31 may 2011

La Sonrisa Etrusca - José Luis Sampedro

Autores: Ibaetako Igela

Kontxi Gartzia
Isabel Duñabeitia
Esther Fernandez
Begoña Sanz
Mikel Amenabar

José Luis Sanpedro, escritor y economista

José Luis Sampedro nació en Barcelona en 1917. La variada procedencia geografía y cultural de su familia supuso una influencia fundamental en su obra.

Al terminar la guerra civil española, escribió la primera novela “La estatua de Adolfo Espejo” que no fue publicada hasta 1994. En 1951 fue nombrado asesor del ministro de comercio y es en este periodo cuando escribió sus dos primeras obras de economía: “Principios prácticos de localización industrial“ y “Efectos de la unidad económica europea”. En 1955 fue nombrado catedrático de estructura económica, mas al ser expulsado de la universidad Aranguren y Tierno Galván, se unió a ellos junto con otros profesores para crear el Centro de Estudios e Investigaciones (CEISA) que tres años después fue cerrado por el gobierno de Franco.

En 1981 publicó "Octubre", una extensa novela calificada por él mismo como su testamento vital, pero fue “El amante lesbiano”, publicada en 2000, la que acaparó la atención de la crítica y se convirtió en un éxito de ventas del que, por otra parte, todas sus obras disfrutaron. Su obra literaria está considerada entre las más admiradas y sorprendentes de nuestro país por incatalogable y diversa, pero esta diversidad no impide que en todas sus obras aparezcan como temas recurrentes “la difícil búsqueda del amor” y el tema de la dignidad humana. Entre los escritores que despertaron su admiración, cita a Azorín, Unamuno y Pio Baroja, pero también a novelistas inglesas como Jean Austen, las hermanas Bronte y a Virginia Wolf. Entre los escritores de cuentos nombra a Maupasant y Chejof.

Al preguntarle cuáles son las conclusiones de la crisis que estamos padeciendo en todo en mundo, contestó que todo lo nace muere y que esta cultura capitalista ha agotado ya todas sus posibilidades. Sampedro cree que el mundo está en la era del desconcierto y que va hacia otro modelo, para él la única salida es la educación y el pensamiento, y ante la actual situación del mundo exhorta a los jóvenes a revelarse; de ahí que ha prologado el manifiesto   INDiGNAOS, escrito por Stephane Hessel.



En 1990, José Luis Sampedro fue elegido miembro de la Real Academia Española.

Nosotros hemos querido ofrecerle un pequeño homenaje comentando una de sus obras, nos hemos fijado en la que lleva por título LA SONRISA ETRUSCA no por considerarla la mejor, ya que cualquiera entre sus obras merece ser comentada.


LA SONRISA ETRUSCA

Reflexiones sobre el personaje central, BRUNO.

Sinopsis:
Un viejo campesino calabrés llegó a casa de sus hijos en Milán para someterse a una revisión médica. Allí descubre su último afecto, una criatura en la que volcar su ternura: su nieto, que se llama Bruno, como a él le llamaban sus camaradas partisanos; y vive también su última pasión: el amor de una mujer que iluminará la etapa final de su vida concediéndole toda su plenitud. Una bellísima novela sobre el eterno tema del amor, con la verdad que ofrece un conocimiento profundo del alma humana.
Fuente de imagen: blog el-enjambre 

Siguiendo la sinopsis que nos hacen de la obra vamos a tratar de ver y entender la personalidad de protagonista que suavemente y casi sin darse cuenta va encontrando en su persona matices hasta ahora desconocidos y que con su excelente estilo sencillo y claro nos relata J.L. Sampedro en esta novela.

Desde el principio de su llegada a Milán queda extrañado de lo que ve y descubre.

Todo es asombro para él pero es un asombro negativo, desde el estilo de las casas a la comida, la personalidad de la nuera, el hijo un tanto apocado... Una y otra vez hace alusiones a su pueblo natal de Calabria, a sus gentes, a la montaña, esas gentes que tiene carácter, emociones... Milán le resulta frío y sin sabor, su cuarto donde le han alojado sus hijos en un sofá.

Entre tanto trajín de ir y venir hay algo que le ha emocionado sobremanera, es un niño, su nietecito Brunetino que tiene ya algunos meses, diez o doce probablemente. Este niño despierta en él sentimientos encontrados, desconocidos para él hasta entonces, mezcla de orgullo, ternura y responsabilidad que por supuesto no había sentido con sus hijos. Aquello era otra cosa, los hijos eran de la madre, pero y esto? Este niño Brunetino , mi niño, mi angelote… Hay un sin fin de situaciones en las que vuelca toda su ternura en este niño y no entiende el modo que tienen de criarle sus padres, sobre todo su madre que tienen que hacerlo como “dicta un libro”. Y ¿el instinto de las mujeres que no sabían leer de su pueblo?, ¿es que no sabían criar a sus hijos? se pregunta Salvatore una y otra vez.

Bruno es un hombre recio con principios muy firmes pero en su aparente rudeza hay una gran sensibilidad y respeto, sentimientos  que va descubriendo a través del niño en los que casi no se reconoce. El detalle de los botones del jersecito del niño que no consigue abotonar con sus rudas manos, ¡cuanta ternura y habilidad en las manos de las mujeres que lo hacen! Nunca lo había pensado hasta ahora, envidia las manos de Anunziata (la sirvienta) y dice: "¿Qué locura estoy pensando? ¿Envidiando a una mujer, yo como un milanés?"

Cavila sobre la fuerza de las manos, tienen que valer también para los botoncitos, para cambiarle, para lo que sea. "Fuera mujeres", piensa. Mi Brunetino y yo,”nadie más para hacerle hombre, los dos solos, pero entonces niñero, no, lo mío será otra cosa" y cavila una y otra vez… poco a poco y entre soliloquios, Sanpedro nos está contando la transformación que en el abuelo se está dando.

Nace una relación muy fuerte con este niño, habla con él, se comunica, está entregado totalmente.

El calabrés va contando divertidas anécdotas de su vida de partisano y también sus múltiples amoríos, puesto que él es muy hombre y le encantan las mujeres, se fija en todas y a todas hace requiebros y de todas saca conjeturas, Anunziata , la frutera, la sobrina de Anunziata... Hay dos mujeres que han marcado su vida o mejor dicho tres: Dunka la guerrillera,  Salvinia, su gran amor y la madre de sus hijos Rosa, con quien se casó, estando empecinado con la Salvinia, pero ésta, al ser esteril y queriéndolo con locura, se lo entregó a la Rosa. Una muestra de amor que rara vez se da y que demuestra según nos cuenta Roncone la valía de aquella gran mujer, Salviana que era roca y vida pero que quizá su propia fuerza la hizo estéril.

Sin duda, se trata de un idealista, un hombre que luchó contra el fascismo que dominaba en su país con todas sus fuerzas, entregándose de cuerpo y alma. Son unos años de vida intensa, la vida con los partisanos, en los que se mezclan sus ideales, sus sentimientos, sus vivencias amorosas, pues no olvidemos que se trata de un calabrés, con todo lo que esto puede significar en cuanto a hombre temperamental y apasionado.

Se enamora muchas veces, o por lo menos unas cuantas mujeres forman parte de su vida, desde el tiempo de la guerrilla hasta su vida en el pueblo. Tiene un carácter que a no dudar gusta a las mujeres, por lo menos a las de aquella época, es rudo, un tanto calavera, lo que hoy podríamos definir como un culo de mal asiento, pero muy honesto, tanto para sus amigos como para sus enemigos.

Intuimos que no son solamente estas mujeres (las que nos cuenta JL Sanpedro) las que han pasado por su vida, nos atrevemos a pensar que han sido muchas más, ¿se trata entonces de un conquistador?, ¿de un Don Juan?  No, no lo creemos, pero sí es un hombre que se deja querer. En la novela aparecen únicamente las mujeres que han dejado un poso en su vida.

Una vida tan intensa le hace que al final de  su existencia, los recuerdos se le agolpen en su mente y los vive con gran intensidad, así vemos que rememorando sus tiempos de partisano y llevado por el amor hacia su nieto, no le importa dormir en el suelo envuelto en su manta de campaña y en el suelo, con tal de proteger y cuidara su nieto que según su criterio sus padres son incapaces de hacerlo como es debido.

La vida en el pueblo se reduce a su confrontación con el que fue el fascista más significado de la zona y a pesar de que él mismo está enfermo, desea con todas sus fuerzas la muerte de su enemigo, pero no por venganza, sino por ganarle en la última batalla de la vida, desea asistir a su entierro. La enfermedad parece no molestarle demasiado y su recio carácter le ayuda a sobrellevarla.

La nuera que es profesora de Arte en la Universidad se relaciona con gente importante y le busca un buen médico a través de un tío suyo que tiene influencias y le concierta una cita. Los encuentros con el médico son una epopeya pues protesta por todo aquello que se le antoja demasiado aséptico. No obstante, la segunda vez el médico le comprende mejor y empatiza con él acercándose más. Comentan alguna vivencia de alguien que ambos conocen y bueno…

Bruno quiere saber cuánto tiempo le queda para poder encauzar a su Brunotino, eso es lo que más le preocupa.

Bruno saca a su nieto a pasear y en una ocasión hay un pequeño incidente y de casualidad conoce la que va ser la última mujer de su vida, conoce a Hortensia. Entablan una bonita relación de amistad en principio que se convierte en un amor recogido y firme que les da vida a los dos. También en Hortensia se redescubre Salvatore, en esta su última relación descubre cosas que han pasado inadvertidas para él hasta entonces. Su exquisita sencillez y ternura le encantan a él y a ella la virilidad y respeto que Roncone le ofrece. Hay una intimidad y complicidad especial sosegada, llena de palabras y de silencios...

Continúa la vida de Bruno, Salvatore Roncone entre su nieto y Hortensia, sus amores la enfermedad que le roe y su vitalidad que le mantiene firme, aunque cada vez esté más debilitado y sufre hemorragias. Pero él es tenaz y persistente, sabe que le queda poco y persigue ahora un sueño, darle una abuela a Brunotino y que este le llame por fin abuelo No-No. Después de muchas vicisitudes, papeleos, protestas familiares, etc., se va a casar con Hortensia, sí, en el pueblo delante de todos. Pero….

Gran hombre nuestro Bruno en la pluma de José Luis Sampedro.

Fuente de la imagen: blog Laboratorio de Maca

Los etruscos habían sido admirados por nuestro Bruno y en el primer momento que visitó en Milán se detuvo asombrado ante un sarcófago de una pareja de etruscos que sonreían. LOS ESPOSOS se llamaban.

Artículos de interés:
Sampedro se indigna y reacciona. www.elpais.com, 03-04-2011

“Esta cultura capitalista de cinco siglos ha agotado ya sus posibilidades”. www.publico.es, 20-03-2011

“El profesor que enseña a decir no” www.publico.es, 07-04-2011

"Envejecer al abrigo de Sampedro" Teatro- “La sonrisa etrusca”. www.elmundo.es, 25-03-2011

30 may 2011

Un paseo por la literatura española del siglo XX (I)

Autores: Ikasleak


Carmen Laforet (Barcelona, 6 de septiembre de 1921 - Majadahonda (Madrid), 29 de febrero de 2004)
Fuente de la imagen: www.ducros.biz/corpus

Nació en Barcelona en 1921. A los 2 años se trasladó con su familia a Canarias y vivió en Las Palmas hasta los dieciocho años. A esta edad marcha a Barcelona, donde estudia durante tres años, en la Facultad de Filosofía y Letras, posteriormente se casa y se instala en Madrid definitivamente.

En 1942, aparece en literatura el Realismo Existencial, que narra las vivencias extremas de la población española durante la Guerra Civil y la posguerra (muerte, insolidaridad, egoísmo).
Se cuestiona la validez de la Guerra Civil.

En este contexto histórico la mayoría de las novelas narran las angustias vividas.

Carmen Laforet obtiene en 1944, con NADA, el Premio Nadal, en su primera convocatoria, y se convierte en la gran revelación de la narrativa realista española de posguerra.



Manuel Vázquez Montalbán

Imagen de http://www.vespito.net/mvm/
(Barcelona, 27 de julio de 1939 - Bangkok, Tailandia; 18 de octubre de 2003)

Personalidad casi inabarcable, se definió a sí mismo como "periodista, novelista, poeta, ensayista, antólogo, prologuista, humorista, crítico, gastrónomo, culé y prolífico en general", campos todos en los que destacó.

En unos tiempos posmodernos en los que triunfa el individualismo neoliberal, y en el que muchos autores apuestan por la senda del confesionalismo egocéntrico,la obra del escritor barcelonés, elaborada con tanta exigencia en el terreno de la estética como en el de la ética, permanecerá como un imperecedero grito de libertad, marcado por dos palabras claves : memoria y compromiso.

El universo narrativo de MVM se organiza por fases distintas, que corresponden a formas literarias distintas determinadas por la historia contextual.

1963 a 1974 : la "escritura subnormal"
A finales de los años sesenta y después de los sucesos de mayo de 1968, comenzamos a asistir a la evidencia de que el sistema es capaz de convertir cualquier vanguardia en mercancía. "Es la sensación de estar viviendo la subnormalidad más absoluta" (en Geometrías de la memoria. Conversaciones con MVM de Georges Tyras, Zoela).

1974 : Serie Carvalho
La serie Carvalho se tiene que considerar como un medio nuevo para seguir emitiendo mensajes políticos y estéticamente vanguardistas.

A partir de 1985
Entre memoria y deseo, desencanto y compromiso, las novelas de MVM muestran la necesidad y la vanidad de la lucha.

José Saramago (Azinhaga, Santarém, Portugal, 16 de noviembre de 1922 - Tías, Lanzarote, España, 18 de junio de 2010)

Fuente: http://jenesaispop.com/

Jose de Souza Saramago fue Premio Nobel de Literatura en 1998, aunque era un hombre conocido anteriormente tanto como escritor como por sus ideas religiosas. La novela El Evangelio según Jesucristo de 1991 lo catapulta a la fama a causa de una polémica sin precedentes en Portugal cuando el Gobierno veta su presentación al Premio Literario Europeo. A raíz de ello, traslada su residencia a Lanzarote (Canarias).

Ateo declarado, colaboró ocasionalmente en prensa, aportando su punto de vista, siempre agudo y comprometido En definición suya, Dios es el silencio del universo, y el ser humano, el grito que da sentido a ese silencio.

Es interesante conocer su opinión sobre la humanidad y el progreso cuando dijo "Existe una prioridad absoluta: todo lo que haga la humanidad debe tener como prioridad al ser humano. Vayamos a Marte, a Venus, crucemos el espacio de un lado a otro... sí, pero cuando la gente no se muera de hambre. Me llaman reaccionario y me dicen que estoy contra el progreso tecnológico ¡Para nada! Estoy a favor. Pero todo tiene que venir después del ser humano”..

Aprovechando la ficción novelesca, Saramago aborda en La caverna el presente y el futuro de la globalización, condenando sus consecuencias sociales y sus efectos humanos.

"La Piedad" del escultor Jorge Oteiza

Autores: 3º izquierda
Espe Arbizu
María José Bello
Gloria Pérez
Dori Yoldi
Rafa Ciriza

"La Piedad" - Jorge Oteiza. Fachada de la Iglesia de San Vicente (Donostia)


Cinco sentimientos:


Desgarrador dolor de madre. - ¿Cuánto más se me puede pedir…?

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Profunda tristeza de una madre al ver a su hijo muerto, y súplica que le hace a Dios para que cese tan grande sufrimiento.

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Gran dolor a la vez que ternura en una madre que desesperada implora al Cielo ante la figura yacente del hijo, atormentada por el designio que ha permitido su muerte.

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Tremenda desolación en la tierra implorando piedad al Cielo por tanto sufrimiento.

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Grito de dolor pidiendo razones al vacío - ¿Por qué... para qué...? cuando ya todo está acabado.
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26 may 2011

Mujeres en el Siglo de Oro español

Autora: Ana Luisa Argomaniz. Grupo Ausencias.

Encontrar referencias de mujeres inmortales en la España del Siglo de Oro de las Artes y de las Letras es tarea difícil. Digamos, siguiendo el comparativo mineral, que para ellas fue el Siglo del Carbón por la oscuridad en que se vieron sumergidas.


Entre el XV y el XVI brillaron Beatriz Galindo "La Latina", primera alumna de la Universidad de Salamanca y profesora de latín de la Reina Isabel la Católica y sus hijos; Luisa de Medrano, Juana de Contreras y Francisca de Nebrija, mencionadas por Mariló Vigíl (1998) en su libro "Vida de las mujeres en los siglos XVI y XVII", que también accedieron a dar clases en la Universidad de Salamanca, en el caso de Francisca, sustituyendo a su padre Antonio de Nebrija. Cómo pudieron hacerlo si su acceso estuvo prohibido hasta el siglo XX, solo podemos explicárnoslo en base a la gran calidad y altura de sus conocimientos.

Y no nos olvidemos de María de Zallas, a la que Lope de Vega llamó "Sibila de Madrid". En sus novelas denuncia las injusticias indignantes con orgullo femenino y sin tapujos. En el siglo XVIII fue prohibida la reedición de sus novelas por la Inquisición.

En el Barroco, siglo XVII español, la mujer tenía la presencia y consideración de un árbol, cuya función fuera dar frutos en servicio de su propietario. No permitieron que fuera nada más. Y para ello editaron (Fray Luis de León, Vives y otros educadores de la época) manuales de "La perfecta doncella", "La perfecta casada", "La perfecta viuda" y "La perfecta monja". Todo ello, alrededor de su posición en la familia o fuera de ella y tratando de encontrar la cuadratura del círculo. Las mujeres eran divinas o demoníacas, tal como Literatura, Pintura y Teatro nos las presentan pero nunca iguales a los hombres.

No nos desanimemos; entre tanta oscuridad también vivieron Teresa de Ahumada y Cepeda (Santa Teresa de Jesús) y Sor Juana Inés de la Cruz:
 Hombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis:

si con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?

Combatís su resistencia,
y luego con gravedad
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.

Queréis con presunción necia
hallar a la que buscáis,
para pretendida, Tais,
y en la posesión, Lucrecia.

¿Qué humor puede ser más raro
que el que falta de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?

Con el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos, si os tratan mal,
burlándoos, si os quieren bien.

Opinión ninguna gana,
pues la que más se recata,
si no os admite, es ingrata
y si os admite, es liviana.

Siempre tan necios andáis
que con desigual nivel
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.

¿Pues cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata ofende
y la que es fácil enfada?

Mas entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere
y quejaos enhorabuena.

Dan vuestras amantes penas
a sus libertades alas,
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.

¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada,
la que cae de rogada
o el que ruega de caído?

¿O cuál es más de culpar,
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?

Pues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

Dejad de solicitar
y después con más razón
acusaréis la afición
de la que os fuere a rogar.

Bien con muchas armas fundo
que lidia vuestra arrogancia,
pues en promesa e instancia
juntáis diablo, carne y mundo. 

No vamos aquí a revolver en la misoginia reflejada en los grandes escritores del Siglo de Oro, ya han arado antes esos campos. Fijémonos en Quevedo, que dedicó la más exquisita poesía amorosa a la inaccesible Lisis pero que también escribió crueldades increibles sobre las mujeres; Julián Juderías, biógrafo suyo, dice:

"Odia a las mujeres al modo y manera que el beodo puede aborrecer al vino, sin perjuicio de ceder a la atracción irresistible de la bebida"

Hagamos un repaso a la obra pictórica de la época a través de los más grandes y veremos que la representación femenina es puntual: por un lado, reinas e infantas, vírgenes y santas (de dos tipos: las de "buena vida", mártires y monjas, y las de "mala vida", representadas en Santa María Magdalena y Santa María Egipcíaca, ambas muy arrepentidas y por eso santas); y por otro, una representación muy pequeña de la mujer normal, tal es así que casi nos bastan los dedos de las manos.

Murillo (1617-1682):
"Pequeña vendedora de fruta"
"Las dos gallegas"
"Vieja espulgando a un niño"
"Vieja con gallina"
"Vieja con debanadera"
"Las dos gallegas" pintoresfamosos.cl

"Pequeña Vendedora de Fruta" www.reprodart.com
Velazquez (1599-1660):
"La costurera"
Retratos de Sibilas (dos retratos)
"Rebeca y Elíezer"
"Dama con abanico"
"Cristo en casa de Marta y María"
"Vieja friendo huevos"
"Las hilanderas"


"Las hilanderas" http://letrasenelestelas.blogspot.com/













"Vieja friendo huevos" Galería de Enrique Luis Cordero



¿Qué nos faltó a las mujeres en el Siglo de Oro español para tener tan escaso reconocimiento?

19 may 2011

Amores

Autores: Grupo Argia
Carmen Blanco-Argibay
Luisi Miranda
Alberto Lázaro
Juanmari Goikoetxea
Luciano Murillo


Siendo un chiquillo, apenas once años, ya le atraían las cosas de la iglesia y todo aquello que la rodeaba, los curas, los sermones, la suntuosidad de las vestimentas en los oficios y también algo de lo que representaba ser la autoridad de la iglesia en la comarca. Aceptó ser acólito, ayudante de los curas, monaguillo que se decía entonces. Desde su “influyente posición”, el muchacho observaba el comportamiento de los feligreses en las ceremonias y actos religiosos, que eran muchos y variados en la época.
De todas las experiencias que estaba viviendo, una le llamó especialmente la atención, porque de aquello aprendió la facilidad con que la gente pasa de la felicidad a la tristeza, del amor al desamor, de la vida a la muerte.
Aquél día era sábado y tenían que oficiar una boda. Alrededor de las doce llegaron los novios y él los recibió en la puerta de entrada de la iglesia, ya que era el encargado de notificarles el protocolo, dónde debían de colocarse, las respuestas habituales de la liturgia, si llevaban consigo las alianzas, las arras etc.etc.
Miró al novio como de costumbre, pero aquel hombre tenía un aura distinta a todos los novios que había visto hasta entonces. Irradiaba sensibilidad, delicadeza, llevaba el amor del enamorado en sus ojos. Su mirada estaba cargada de sinceridad. Fue una ceremonia especial, diferente a tantas otras, de las que marcan y permanecen en el recuerdo.
Al día siguiente de casarse, como era habitual, iniciaron el viaje de novios. Él conducía el coche. Ir fueron los dos juntos. Volver lo hicieron por separado. Él en ambulancia al hospital. Ella volvería en un coche fúnebre camino del camposanto.
No había transcurrido un mes de la alegría de las nupcias y allí estábamos, en el mismo lugar, en la misma iglesia, esta vez oficiando el funeral por su amada. Todo estaba cambiado, las flores no eran ramos, eran coronas, la música de la esperanza se tornó en una dolorosa y triste despedida. Hasta las vestimentas habían abandonado el colorido suntuoso, para envolverse en la oscuridad. En esta ocasión las campanas tañían lágrimas de dolor, los húmedos ojos de los asistentes daban muestras de amargo desconsuelo, sus gargantas, incapaces de articular palabras que no fueran de condolencia.
Pulsar la flecha

Volvió a mirar de frente a aquel hombre y constató que su aura especial le había abandonado. Aquel hombre al que él había casado era la voz del lamento, del abatimiento. En aquellos momentos no entendía la vida, dejó de tener valor la vida. Lo repetía una vez y otra. Era una convicción y también una premonición. El monaguillo estaba descubriendo por vez primera a través de aquél hombre el sentido del miedo, el significado de perder lo que se ama.
Al día siguiente, el rumor estaba en la calle. El hombre había saltado la tapia del cementerio provisto de una navaja. El enterrador en su última ronda oyó gemidos, se acercó y lo encontró acurrucado sobre la tumba de su amada esposa, sus muñecas cercenadas, teñidas de rojo sangre. Llegó a tiempo al hospital.
El hecho fue muy comentado en la comarca, también en el seno de la iglesia. Era la primera vez que ocurría algo de esa naturaleza. El chico ya tenía su héroe particular. Aquel hombre había alcanzado la más alta expresión del amor, prefirió morir por amor que vivir sin su amada. El suceso tuvo sus detractores entre los más adultos y algunos admiradores entre los más adolescentes, pero todos se sentían estremecidos.
Pasaron los días, no había transcurrido todavía un año cuando la sorpresa aparecíó en los ojos del monaguillo. Se resistía a aceptar lo que tenía delante. Su héroe se venía abajo. Su idea romántica del amor empezaba a desmoronarse. De nuevo aquel hombre estaba en el mismo lugar, en la misma iglesia, irradiaba la misma aura que el muchacho apreció en la ocasión anterior. Pero la mujer no era la misma. El enlace ya no tenía para el muchacho la misma magia. Había cumplido ya los doce y aprendió que el amor es caprichoso, cambiante, incontrolable y viajero, se traslada como el polen que, con la ayuda del viento, se puede posar en una u otra flor.

17 may 2011

Ríos de vida

Autor: JLB (José Luis Basterra)


Cuando paseando por los pasadizos

del barrio de Santa Cruz

te encuentras en una plaza

con un grupo de amigos que festejan

una ocasión de reencuentro.

Y cuando la luz y el olor de los naranjos

te embriaga.

Cuando oyes cantar una canción

que habla de sentimientos de la vida.

Cuando sientes que te embriaga

la alegría compartida.

Tu espíritu se altera y sientes

una descarga de adrenalina

que conmueve todos tus sentidos

haciendo al cuerpo estallar de alegría

que te sale por los ojos

como ríos de vida.


(Creado con la inspiración del Día de la Poesía 2011)

15 may 2011

Juego de palabras

Autores: Grupo Atzekoak



Con la A: receta antiestrés ( 50 vocablos )

Aquel Agosto abrasador, ante amigas alucinadamente apáticas,
acaloradas al anochecer, asomándose airosa al áspero alfeizar,
Amelia,abuela amorosa, arrojaba al ancho aljibe abundante agua,
aceite, ajos, avena, abelia, alimentos afrodisiacos algo azucarados,
añadiendo, además, achicorias, acelgas al aliño, avisando antes
a aquellos alocados alquimistas ante actitudes alucinógenas,
agradables, acaso agridulces.


Con la A: historias ante el fuego ( 50 vocablos )

Ayer al atardecer, ante ascuas asando aves armoniosamente aderezadas,
aromatizadas al ¨Armagnac¨, ante aquel aventurero ambientando alocadas
andanzas, acabé anonadado al advertir a aquella apasionada amazona,
abrazada al alazán alado, abalanzarse ágilmente ante álamos altísimos,
árboles animados, amigos ancestrales afincados ante aldeas, abadías,
ánimas, áureas, arpegios, amores adolescentes azarosamente apañados.

AMAR CON LA ” A “


Amada Amalia :

Antes aborrecía al amor, ahora ámote apasionadamente

Abraza al amor, acaricia al alelí, acomoda así al anfitrión.

Amalia, Amalia, Amalia anima al adulador.

Amalia ámame, adios alegría, adios adorado amor.



ACTORES CON LA “A


Aduladores actores, aspirantes a abundar acciones apasionadas, alegrías, aventuras acarreadas a África, anhelo ansiosamente ayudéis al aprendizaje ambicioso, admirando apasionadamente al autor.


Con la E: Historia de amor

Estaban en ese exclusivo, estrecho, ennegrecido entrepiso en Estepona,
Enedina ella, Eusebio él.
Encontrábanse entregados, entrelazados, enredados, encendidos....
Encima ella, engarzado él.
Enedina, engatusada, enardecida, enfrascada en el envite
Excitada ella, encandilado él.
Eusebio, enfangado, entra en el embrujo envolvente
Entregada ella, empellando él.
El espejo encuadra el escorzo enclavijado, encerrando el éxtasis en el edredón
Enfoscada ella, enervado él.