Mostrando entradas con la etiqueta Libros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Libros. Mostrar todas las entradas

13 sept 2015

Ángel Calle nos regala su último libro de poemas...

Ángel Calle Collado
Son muchas las publicaciones que nos va regalando Ángel Calle sobre agroecología, soberanía alimentaria, democracia radical, cultivos sociales... No hay más que dar un paseo por su web en construcción Deseos en el insomnio...


También nos regala poemas y pensamientos poéticos que podemos descargarnos y disfrutar de su lectura. Este es su nuevo libro que tan pronto como llega sale volando... DigniVivirse (se anuncian guerras). Puedes descargarlo desde aquí: http://www.deseosenelinsomnio.com/category/libros/


DigniVivirse (se anuncian guerras). Ángel Calle Collado (2014) Málaga: Corona del Sur.


Contradictorios

Soy compañero anónimo de cualquier transeúnte y aliento ausente del albañil en paro. Soy también el que cruza los pasos de cebra en dirección opuesta y desconoce el sabor a cristales rotos de los hogares puestos en venta.

Aun así, mi siesta sigue siendo mi gesto animal, con el que invoco el placer adulto y la necesidad de niño frágil. Detengo coches, conversaciones, encuentros para seguir el abismo del sopor. Paréntesis inaplazable, solo excitable.

En todos estoy como amigo, como vencido y como deseante. La jaula es la conciencia, el vuelo es mi siguiente paso. El mundo es en ocasiones frío, pero la tristeza y el desapego también son mis mantas.

No he venido a salvar el mundo, ni a salvarme a mí. Hay paradoja en cada bocado que se da con la vida. Lo importante es no pedir prestados los dientes.


Dimes y diretes


Dijeron: volved a las escuelas!
Contestaron: el alfabeto de los mercados nos hace estúpidos

Dijeron: numerarse!
Contestaron: no hay dorsales que nos representen

Dijeron: no habrá obsequios!
Contestaron: no queremos más robos

Dijeron: sois terroristas!
Contestaron: aún masacran vuestros calabozos y vuestros medios

Dijeron: no producís nada!
Contestaron: sólo producís tristeza...


17 dic 2013

¡Intercambio de libros, BOOKCROSSING en Aulas de la Experiencia!



Este jueves, día 19 de diciembre, para dar la bienvenida a las vacaciones de Navidad, hemos organizado un intercambio de libros en la sede de las Aulas de la Experiencia. En este intercambio, quien quiera, traerá de casa un libro (o más) y lo dejará en las mesas habilitadas para ello, hacia las 9 de la mañana.

Posteriormente, hacia las 11, curiosearemos los libros y quien quiera, podrá coger el libro (o libros) que quiera.


AVISO IMPORTANTE: en este intercambio de bookcrossing, no vas a recuperar el libro que des, una vez que lo dejes, cualquier persona podrá cogerlo y llevárselo a modo de regalo. ¡No traigas ningún libro del que no quieras desprenderte!

Fuente de la imagen: Xoan Baltar on Flickr CC-by

Y, si te animas, añade una postal o una nota dentro del libro: ¿Por qué ese libro? ¿Qué es lo que más te gusta de él? ¿Qué te gustaría decir a la persona que lo vaya a leer? ¡Hace mucha ilusión encontrarse con notas dentro del libro!

[Iniciativa dentro de la Red Ikaskidetza Sarea]



28 may 2013

Filobiblión, Muy hermoso tratado sobre el amor a los libros (Ricardo de Bury, 1287 – 1345)

Tras una pequeña parada de actividad del blog (que como imaginaréis corresponde a una actividad laboral bastante intensa), he querido retomar las publicaciones del blog con una obra que llegó a mis manos como obsequio de un compañero vuestro de Aulas.

Fuente de la imagen: todocolecciones.net
El Filobiblión (1345) es una obra de Ricardo de Bury, escritor, bibliófilo, monje benedictino, obispo de Durham de 1333 a 1345 y uno de los primeros coleccionistas de libros de Inglaterra (extraído de la Wikipedia). Su vida está llena de intrigas de corte y asuntos poco claros (tened en cuenta la época a la que pertenece) y entre otras labores se dedicó a la educación del príncipe de Gales, Eduardo III.

En esta obra reflexiona sobre la hermosura de los libros, el maltrato que sufren por malos estudiantes y malos clérigos, la polémica cuestión del préstamo de libros y la importancia vital de la sabiduría que reside en ellos. Son suyas estas palabras:

Los libros son los maestros que nos instruyen sin brutalidad, sin gritos ni cólera, sin remuneración. Si nos acercamos a ellos, jamás los encontraremos dormidos; si les formulamos una cuestión, no nos ocultan sus ideas; si nos equivocamos, no nos dirigen reproches.
(pag. 22 de la edición traducida de 1969)


Puede que veáis a un joven insensato que pierde su tiempo haciendo que estudia, y es posible que, transido de frío y con la nariz moqueando, no se digne limpiarla con su pañuelo para impedir que el libro que está bajo de ella se manche. ¡Pluguiera a Dios que, en lugar de manuscrito, tuviera debajo un mandil zapatero! Cuando se cansa de estudiar, para acordarse de la página en que quedó, la dobla sin ningún cuidado. O se le ocurre también señalar con su sucia uña un pasaje que le divirtió. O llena el libro de pajas para recordar los capítulos interesantes. Estas pajas, que no puede digerir el libro y que nadie se ocupa de retirar, van rompiendo las junturas del libro y acaban por pudrirse dentro del volumen.
(pag. 98 de la edición traducida de 1969)

Aunque mi capítulo favorito es el IX, del que extraigo aquí algunos fragmentos memorables:

CAPÍTULO IX
DE CÓMO LOS ANTIGUOS ESTUDIANTES AVENTAJABAN A LOS ACTUALES EN FERVOR DISCENTE

[...] nos vemos obligados a reconocer que sus sucesores apenas se bastan para discutir sus trabajos y para compendiar en un resumen todo lo que ellos obtuvieron en sus resonantes descubrimientos. [...]

En lo tocante al ardor por aprender y al afán del estudio, aquellos antepasados consagraban su vida entera, mientras que nuestros contemporáneos, dominados por el vicio, pasan los fecundos años de juventud, y en el momento en que, extinguidas sus pasiones, quieren alcanzar la cima de la ambigua verdad que persiguen, se entregan, conturbados, a menesteres completamente extraños a la filosofía. [...]

Ovidio, en su poema De vetula, se lamenta, con razón, de esta tendencia: "Todos se afanan en aquello que puede reportar algún beneficio; muy pocos se afanan por saber y muchos por enriquecerse. ¡Así te prostituyen, ciencia virgen! ¡Así te esclavizan, a ti, a quien debían estrechar en castos abrazos; no te buscan por ti, sino por los beneficios que puedes procurarles; en una palabra: prefieren enriquecerse a filosofar...".

[...] Trabajando por ambición desde su juventud y uniendo a sus aún débiles hombros las alas icáreas de la presunción, se atribuyen el bonete y la cátedra doctorales asaz prematuramente. De este modo, siendo aún niños, se convierten en profesores de las diversas facultades en donde, sin ninguna precaución, abordan los más variados temas, saltando sobre ellos como las cabras. Y cuando apenas han gustado un poco de ese torrente, piensan que ya han apurado todo lo que se podía; y sus gargantas estaban aún secas. Y así, sin base ni fundamentación sólidas, el edificio que construyen está continuamente amenazando ruina. Y luego resulta verdaderamente bochornoso para estos advenedizos el estudiar lo que debieron aprender de jóvenes; y por ello se ven obligados a expiar ininterrumpidamente los injustos honores que alcanzaron demasiado pronto.
(pag. 67 a 71 de la edición traducida de 1969)


Os dejo el índice para tentaros a su lectura. Los capítulos son breves (el libro tiene 111 páginas) y los títulos os ofrecen una visión general del contenido del libro:

Preámbulo

FILOBIBLIÓN
Prólogo
CAPÍTULO I 
Alabanza de la sabiduría y de los libros en que reside.
CAPÍTULO II
De cómo los libros deben ser preferidos a las riquezas y a los placeres.
CAPÍTULO III
De cómo los libros deben ser comprados siempre, a excepción de dos casos.
CAPÍTULO IV
De los bienes cuya fuente son los libros, y de la ingratitud que les profesan los malos clérigos.
CAPÍTULO V
De cómo los buenos religiosos escriben libros, y de cómo los malos se ejercitan en otros menesteres.
CAPÍTULO VI
En el que el autor alaba a los antiguos religiosos mendicantes y reprende a los modernos.
CAPÍTULO VII
En el que el autor se lamenta de la destrucción de libros causada por guerras e incendios.
CAPÍTULO VIII
De las muchas oportunidades que por doquiera se presentaron al autor para adquirir libros.
CAPÍTULO IX
De cómo los antiguos estudiantes aventajaban a los actuales en fervor discente.
CAPÍTULO X
De cómo la ciencia camina a su perfección, y de cómo el autor proveyó a sus estudiantes de gramáticas griegas y latinas.
CAPÍTULO XI
De cómo las leyes no constituyen ninguna ciencia.
CAPÍTULO XII
De la utilidad y necesidad de la gramática
CAPÍTULO XIII
De la justificación de la poesía y de su utilidad.
CAPÍTULO XIV
De aquellos que deben a los libros un amor especialísimo.
CAPÍTULO XV
De los múltiples resultados de la ciencia contenida en los libros.
CAPÍTULO XVI
De los libros nuevos que es preciso producir y de los antiguos que es preciso reproducir.
CAPÍTULO XVII
De cómo los libros deben ser tratados con exquisito cuidado.
CAPÍTULO XVIII
Contra los detractores del autor.
CAPÍTULO XIX
Reglamento para el préstamo de libros.
CAPÍTULO XX
En el que el autor se encomienda a las oraciones de los estudiantes y les enseña cómo se ha de orar.
 
 



14 ago 2011

Medio pan y un libro

Miguel Aldanondo ha tenido el gusto de compartir este mensaje con nosotros/as, que me ha parecido muy oportuno publicar en este blog.

Es el discurso de Federico García Lorca al inaugurar la Biblioteca de Fuentevaqueros en Granada.


Locución de Federico García Lorca al Pueblo de Fuente de Vaqueros (Granada). Septiembre 1931.

Imagen de bibliotecaderus.wordpress.com

"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.



Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada. 


No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.


Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros? 


¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: ‘amor, amor’, y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: ‘¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!’. Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida. 


Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: ‘Cultura’. Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz."


Como bien señala Miguel, a punto de cumplirse 80 años de aquel discurso, cualquier semejanza con la actualidad no es pura coincidencia.

Os recomiendo, aprovechando este mensaje, que entréis en http://www.los-poetas.com/a/lorca.htm y disfrutéis de sus poemas y romances.

Ondo pasa Aste Nagusian! :)