23 mar. 2010

Elegía, de Miguel Hernández

Hemos elegido este trabajo por ser este año, 2010, el centenario del poeta

Elegía

En Orihuela, su pueblo y el mío, se me
ha muerto como del rayo Ramón Sijé, con
quien tanto quería.


Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Alimentando lluvias, caracolas
y órganos mi dolor sin instrumento
a las desalentadas amapolas
daré tu corazón por alimento.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.
Un manotazo duro, un golpe helado,
un hachazo invisible y homicida,
un empujón brutal te ha derribado.
No hay extensión más grande que mi herida,
lloro mi desventura y sus conjuntos
y siento más tu muerte que mi vida.
Ando sobre rastrojos de difuntos,
y sin calor de nadie y sin consuelo
voy de mi corazón a mis asuntos.
Temprano levantó  la muerte el vuelo,
temprano madrugó la madrugada,
temprano estás rodando por el suelo.
No perdono a la muerte enamorada,
no perdono a la vida desatenta,
no perdono a la tierra ni a la nada.
En mis manos levanto una tormenta
de piedras, rayos y hachas estridentes
sedienta de catástrofes y hambrienta.
Quiero escarbar la tierra con los dientes,
quiero apartar la tierra parte a parte
a dentelladas secas y calientes.
Quiero minar la tierra hasta encontrarte
y besarte la noble calavera
y desamordazarte y regresarte.
Volverás a mi huerto y a mi higuera;
por los altos andamios de las flores
pajareará tu alma colmenera
de angelicales ceras y labores.
Volverás al arrullo de las rejas
de los enamorados labradores.
Alegrarás la sombra de mis cejas,
y en tu sangre se irán a cada lado
disputando tu novia y las abejas.
Tu corazón, ya terciopelo ajado,
llama a un campo de almendras espumosas
mi avariciosa voz de enamorado.
A las aladas almas de las rosas
del almendro de nata le requiero,
que tenemos que hablar de muchas cosas,
compañero del alma, compañero.
 
Miguel Hernández.




Localización

Este poema fue escrito en 1936 por el dramaturgo español Miguel Hernández.
Miguel Hernández Gilabert nació en Orihuela (Alicante) el 30 de octubre de 1910, segundo hijo varón en el seno de una familia numerosa y humilde.
En la década de 1930 se marchó a Madrid donde trabajó como colaborador de José María Cossio en “Los toros” y se relacionó con los poetas Pablo Neruda, Rafael Alberti, Luis Cernuda y otros. Durante este asentamiento en Madrid, en el año 1936, Miguel sufre una gran conmoción, su amigo Ramón Sijé muere repentinamente, miguel define la muerte del amigo como: “¡que se muere, sí, como el rayo!”, y el dolor  y el remordimiento por la distancia que se había creado con su gran amigo en los últimos meses se hace patente en el poeta.
Finalmente muere el 28 de Enero de 1942, a los 31 años, a causa de la tuberculosis, en la enfermería de la prisión de Alicante. Un pequeño grupo de amigos y familiares le acompañaron hasta el cementerio. La sencilla sepultura en la que está enterrado tiene una lápida con una breve inscripción que nos recuerda que allí reposan los restos de un poeta grande y humilde.


Estructura interna
Esta elegía, como tal, consta de tres partes:
La primera es la llamada de “meditación”, en la que Hernández reflexiona y recuerda los tiempos pasados con su gran amigo. De ahí la insistencia en resaltar la importancia del campo y el modus vivendis agrario ya que, investigando en ambas biografías, sabemos que los dos poetas acudían al huerto con frecuencia para estar en contacto con la naturaleza y con el ambiente pueblerino y pastoril del que tan orgulloso se sentía Hernández.
Esta etapa de “meditación” o recuerdo comprende los cuatro primeros tercetos. 
La segunda parte es el “lamento de los sobrevivientes”. Es quizá donde Miguel Hernández se expresa con más emotividad ya que nos habla de su propio sentimiento ante la pérdida de un ser querido. Habla en primera persona de la pena que siente.
Dentro de este lamento enmarcamos desde la quinta estrofa hasta la onceava.
La tercera y última parte es la de “alabanza”, en la que el autor elogia al fallecido y destaca sutilmente algunas cualidades de este. 

Autores: Juancar, Eduardo, Joxemi, Cruzita

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