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14 jul 2018

Segundo programa de Alegría Literaria: El cuervo, de F. Pi y Arsuaga

En este segundo programa de Alegría Literaria, os traemos un cuento, "El cuervo", de Francisco Pi y Arsuaga. Este cuento lo encontramos en el libro  Narraciones y cuentos anarquistas, selección de Salvador Hernandez y Benjamin Cano Ruiz (Ediciones El Caballito, México, 1979) aunque está también en el varias veces reeditado "Dinamita cerebral: Los cuentos anarquistas más famosos", publicado por primera vez en 1913, un año después del fallecimiento de Francisco. No hemos logrado conocer quién realizó esta recopilación, aunque la Wikipedia se lo atribuye.

En este enlace de Cervantes Virtual pueden leerse más obras de F. Pi y Arsuaga:
http://www.cervantesvirtual.com/obras/autor/pi-y-arsuaga-francisco-1866-1912-3514/0

Además de hablar un poco sobre el autor, contamos algunas cosas que nos ha evocado sobre los cuervos y su relación con lo popular, la literatura medieval, la religión, la muerte...

Créditos del programa:
Sintonía: Literatura de Cordel - Francisco Diniz
Cuento: El cuervo, de F. Pi y Arsuaga (Preludios de lucha, 1905)
Interpretado por: Brisa Rossell (versión oral) y Pedro Mariscal (canción original y piano).



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31 dic 2017

Algunos apuntes sobre Manuel Halcón (Sevilla, 1900-Madrid, 1989)

Fuente: Proyecto Historia de Lebrija. Academia Ágora de Lebrija
Una de esas cosas bonitas de la vida es cuando se tiene tiempo para enredarse, ir tirando del hilillo, encontrar nuevos nudos, nuevos hilos... eso es lo que me ha pasado con la novela Manuela, que me ha dado para indagar, perderme, tener unas buenas charlas con Javi y saber más sobre Manuel Halcón.

Me daba bastante reparo escribir sobre una novela escrita por un procurador en las Cortes franquistas (además de ostentar un título nobiliario), pero la novela no parecía escrita por una persona franquista, así que quise saber algo más sobre alguien que deja caer a la protagonista de la novela que se plantee el pensamiento anarquista...

Por lo que parece, Manuel Halcón era monárquico, y de hecho, fue uno de los diecisiete procuradores que junto con otras diez personalidades firman el Manifiesto de los Veintisiete, cuando se planteaban que las Cortes deberían tener autonomía con respecto al Régimen (lo que le costó el puesto aunque le pudo haber costado algo más).

Durante la Guerra Civil, fue redactor del diario falangista F.E de Sevilla y la revista Vértice, revista que empezó a publicarse en Donostia-San Sebastián y de la que fue director un tiempo. Precisamente obtuvo el Premio Unidad convocado en San Sebastián, con un jurado presidido, entre otros, por el director del Diario Vasco Ramón Sierra, por su crónica de la batalla de Alberche (en Talavera).

¿Cómo sería esa crónica, titulada “El amigo enemigo”, escrita en marzo de 1937? No pude leerla sin que me saltaran las lágrimas.

EL AMIGO ENEMIGO

(Fuente: http://www.jesusfelipe.es/manuel_halc%C3%B3n.htm)

Estuve paseando un rato por entre los muertos. Aún no olían. Los cuervos no tenían noticias todavía de aquel festín. Primero desde una loma había intentado contar el número. Se hablaba de cuatrocientos. No era posible contar así entre los olivos, y empleé una medida agronómica: unas dieciséis aranzadas de olivar sembradas de cadáveres. Esto quedaba de la "Batalla del Alberche".

El campo de los muertos era lo más tranquilo de la guardia. La noche avanzaba del lado enemigo para cubrir la derrota. Pero aún quedaba luz para conocerle "su muerte" a cada uno de los muertos: aquél murió disparando; aquél, huyendo; aquel otro, aturdido; éste, indeciso; el de allí, entre rezos, y otro, entre súplicas...Y aquél se subió a un olivo y quedó atravesado en la cruz del  árbol con los brazos extendidos, apuntando a la tierra con los diez dedos separados. ¿Cómo habría muerto?



La guerra endurece. Tiré de la cremallera de su bolsillo repleto. Un pañuelo, un "block", un lápiz, la cartilla de militarizado y un carné de la F. A. 1,1 a nombre de Andrés X. X. Sí; era él, porque me encaramé un poco sobre el tronco para verle la cabeza descubierta. Eras tú, y yo sin conmoverme, sin encontrarme a mí mismo, en olvido absoluto de mi sensibilidad. De simple curioso, con el fusil en la mano izquierda, mientras con la derecha te registraba. Eras tú, Andrés, y yo te veía muerto, colgado de un árbol, abandonado, y no lloraba por ti como lloré en el colegio aquel día de nuestros diez años, cuando otro chiquillo te hizo una mosqueta, a ti que eras mi mejor amigo.

Hoy sobre mi mesa, al envolver tu documentación para enviársela a los tuyos, te ofrezco la cera alumbrada de mi sensibilidad. Hoy día 1 de octubre vuelven los niños al colegio. Hoy hace años que volvíamos al Puerto a empezar nuestro curso de Bachillerato. Fueron siete años de entrar y salir el mismo día. La campana que tocaba Paco Oliva, las "consignas" que llevaba Pepe Rojas, las declaraciones de Jesús Pabón, las travesuras de Juan Antonio Estrada. El hermano enfermero, el agua fría y tu sonrisa. Tu paciencia para soportar nuestras bromas, tu generosidad, tu bondad, en fin, porque eras el mejor.

Nadie como tú sufría un castigo para evitárselo a un compañero. Tu fervor religioso no era ficción para predisponer a los superiores. Tú nunca querías nada, sino usar de tu eterna sonrisa. Por sonreírte con bondad te castigaron más de una vez, y hasta el castigo lo recibías sonriendo y sonriendo lo cumplías.

Se hablaba de tu vocación. El padre espiritual te sacaba en los recreos y paseábais por la galería de la huerta. Desde allí se ve la bahía, con Cádiz al fondo, preciosa maqueta, uno de los paisajes más bellos del mundo. Las ranas caían en el agua como pedradas al pasar y repasar junto al estanque. Los canarios de aquella canariera no cantaban nunca, pero realizaban vuelos vistosos dentro de su quiosco. Algunos padres leían sus horas entre los nísperos y naranjos. Una mula alazana sacaba agua, y la tranquílla de la noria era instrumento musical en aquellos pacíficos atardeceres en que le dabas cuenta al padre Abréu de las inquietudes de tu espíritu.

Nosotros te veíamos desde el patio de juego. Una tarde cayó el balón fuera y fui a recogerlo. Al acercarme, oí que decías al padre:


-Pero si no puedo evitar la sonrisa; es como el pestañeo. Yo no comprendo por qué han de castigarme por sonreír si todas las noches me sonríe a mí la Virgen en la capilla.

El padre Abréu tuvo que interceder para que el hermano inspector no tomase tu sonrisa como una falta de respeto. Tu sonrisa fue, al fin, aceptada por todos, y hasta en el silencio del estudio y la seriedad de la clase era tu sonrisa palmatoria cordial, germen de ternura.

¿Y cómo has muerto, Andrés? Ya la noche estaba encima y hube de alumbrar luz para verte la cara buscándote la sonrisa. De tus facciones, que no veía desde entonces, apenas quedaba para reconocerte. ¡Y tu gesto era tan distinto!

He oído tu caso. Conozco tu historia de amores desgraciados. Oí hablar de tus días malos, de tu pobreza y, al fin, de tu reacción. Como a otros, porque tenías talento, te buscó el enemigo y te fuiste con él. Estoy seguro que antes de decidirte miraste en torno y no encontraste ayuda entre los tuyos, entre los nuestros. Fuiste anarquista por abandono de tu clase, por desesperación.

Ahora tus ojos miran al cielo. Tú conocías a Dios, Andrés. En el mismo sitio aprendimos de su infinita misericordia. Por eso no sufro por el destino de tu alma. Mi gran curiosidad al verte muerto era por tu sonrisa. Quería saber si habías muerto con ella, si te había durado hasta el final. Y no lo conseguí. Gasté una caja de cerillas, te enjugué la sangre de la boca y hube de renunciar, dejándote el pañuelo sobre la cara ...

*****

Manuel Halcón no fue un buen estudiante. En el internado de Puerto de Santa María no llegó a obtener el grado de bachiller; solo aprobó, y por poco, 13 de las 23 asignaturas en las que se había matriculado, y no se presentó a las restantes. "Tan indisciplinado y desaplicado era que nada esperaban de mí mis profesores y compañeros. Era, además, un niño enclenque", como explicó el propio Halcón en 1961 (Fuente: Gente del Puerto). Las vivencias de su escuela fueron evocadas en su crónica premiada.

No le gustaba el lujo burgués, pero tampoco el aristocrático. No conozco su obra como para contar aquí más allá de lo que ya he escrito sobre "Manuela", que después me llevó a leer "Monólogo de una mujer fría", Premio Nacional de Literatura (1960) y que no me gustó tanto como "Manuela" porque Anita supone una crítica a la alta burguesía, mientras que Manuela habla de la libertad y la dignidad de una mujer pobre. Como escribió primero el monólogo de Anita Peñalver y 10 años más tarde vino Manuela, me da por pensar que, tras la crítica de la burguesía y de la aristocracia, necesitó volver al campo andaluz para encontrarse.

Aquí puede leerse o descargarse el Monólogo de una mujer fría: https://www.scribd.com/doc/306537285/Halcon-Manuel-Monologo-de-Una-Mujer-Fria


Algunos extractos del Discurso de Ingreso de Manuel Halcón en la Real Academia Española


En 1962, tras su Premio Nacional de Literatura, fue elegido para ocupar la letra F de la RAE, y para su ingreso leyó el discurso bajo el título "Sobre el prestigio del campo andaluz". Esto también me llamó mucho la atención, así que busqué su discurso de ingreso que está íntegro en internet: www.rae.es/sites/default/files/Discurso_de_ingreso_Manuel_Halcon.pdf

De nuevo, pone sobre la mesa temas muy interesantes, tales como la libertad que trunca la propiedad privada, una crítica al "homo economicus", el daño de los herbicidas y la destrucción de la diversidad que suponen, la dureza de la vida en el campo y al mismo tiempo su belleza y seriedad... algo muy alejado del folklorismo y de la idealización que hace la gente de ciudad o quienes no han trabajado la tierra.

Dejo aquí algunos fragmentos que me han gustado y termino el post así. Que cada cual tome lo que considere.

*****

El tono en la voz
(...) A pesar de la euforia que el folklore derrama desde la ciudad el hombre de campo andaluz desconfía siempre de que sus medios expresivos puedan ser una cosa tan lograda como una espiga.

Tiempo invencible
(...) El hombre pudo sacar alimento de la tierra en plena libertad cuando el suelo no era ni propio ni ajeno. En un principio lo difícil era elegir, de tanto como había, pero tan inestable. Cuando el Valle del Nilo, anteriormente marisma, se convierte, por drenaje natural, en la faja de tierra más apetecible del planeta, atrae a los agricultores de la Mesopotamia. Pero hasta que florece en el Nilo la Agricultura los métodos empíricos del sentido común no dan paso a la especulación; podríamos decir, no dan su tiempo al pensamiento. Cuando el hombre puede pensar sin miedo al trueno, la Astronomía y la Geometría anuncian al mundo que la Ciencia ha nacido. Y queda muy atrás en el tiempo el nacimiento de la Agricultura.

La tierra nunca fue para el campesino materia limitada. Más aún: el fundamento de la Edafología, al igual que los de la Ecología vegetal, le sonarán a cosas insinuadas por los padres o sentidas en su cuerpo un día cualquiera, mientras echaba un cigarro sentado en un padrón. Frase corriente es: "Yo le tengo oído al difunto de mi padre que en los años lluvios... Mi abuelo, que labraba una suerte de tierra que tiraba a mala y sin embargo rendía..." O bien, refiriéndose al agua y al viento: "Lo de arriba es lo que manda en la sementera, un año; pero en el suelo, que es lo que queda, manda lo que está escondido...".
Este hombre, sin que nadie se lo haya explicado, ve el suelo como complejo dinámico (...) El campesino no pena porque le resulten incomprensibles los fenómenos. Al contrario, goza de tener entre sus manos una materia inescrutable. Algo que no acaba de dominar nadie. Cuando deja la semilla en el surco será algo más que la paciencia lo que, durante interminables meses, ejercite. Será la esperanza.

La tierra es fuente de vida y marco de vida. La independencia del labrador vive de su dependencia a la tierra y ambas viven del hecho de que nadie haya podido alterar el ritmo de las estaciones ni el ciclo de gestación de los seres. El tiempo en el campo no ha sido vencido.

(...)

El "homo economicus"
(...) La Industria se sirve de valores mecánicos o químicos. La actividad agrícola tiene por objeto a seres vivos. Esta es la explicación que damos a la diferencia de andadura entre la Agricultura y la Industria, por lo que el "homo economicus" (...) no consigue poner el campo al ritmo de sus talleres, aunque haga a sus hijos ingenieros agrónomos y les compre una finca para que practiquen (...) Reducen la explotación a finca de recreo y se repliegan a la industria, donde el sistema capitalista tiene su expansión. Los jóvenes agrónomos se cansan, por sus fracasos, al querer establecer una curva regular de cultivos; de adelantar cifras sobre una producción o un ensayo, cuando todo depende de los cambios atmosféricos y de las incertidumbres de la Biología. De encontrarse una y otra vez con que el riesgo de accidentes es más importante que la variación tendencial de los cultivos ensayados.

Los economistas casi nos insultan. Dicen que estamos más cerca del hombre de Pavlov que de Descartes, que nuestros procedimientos responden a impulsos sentimentales, a fuerzas afectivas, y que nuestra actividad económica es con frecuencia irracional.

(...) 

Los herbicidas
(...) Aquí sí tenemos que decir que la Agricultura ha dado un salto considerable debido a la Química. La aparición reciente de los herbicidas industrializados permite liberar al trigo, a la cebada, a la avena, al centeno, al alpiste, de las malas hierbas.

Con las variedades de trigo procedentes del Asia occidental penetraron en España las tenaces papilionáceas que trepan por el tallo del trigo sofocándolo y después, en la trilla, mezclan con él la simiente. Su muerte representa una tragedia en la estética campera. Las más dóciles en morir, las que pronto quiebran su tallo bajo el efecto letal del ingrediente, son: la roja amapola, la arvejana chicharrera de flor blanca, la arvejana morisca de flor pintada, la arvejana negra, la arvejana loca de flor blanca, la zulla de flor morada, la neguilla de flor lila, los tréboles, tanto el zancudo como el carretón, el pelusón de flor blanca y el de cuatro hojas que da la suerte. El zancudo de flor amarilla, el nerdo de flor amarilla, la adormiera de flor azul y el jaramago blanco.

Las que resisten al líquido, y que también sucumben si se arriesga el labrador a pulverizar con más concentración, son: el jaramago de cuello negro y flor amarilla, el jaramago verde, la malva de flor blanca pintada, la campanilla de flor blanca, la hierba del Señor que florece en azul, la hierba de agua de flor blanca, la hiel de la tierra de flor blanca, el jopo de zorra de flor amarilla, la baba de buey, las margaritas, las grandes como las chicas de esmalte. La melaza de flor blanca, el raspasallo, el abrepuño. La extensa familiar de las compuestas: el cardo de arrefife, comestible, el cardillo perruno de flor amarilla, la tagarnina de tan buen comer, el cardo borriquero, comestible los años de escasez (el año 1941 tuvo su última oportunidad hasta ahora), el cardo correa, el cardo lirio de flor lila, el cardo de la uva de flor amarilla, el cardo de la yesca de flor blanca, del que todavía en este siglo sacaba el campesino materia para encender el cigarro con la ayuda de la piedra y el eslabón; el cardo del cabrero de flor blanca, el cardo de la viña de flor amarilla, el cardo de la tova de flor blanca, la acelguilla comestible, el clavelito con el que se hacen los escobones recios, el poleo, cuya aroma transmina y en infusión calma los dolores, la hierbabuena loca, la ortiga, el conejito de flor morada, la biznaga de flor blanca.

Con gran prisa van desapareciendo de las tierras de labor. Quedarán adscritas a las dehesas de cuerpo, no en las de tierra ligera. Se agarrarán a las lindes y padrones y cunetas, pero hasta el tren emplea ya máquinas para regar herbicidas a diestro y siniestro de la via y la aviación se encarga de escaldar químicamente, en unas horas, un cortijo de mil hectáreas. Y las dulces hierbas dañinas para el trigo y la cebada mueren, restándole color a la campiña, sin tristeza en el corazón del labrador, que se ve libre así de la escalda con el escaldillo, de costo hoy día irresistible. Quedan en pie, riéndose por ahora de la Química, la avena loca, la ballueca, el ballico, la borrachuela, el cominillo, la cizaña, el alpiste vano, los juncos y los carrizos y la terrible grama, cáncer de la tierra.
Los progresos técnicos del campo no están, sin embargo, reñidos con la belleza del paisaje. Contra la vistosa amapola y la dócil arvejana está la maravilla de un trigal limpio y parejo, a la hora en que se mecen las espigas en brazos del aire calmoso, gracias a la máquina que dejó el terreno cernido y puso en él la semilla por igual.

(...)

Ocupación del suelo
(...) Cuando la tierra en la Antigüedad llega a ser inalienable nace la fuerza que hasta ahora sostiene la Agricultura. Cuando el sentido de la propiedad se impregna de sentido religioso la familia, en posesión permanente del suelo, entierra en él a sus muertos. "La propiedad colectiva de la familia -dice Challaye en su Historia de la propiedad- es sagrada, porque son bienes de los muertos, que continúan viviendo. Y la propiedad individual es sagrada en tanto que es extensión de la persona misma". El sentido de la propiedad del suelo, que ata al hombre a la tierra, no se traduce, en un principio, en forma individual. La ocupación de la tierra y su explotación la ejercieron primero los grupos, las familias, los clanes (...).

Describiendo un amplio arco que pase sobre el Derecho romano, desde la tribu hasta nuestros días, está claro que el derecho a la propiedad solo se salva por el trabajo o por la aportación. Por el trabajo, conocida es la apreciación de Thiers: "Este pan que yo he obtenido, este pez que yo he pescado después de tanto esfuerzo, ¿a quién pertenece? El mundo entero contestaría que son míos". Y Proudhon se atraviesa: "El trabajo justifica el derecho al producto y no al instrumento. La pesca me da derecho sobre el pescado, pero no sobre el mar". ¿Cuál de las dos concepciones cae más lejos del Derecho romano? El liberalismo echa el ancla en el interés social. "La sociedad tiene necesidad del trabajo del individuo. No lo obtendrá sin un estimulante. El mejor es la propiedad privada". El liberalismo incluye como trabajo la aportación de dinero obtenido por el propietario en otras actividades ajenas a la Agricultura.

(...)

El paisaje
(...) pero quien esté familiarizado con la atmósfera del campo libre donde permanece maravillado es ante el lienzo de Velázquez, San Antonio abad, y San Pablo, primer ermitaño. Es la luz de Las hilanderas en libertad. La consistencia del aire permitirá al cuervo que desciende en picado, trayéndole al Santo el pan de cada día, abrir las alas justo a medio metro del suelo y hacer de ellas paracaídas.

Fuente: Wikipedia
(...)

La seriedad
Es natural que el campesino, doblado el medio siglo, adquiera gravedad y filosofía aun aquellos que a los cuarenta años fueron inquietos y osados. Madurez calmosa y vejez sentenciosa. Y al cabo la filosofía del viejo se aferra a que, si al debilitarse sus fuerzas camina hacia la muerte, a su vez la muerte también se debilita con tener que salir a su encuentro. Y ambos son ya viejos para hacerse daño.

Todo el progreso que a la Agricultura le cabe consiste en hacer cada vez mejor lo que se empezó a hacer desde un principio. Inútil exigirle un ritmo semejante al de la Industria, porque no puede. La Industria pone en juego fuerzas que producen fuerzas más potentes cuanto lo es más el capital acumulado. Esto no quita que el amor a la vida del campo sin utilidad directa no tiene arraigo. El hombre al cabo se cansa de paisaje a palo seco, rehusaría la flor que no pudiera disfrutar nadie más que él y el caramillo, la flauta, la gaita o la copla, si no contase con oídos ajenos. No logra la Naturaleza romper el mínimo de comunicación vital en los humanos.

(...)

Algunas fuentes consultadas:

Entrada sobre Manuel Halcón en la wikipedia
Conversaciones con Manuel Halcón. Juan de Dios Ruiz Copete. Universidad de Sevilla. 1973.

El Novelista MANUEL HALCÓN. Biografía y Personalidad. José Vallecillo López. 2001 Universidad de Sevilla
Web Gente del Puerto, 25 de junio de 2012.
Sobre Manuel Halcón, por Juande Doblado. Proyecto Historia de Lebrija. Academia Ágora de Lebrija, 27 de diciembre de 2015.

14 abr 2017

¿Quién soy yo?

No en la primera sino en la última
página de la crónica es donde está
escrito el nombre verdadero del hé-
roe; y no al comenzar sino al acabar
la jornada, es cuando acaso pueda
decir el hombre cómo se llama.

I
Yo no soy el filósofo.

El filósofo dice: Pienso… luego existo.

Yo digo: Lloro, grito, aullo, blasfemo… luego existo.

Creo que la Filosofía arranca del primer juicio. La Poesía, del primer lamento. No sé cuál fue la palabra primera que dijo el primer filósofo del mundo. La que dijo el primer poeta fue: ¡Ay!

    ¡Ay!

Este es el verso más antiguo que conocemos. La peregrinación de este ¡Ay! por todas las vicisitudes de la historia, ha sido hasta hoy la Poesía. Un día este ¡Ay! se organiza y santifica. Entonces nace el salmo. Del salmo nace el templo. Y a la sombra del salmo ha estado viviendo el hombre muchos siglos.

Ahora todo se ha roto en el mundo. Todo. Hasta las herramientas del filósofo. Y el salmo ha enloquecido: se ha hecho llanto, grito, aullido, blasfemia… y se ha arrojado de cabeza en el infierno. Aquí están ahora los poetas. Aquí estoy yo por lo menos.

Este es el itinerario de la Poesía por todos los caminos de la Tierra. Creo que no es el mismo que el de la Filosofía. Por lo cual no podrá decirse nunca: éste es un poeta filosófico.

Porque la diferencia esencial entre el poeta y el filósofo no está, como se ha creído hasta ahora, en que el poeta hable con verbo rítmico, cristalino y musical, y el filósofo con palabras obstrusas, opacas y doctorales, sino en que el filósofo cree en la razón y el poeta en la locura.

El filósofo dice:
Para encontrar la verdad hay que organizar el cerebro.

Y el poeta:
Para encontrar la verdad hay que reventar el cerebro, hay que hacerlo explotar. La verdad está más allá de la caja de música y del gran fichero filosófico.

Cuando sentimos que se rompe el cerebro y se quiebra en grito el salmo en la garganta, comenzamos a comprender. Un día averiguamos que en nuestra casa no hay ventanas. Entonces abrimos un gran boquete en la pared y nos escapamos a buscar la luz desnudos, locos y mudos, sin discurso y sin canción.

Además, los poetas sabemos muy poco. Somos muy malos estudiantes, no somos inteligentes, somos holgazanes, nos gusta mucho dormir y creemos que hay un atajo escondido para llegar al saber.

Y en vez de meditar como el filósofo o de investigar como los sabios, ponemos nuestros grandes problemas en el altar de los oráculos o dejamos que los resuelva aleatoriamente una moneda de diez centavos.

Y decimos, por ejemplo: Puesto que no sé quién soy… que lo decida la suerte.

¿Cara o cruz?

II

¿CARA O CRUZ? ¿ÁGUILA O SOL?

Filósofos,
para alumbrarnos, nosotros los poetas
quemamos hace tiempo
el azúcar de las viejas canciones con un poco de ron.
Y aún andamos colgados de la sombra.
Oíd,
gritan desde la torre sin vanos de la frente:
¿Quién soy yo?
¿Me he escapado de un sueño
o navego hacia un sueño?
¿Huí de la casa del Rey
o busco la casa del Rey?
¿Soy el príncipe esperado
o el príncipe muerto?
¿Se enrolla
o se desenrolla el film?
Este túnel
¿me trae o me lleva?
¿Me aguardan los gusanos
o los ángeles?
Mi vida está en el aire dando vueltas.
¡Miradla, filósofos, como una moneda que decide! ¿Cara o cruz?
¿Quién quiere decirme quién soy?
¿Oísteis?
Es la nueva canción,
y la vieja canción,
¡nuestra pobre canción!
¿Quién soy yo?... ¿Águila o sol?...

–Mirad. Perdí… Filósofos, perdí.

Yo no soy nadie.
Un hombre con un grito de estopa en la garganta y una gota de asfalto en la retina.
Yo no soy nadie.
Y no obstante, estas manos, mis antenas de hormiga,
han ayudado a clavar la lanza en el costado del mundo
y detrás de la lupa de la luna hay un ojo que me ve como a un microbio royendo el corazón de la Tierra.
Tengo ya cien mil años y hasta ahora no he encontrado otro mástil de más fuste que el silencio y la sombra donde colgar mi orgullo,
tengo ya cien mil años y mi nombre en el cielo se escribe con lápiz.
El agua, por ejemplo, es más noble que yo.
Por eso las estrellas se duermen en el mar
y mi frente romántica es áspera y opaca.
Detrás de mi frente –filósofos, escuchad esto bien–,
detrás de mi frente hay un viejo dragón:
El sapo negro que saltó de la primera charca del mundo
y está aquí, aquí, aquí,
agazapado en mis sesos, sin dejarme ver el Amor y la Justicia.
Yo no soy nadie, nadie.
Un hombre con un grito de estopa en la garganta y una gota de asfalto en la retina… Yo no soy nadie, filósofos…
Y éste es el solo parentesco que tengo con vosotros.-

León Felipe (1967). LIBRO VI. ¿QUIÉN SOY YO?... ¿CARA O CRUZ? En ganarás la luz. Biblioteca León Felipe. Colección Málaga, S.A., México, colección publicada gracias al trabajo de Rafael Giménez Siles

Cosas que me vinieron en una conversación con Txetxo... que me pidió que le recomendara un libro sobre educación y acabó llevándose dos ejemplares de Alfileres, Coplas Libertarias, de ¿Isabel Escudero?...

lo encontramos en una de esas tiendas de libros de segunda mano en Cuernavaca
y en eso que la lista de reproducción me ha traído esta canción...


El filósofo pregunta: ¿quién soy yo? y responde: Pienso, luego existo.
El poeta pregunta: ¿quién soy yo? y responde: Siento, luego vivo.

En las culturas populares no se pregunta:  ¿quién soy yo? sino ¿con quién estoy yo?... estoy con quien vivo. Continuamente se va respondiendo a esa pregunta, en la vida cotidiana, lejos de heroísmos, del espectáculo, de biografías... La filosofía te saca de la vida para pensar... la poesía necesita de la vida para sentir... en las culturas populares no se separa el pensar/sentir/hacer, el centro de la vida es la vida...

LOS NADIE. Eduardo GALEANO

12 nov 2015

El Libro de los Abrazos, de Eduardo Galeano

El escritor uruguayo Eduardo Galeano, recientemente fallecido (3 de septiembre de 1940 - 13 de abril de 2015), es reconocido por su compromiso social, sus formas de análisis de la realidad y su sensibilidad en la comprensión de la historia y la cultura.



"En dos ocasiones obtuvo el premio Casa de las Américas: en 1975 con su novela La canción de nosotros y en 1978 con el testimonio Días y noches de amor y de guerra. En la primera obra, La canción de nosotros, abordaba el complejo tema de la lucha armada y la relación entre las fuentes culturales populares y la militancia de izquierdas de la pequeña burguesía.

La segunda,
Días y noches de amor y de guerra, es una crónica novelada de las dictaduras de Argentina y Uruguay, aunque hay continuas referencias al entorno latinoamericano. En ella se relatan las vivencias de un periodista en un país aplastado por el poder militar y paramilitar en un período atroz, marcado por la violencia ejercida sobre los discrepantes."

Fuente: Biografías y Vidas. Para leer más clica aquí.

Ha escrito un gran número de artículos a lo largo de su vida. Comenzó su carrera periodística a inicios de 1960 como editor de Marcha, un semanario influyente que tuvo como colaboradores a Mario Vargas Llosa, Mario Benedetti, Manuel Maldonado y los hermanos Denis y Roberto Fernández Retamar. Editó durante dos años el diario Época.

"Tras el golpe de Estado de 1973 fue encarcelado y tuvo que exiliarse a Argentina. Publicó "Las venas abiertas de América Latina", libro que marcaría varias generaciones, y que fue censurado por las dictaduras militares de Uruguay, Argentina y Chile. Esta obra proponía una historia de América Latina en clave de descolonización, lo que en ese entonces era impensable en los discursos dominantes. En Argentina fundó la revista cultural Crisis.

En 1976 fue añadido a la lista de los condenados del escuadrón de la muerte de Videla por lo que tuvo que marcharse de nuevo, esta vez a España, donde escribió la trilogía
Memoria del fuego (un repaso por la historia de Latinoamérica)."
Fuente:  Escritores.

Puedes leer aquí una recopilación de artículos de Eduardo Galeano

Ha sabido retratar con maestría, compromiso y sensibilidad la vida cotidiana, en una narrativa poética que enciende el pensamiento crítico desde el disfrute de sus formas de contar. Escuchar su obra de su propia voz es un gran placer.


El Libro de los Abrazos
En esta ocasión, quería compartiros el enlace para descargar su Libro de Los Abrazos, del que hemos extraído algunos relatos para la clase de Didáctica de la Lengua (aquí he escrito un poco sobre esto). Este es uno de sus microrrelatos más conocidos de este libro:


EL MUNDO
Un hombre del pueblo de Neguá, en la costa de Colombia, pudo subir al alto cielo.

A la vuelta, contó. Dijo que había contemplado, desde allá arriba, la vida humana. Y dijo que somos un mar de fueguitos.

- El mundo es eso - reveló-. Un montón de gente, un mar de fueguitos.

Cada persona brilla con luz propia entre todas las demás.
Fuente: Muxotepotolobat

No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende.




11 jul 2015

Si los tiburones fueran hombres... Bertolt Brecht

–¿Si los tiburones fueran hombres –preguntó al señor K. la hija pequeña de su patrona–, se portarían mejor con los pececitos?

–Claro que si –respondió el señor K.–. Si los tiburones fueran hombres, harían construir en el mar cajas enormes para los pececitos, con toda clase de alimentos en su interior, tanto plantas como materias animales. Se preocuparían de que las cajas tuvieran siempre agua fresca y adoptarían todo tipo de medidas sanitarias. Si, por ejemplo, un pececito se lastimase una aleta, en seguida se la vendarían de modo que el pececito no se les muriera prematuramente a los tiburones.

Para que los pececitos no se pusieran tristes habría, de cuando en cuando, grandes fiestas acuáticas, pues los pececitos alegres tienen mejor sabor que los tristes. También habría escuelas en el interior de las cajas. En esas escuelas se enseñaría a los pececitos a entrar en las fauces de los tiburones. Estos necesitarían tener nociones de geografía para localizar mejor a los grandes tiburones, que andan por ahí holgazaneando. Lo principal seria, naturalmente, la formación moral de los pececitos. Se les enseñaría que no hay nada más grande ni más hermoso para un pececito que sacrificarse con alegría; también se les enseñaría a tener fe en los tiburones, y a creerles cuando les dijesen que ellos ya se ocupan de forjarles un hermoso porvenir. Se les daría a entender que ese porvenir que se les auguraba solo estaría asegurado si aprendían a obedecer. Los pececillos deberían guardarse bien de las bajas pasiones, así como de cualquier inclinación materialista, egoísta o marxista. Si algún pececillo mostrase semejantes tendencias, sus compañeros deberían comunicarlo inmediatamente a los tiburones.

Si los tiburones fueran hombres, se harían naturalmente la guerra entre si para conquistar cajas y pececillos ajenos. Además, cada tiburón obligaría a sus propios pececillos a combatir en esas guerras. Cada tiburón enseñaría a sus pececillos que entre ellos y los pececillos de otros tiburones existe una enorme diferencia. Si bien todos los pececillos son mudos, proclamarían, lo cierto es que callan en idiomas muy distintos y por eso jamás logran entenderse. A cada pececillo que matase en una guerra a un par de pececillos enemigos, de esos que callan en otro idioma, se les concedería una medalla al coraje y se le otorgaría además el título de héroe.

Si los tiburones fueran hombres, tendrían también su arte. Habría hermosos cuadros en los que se representarían los dientes de los tiburones en colores maravillosos, y sus fauces como puros jardines de recreo en los que da gusto retozar. Los teatros del fondo del mar mostrarían a heroicos pececillos entrando entusiasmados en las fauces de los tiburones, y la música sería tan bella que, a sus sones, arrullados por los pensamientos más deliciosos, como en un ensueño, los pececillos se precipitarían en tropel, precedidos por la banda, dentro de esas fauces.

Habría asimismo una religión, si los tiburones fueran hombres. Esa religión enseñaría que la verdadera vida comienza para los pececillos en el estómago de los tiburones. Además, si los tiburones fueran hombres, los pececillos dejarían de ser todos iguales como lo son ahora. Algunos ocuparían ciertos cargos, lo que los colocaría por encima de los demás. A aquellos pececillos que fueran un poco más grandes se les permitiría incluso tragarse a los más pequeños. Los tiburones verían esta práctica con agrado, pues les proporcionaría mayores bocados. Los pececillos más gordos, que serían los que ocupasen ciertos puestos, se encargarían de mantener el orden entre los demás pececillos, y se harían maestros u oficiales, ingenieros especializados en la construcción de cajas, etc. En una palabra: habría por fin en el mar una cultura si los tiburones fueran hombres.

Bertolt Brecht (1898-1956), Historias de almanaque, Berlín 1949.
Descargar libro en pdf


Disidentes, Antología de poetas críticos españoles (1990-2014)

DISIDENTES

ANTOLOGÍA DE POETAS CRÍTICOS ESPAÑOLES

(1990-2014)

Selección y edición de Alberto Gª Teresa
Edita La Oveja Roja

"Esta antología reúne al conjunto de poetas del Estado español y en castellano que han empleado el poema como espacio de confrontación, denuncia o indagación impugnadora de la construcción de realidad que el capitalismo nos presenta. Nuestra pretensión ha sido componer un panorama exhaustivo de todas aquellas voces que han hecho del verso una expresión de disidencia y antagonismo de una forma constante o en amplios tramos de su trayectoria."
Fuente: La Oveja Roja

Alberto García-Teresa. Fotografía de Julio Camarillo (zasmadrid.com)
(...) la poesía, por sí misma, no tiene por qué constituir un estímulo de pensamiento crítico, ni siquiera un estímulo imaginativo. La poesía, como herramienta de lenguaje, como hemos comprobado a lo largo de la Historia, y este momento tampoco es diferente al respecto, puede ser empleada como un mero juego de entretenimiento o como un útil del Poder para consolidar su hegemonía. Depende de cómo se utilice y con qué objetivo y con qué finalidad se escriba y se lea.

¿Se puede transformar con la poesía?

Desde luego. Lo que sí resulta necesario a ese respecto es ser conscientes de las limitaciones de ese planteamiento: la poesía por sí sola no puede cambiar el mundo, pero sí a las personas que son quienes tienen la capacidad y la potencia para ello. Exige, en cualquier caso, ser humildes en esa perspectiva y en manejar esas posibilidades. Concluiríamos, entonces, que realiza un ejercicio de acompañamiento en ese proceso. (...)

Entrevista a Alberto García-Teresa, poeta y antólogo del libro. Para leer más: http://zasmadrid.com/?p=4250

LABOR

Yo traje a este sitio mi cuerpo
y aquí lo desgasto en jornadas,
aquí me esfuerzo de luna a luna
hasta que la palabra descanso
florece hermosísima en la boca.
El techo bajo el que nos guarecemos
es provisional e inestable; en ocasiones
confundimos todo esto con un hogar.
Conformamos una familia extraña:
hermanos bajo las luces permanentemente encendidas
de la videovigilancia, sacándole punta al tiempo
en una labor enhebrada por obediencias
y desobediencias, sutiles percepciones,
soledades y compañías, diálogos callados.
Vistos desde lejos parecemos granos de arena
arrastrados por un viento inútil. “¿Y qué importa?”,
nos decimos los unos a los otros.
Pero en los sueños murmuran sombras
que nos interrogan y nos turban, que musitan:
“¿Cómo se puede ser arena
sin ser desierto, sin sufrir la sed?”

El jornal no paga la sangre de mis horas, su alto sacrificio.

En el trabajo está prohibido hablar.
Pero yo hablo. Todos hablan.

Poema de DAVID ELOY RODRÍGUEZ, en Para nombrar una ciudad; 2010, recogido en la Antología DISIDENTES.
Fuente: Blog Voces del extremo de la poesía


 ... injusticias...


10 jul 2015

Nicolás Guillén (1902-1989)

Nicolás Guillén
Quisiera
hacer un verso que tuviera
ritmo de Primavera;
que fuera
como una fina mariposa rara,
como una mariposa que volara
sobre tu vida, y cándida y ligera
revolara
sobre tu cuerpo cálido de cálida de palmera
y al fin su vuelo absudo reposara
—tal como en una rosa azul de la pradera—
sobre la linda rosa de tu cara...

Quisiera
ser un verso que tuviera
toda la fragancia de la Primavera
y que cual una mariposa rara
revolara
sobre tu vida, sobre tu cuerpo, sobre tu cara



Considerado el principal representante de la poesía negra, afrocubana o -como él prefería- «mulata», Nicolás Guillén es también ejemplo paradigmático del viraje hacia la rehumanización y el compromiso que caracteriza el proceso poético del periodo postvanguardista. Poeta Nacional de Cuba, agudo periodista y destacado activista político, su figura y su obra, marcadas siempre por la implicación en el contexto social y político de su país, transcienden no obstante esa circunstancia para convertirse en referencias imprescindibles de la poesía latinoamericana contemporánea.



BURGUESES

No me dan pena los burgueses vencidos.
Y cuando pienso que van a darme pena,
aprieto bien los dientes, y cierro bien los ojos.

Pienso en mis largos días sin zapatos ni rosas,
pienso en mis largos días sin sombrero ni nubes,
pienso en mis largos días sin camisa ni sueños,
pienso en mis largos días con mi piel prohibida,
pienso en mis largos días Y

No pase, por favor, esto es un club.
La nómina está llena.
No hay pieza en el hotel.
El señor ha salido.

Se busca una muchacha.
Fraude en las elecciones.
Gran baile para ciegos.

Cayó el premio mayor en Santa Clara.
Tómbola para huérfanos.
El caballero está en París.
La señora marquesa no recibe.
En fin Y

Que todo lo recuerdo y como todo lo recuerdo,
¿qué carajo me pide usted que haga?
Además, pregúnteles,
estoy seguro de que también
recuerdan ellos.

Nicolás Guillén
Fuente: Segunda Cita


Poemas de Nicolás Guillén, El son entero (disco completo), editado en Uruguay. Antar PLP 5038. 1963:


15 jun 2015

Poemas (1912-1920) de Vladimir Maiakovski

Enlace de descarga del libro


Sin terminar

Este fragmento sin terminar de la segunda Introducción de carácter lírico a un gran poema de Mayacovski proyectado sobre el plan quinquenal,  fue anotado mientras escribía  "A plena voz" que debió ser la primera Introducción.
Señalamos una similitud entre algunas de las estrofas con su carta de despedida. En una dice: "estoy a mano con la vida",  y en otra, estoy a mano contigo".  Inédito en castellano.

Esta Introducción lírica está dedicada a Lila Brik.
(fuente: A Media Voz)

Yo conozco el poder de la palabra,
                      yo conozco su llamado poderoso.
Hay palabras,
                            que levantan a los seres de las tumbas,
y marchan solas,
                                   sobre sus cuatro patas.
A menudo,
                        hay palabras que se pierden
se tiran,
                 no se imprimen,
                                                  no se publican.
Pero la palabra corre,
                                             ajustando sus tiradores,
resonando en los siglos,
                                  y se acercan los trenes arrastrándose
lamiendo,
                      las manos callosas de la poesía.
Yo conozco el poder de las palabra,
                                                                          más que muchos,
más que un pétalo caído,
                                                    bajo el pie de la danza.
Artículo sobre Maiakovski en Taringa
Pero el hombre,
                                 entrega el alma,
                                                                  los labios,
entrega todo su esqueleto...
1- Me ama;
                        mucho, poquito,
                                                           o no me ama...
Me rompo las manos,
                                             apretando los dedos,
y arrojo al aire los dedos rotos.
Así se rompen o arrojan,
                                                    los pétalos de las margaritas,
cuando se adivina el amor en el mes de mayo.
Dejad que al rasurarme,
se descubra el pelo plateado de los años.
Espero,
                creo:
                           en los siglos de los siglos jamás me llegará
el día vergonzoso de mi sano juicio.
2-Ya son las dos.
                                   Tal vez ya estás acostada.
En la noche,
                          la Vía Láctea,
                                                      hace su camino de plata.
No te apuro,
                          con telegramas urgentes,
no tengo por qué,
despertarte ya,
                               ni molestarte.
Como se dice,
                              el "incidente" ha terminado.
La barca del amor,
                                   se ha estrellado,
                                                               contra la vida cotidiana.
Estoy a mano contigo.
                    No hay por qué enumerar,
nuestros dolores recíprocos,
                                   desgracias,
                                                          ofensas.
¡Mira el universo,
                                    qué silencio!
La noche,
                     ha cubierto el cielo,
con su mensaje de estrellas.
En horas como ésta,
                                          uno se levanta y habla,
a los siglos,
                       a la historia,
                                                  al mundo.
3- Ya son las dos...
                                       tal vez ya estás acostada,
o tal vez,
                   tú también estás así como yo...
No te apuro ya,
                                con telegramas urgentes,
no tengo por qué,
despertarte ya,

                                 ni molestarte...


16 may 2015

Alfileres... Coplas libertarias ¿isabel escudero?


Medio vacia
Medio Llena
¿Y qué piensa la botella?

Isabel Escudero
Isabel Escudero
Poetisa y ensayista (Quintana de la Serena, Badajoz, 1944)

Puedes escuchar algunas coplas recitadas por Isabel Escudero haciendo clic aquí. Y aquí puedes leer algunos otros poemas de los poemarios titulados "Coser y cantar" (Editorial Lucina, Zamora 1994) y "Cifra y aroma" (Hyperión, Madrid 2002).



ALFILERES
Coplas libertarias

La fe, prendida
con alfileres,
pa que cuando sople el aire,
se me la lleve.


Tú crees que esto es la paz?
Esto es la guerra, disimulá


Que te fueras bueno está
pero qué hago ahora
con tu ropita planchá


Si Dios puede tanto
le gustará
que no me someta
a su voluntad?


La culpa de que aún te quiera
la mitad del relojito
y la mitad de la cadena


Al amor, niña,
no le pongas dueño
ponle cascabelitos de sueño
no le pongas campanas
de sacramento


Para querernos de verdad
nos faltó un poquito
de casualidad

que mi amor es infinito
pero le falta
un poquito


Cuanto te digo "te quiero",
lo que te quiero decir
es que aún me lo creo.


Morir por las ideas
eso le pasa a cualquiera.


Amores de hombres y de mujeres
prendidos con alfileres.


Imagen: 1A c0TALi

Algo más de 250 alfileres lleva prendidos este pequeño gran libro de coplas libertarias que ¿isabel escudero? ha reunido, fruto del juego con el tiempo que da la poesía oral. Su quehacer poético y el recitado de viva voz han sido su labor pública más constante, con producciones del orden de la canción o del canturreo, el recitado en alta voz, rítmico y acompasado de letanías, corros, romances, fábulas, coplas y versos varios. La poesía es lenguaje en acción y juego. Y ahí, en toda esa compleja amalgama, están ellas, las palabras todas, automáticamente engarzadas unas con otras en la producción viva del habla, sabiéndose ellas perfectamente colocar unas tras otras sin intervención alguna de la conciencia del hablante, y quizá por ello funcionando con acierto gracias a que no sabemos que lo sabemos. Ese respirar por la herida común, «lo que habla», «lo que canta», ¿es eso poesía?

(Texto extraído de 1A c0TALi, coeditora del libro)

27 abr 2015

No puedo dormir, y llueve... Augusto Blanca

MAYO

Fuente de la imagen: En Caribe
No puedo dormir, y llueve.
Un gato reclama lunas,
se moja triste, suicida.
Mi barquito fantasmita
pide también aventuras.

Mayo llega en aguacero,
trae una brisa ligera
que acaricia mi ventana,
y llueve.

No puedo dormir, y llueve.
El agua parece canto,
serenata enamorada,
mi paloma mensajera hoy,
hoy decidió vacaciones.

Las flores están de fiesta,
las luciérnagas de duelo.
La tierra está agradecida y…
y llueve.

Yo, sin embargo, no duermo,
no por lirios ni por cantos,
no por el gato suicida,
ni el barquito fantasmita.

No puedo dormir, no puedo,
porque llueven los recuerdos,
que no se dan por vencidos,
que no me dejan, que vuelven
cuando llueve.



AUGUSTO BLANCA

Si Cuba es música, Augusto es trova. O mejor, TROVA. Con mayúsculas. Perteneciente a la generación de los renovadores, esa generación tan determinante entre los que se encuentran nombres como los de Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Noel Nicola, Sara González o Vicente Feliú, por citar algunos, Augusto –también compositor de las piezas que interpreta- siempre ha sido, además, un gran conocedor de la trova más tradicional; de las raíces. Por eso, este trovero ha sido capaz de jugar con el concepto “trova” y llevarlo a mundos donde habitualmente no solemos encontrarla. [...]

Fuente (para leer más): http://www.cancioneros.com/ct/38/0/augusto-blanca

23 abr 2015

Poemas de Juana de Ibarbourou (Juana de América)

Fuente de la imagen: biografiasyvidas.com

Juana de Ibarbourou (Fernández Morales, de soltera), conocida popularmente como Juana de América (Melo, 8 de marzo de 1892-Montevideo, 15 de julio de 1979), fue una poeta uruguaya. El 10 de agosto de 1929 recibió, en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo, el título de «Juana de América» de la mano de Juan Zorrilla de San Martín frente a una multitud de poetas y personalidades. Fue enterrada con honores de Ministro de Estado en el panteón de su familia del Cementerio del Buceo.

Para saber más de Juana de Ibarbourou: http://ilusionismosocial.org/mod/url/view.php?id=705


 
COMO UNA SOLA FLOR DESESPERADA

Lo quiero con la sangre, con el hueso,
con el ojo que mira y el aliento,
con la frente que inclina el pensamiento,
con este corazón caliente y preso,

y con el sueño fatalmente obseso
de este amor que me copa el sentimiento,
desde la breve risa hasta el lamento,
desde la herida bruja hasta su beso.

Mi vida es de tu vida tributaria,
ya te parezca tumulto, o solitaria,
como una sola flor desesperada.

Depende de él como del leño duro
la orquídea, o cual la hiedra sobre el muro,
que solo en él respira levantada.

Poema tomado de Poemas del alma


EL POZO

Asiento de musgo florido
sobre el viejo brocal derruido.
Sitio que elegimos para hablar de amor,
bajo el enorme paraíso en flor.

¡Ay, pobre del agua que del fondo mira,
tal vez envidiosa, quizás dolorida!
¡Tan triste la pobre, tan muda, tan quieta
bajo esta nerviosa ramazón violeta!

-Vámonos. No quiero que el agua nos vea
cuando me acaricies. Tal vez eso sea
darle una tortura. ¿Quién la ama a ella?
-Tonta! ¡Si de noche la besa una estrella!

Poema tomado de Los Poetas