ventanas. Entonces abrimos un gran boquete en la pared y nos escapamos a buscar la luz desnudos, locos y mudos, sin discurso y sin canción.
Además, los poetas sabemos muy poco. Somos muy malos estudiantes, no somos inteligentes, somos holgazanes, nos gusta mucho dormir y creemos que hay un atajo escondido para llegar al saber.
Y en vez de meditar como el filósofo o de investigar como los sabios, ponemos nuestros grandes problemas en el altar de los oráculos o dejamos que los resuelva aleatoriamente una moneda de diez centavos.
Y decimos, por ejemplo: Puesto que no sé quién soy… que lo decida la suerte.
¿Cara o cruz?
II
¿CARA O CRUZ? ¿ÁGUILA O SOL?
Filósofos,
para alumbrarnos, nosotros los poetas
quemamos hace tiempo
el azúcar de las viejas canciones con un poco de ron.
Y aún andamos colgados de la sombra.
Oíd,
gritan desde la torre sin vanos de la frente:
¿Quién soy yo?
¿Me he escapado de un sueño
o navego hacia un sueño?
¿Huí de la casa del Rey
o busco la casa del Rey?
¿Soy el príncipe esperado
o el príncipe muerto?
¿Se enrolla
o se desenrolla el film?
Este túnel
¿me trae o me lleva?
¿Me aguardan los gusanos
o los ángeles?
Mi vida está en el aire dando vueltas.
¡Miradla, filósofos, como una moneda que decide! ¿Cara o cruz?
¿Quién quiere decirme quién soy?
¿Oísteis?
Es la nueva canción,
y la vieja canción,
¡nuestra pobre canción!
¿Quién soy yo?... ¿Águila o sol?...
–Mirad. Perdí… Filósofos, perdí.
Yo no soy nadie.
Un hombre con un grito de estopa en la garganta y una gota de asfalto en la retina.
Yo no soy nadie.
Y no obstante, estas manos, mis antenas de hormiga,
han ayudado a clavar la lanza en el costado del mundo
y detrás de la lupa de la luna hay un ojo que me ve como a un microbio royendo el corazón de la Tierra.
Tengo ya cien mil años y hasta ahora no he encontrado otro mástil de más fuste que el silencio y la sombra donde colgar mi orgullo,
tengo ya cien mil años y mi nombre en el cielo se escribe con lápiz.
El agua, por ejemplo, es más noble que yo.
Por eso las estrellas se duermen en el mar
y mi frente romántica es áspera y opaca.
Detrás de mi frente –filósofos, escuchad esto bien–,
detrás de mi frente hay un viejo dragón:
El sapo negro que saltó de la primera charca del mundo
y está aquí, aquí, aquí,
agazapado en mis sesos, sin dejarme ver el Amor y la Justicia.
Yo no soy nadie, nadie.
Un hombre con un grito de estopa en la garganta y una gota de asfalto en la retina… Yo no soy nadie, filósofos…
Y éste es el solo parentesco que tengo con vosotros.-
León Felipe (1967). LIBRO VI. ¿QUIÉN SOY YO?... ¿CARA O CRUZ? En ganarás la luz. Biblioteca León Felipe. Colección Málaga, S.A., México, colección publicada gracias al trabajo de Rafael Giménez Siles
Cosas que me vinieron en una conversación con Txetxo... que me pidió que le recomendara un libro sobre educación y acabó llevándose dos ejemplares de Alfileres, Coplas Libertarias, de ¿Isabel Escudero?...
lo encontramos en una de esas tiendas de libros de segunda mano en Cuernavaca
y en eso que la lista de reproducción me ha traído esta canción...
El filósofo pregunta: ¿quién soy yo? y responde: Pienso, luego existo.
El poeta pregunta: ¿quién soy yo? y responde: Siento, luego vivo.
En las culturas populares no se pregunta: ¿quién soy yo? sino ¿con quién estoy yo?... estoy con quien vivo. Continuamente se va respondiendo a esa pregunta, en la vida cotidiana, lejos de heroísmos, del espectáculo, de biografías... La filosofía te saca de la vida para pensar... la poesía necesita de la vida para sentir... en las culturas populares no se separa el pensar/sentir/hacer, el centro de la vida es la vida...
Isabel Escudero
Poetisa y ensayista (Quintana de la Serena, Badajoz, 1944)
Puedes escuchar algunas coplas recitadas por Isabel Escuderohaciendo clic aquí. Y aquí puedes leer algunos otros poemas de los poemarios titulados "Coser y cantar" (Editorial Lucina, Zamora 1994) y "Cifra y aroma" (Hyperión, Madrid 2002).
ALFILERES
Coplas libertarias
La fe, prendida con alfileres, pa que cuando sople el aire, se me la lleve.
Tú crees que esto es la paz? Esto es la guerra, disimulá
Que te fueras bueno está pero qué hago ahora con tu ropita planchá
Si Dios puede tanto le gustará que no me someta a su voluntad?
La culpa de que aún te quiera la mitad del relojito y la mitad de la cadena
Al amor, niña, no le pongas dueño ponle cascabelitos de sueño no le pongas campanas de sacramento
Para querernos de verdad nos faltó un poquito de casualidad
que mi amor es infinito pero le falta un poquito
Cuanto te digo "te quiero", lo que te quiero decir es que aún me lo creo.
Morir por las ideas eso le pasa a cualquiera.
Amores de hombres y de mujeres prendidos con alfileres.
Algo más de 250 alfileres lleva prendidos este pequeño gran libro de coplas libertarias que ¿isabel escudero? ha reunido, fruto del juego con el tiempo que da la poesía oral. Su quehacer poético y el recitado de viva voz han sido su labor pública más constante, con producciones del orden de la canción o del canturreo, el recitado en alta voz, rítmico y acompasado de letanías, corros, romances, fábulas, coplas y versos varios. La poesía es lenguaje en acción y juego. Y ahí, en toda esa compleja amalgama, están ellas, las palabras todas, automáticamente engarzadas unas con otras en la producción viva del habla, sabiéndose ellas perfectamente colocar unas tras otras sin intervención alguna de la conciencia del hablante, y quizá por ello funcionando con acierto gracias a que no sabemos que lo sabemos. Ese respirar por la herida común, «lo que habla», «lo que canta», ¿es eso poesía?