31 mar. 2011

El desierto del Sahara

Autora: Ana Luisa Argomaniz


  "Viajar significa aprender a vivir" 
                                                                - dicho touareg-

El desierto es el paisaje abstracto y monocromo del Día Anterior de la Creación. Por eso nos subyuga y nos aterra por igual. Es el lugar de los "isimos"; su extensión, aunque todo él quepa en un palmo, sus arenas, sus temperaturas, su sequedad, su inmutabilidad: su tiempo es el tiempo eterno en que nada cambia, está parado en la estación "términus", fuera de las cuatro estaciones que nos son familiares y que musicó Vivaldi. El Sáhara es el desierto más grande del mundo y en el que todos los tipos de desierto están representados, Situado en la mitad norte de Africa,ocupa un tamaño equivalente a toda Australia. Son pocos los hombres y animales que se adaptan a su entorno y son nómadas; "viajar significa aprender a vivir".

Los tuareg del Sahara son llamados también "los hombres azules" pues el azul índigo de su ropaje les deja la piel teñida de ese color. Parte del turbante les tapa la cara para protegerse del sol, del viento y de las arenas. No así sus mujeres, que, siendo musulmanas, no lo llevan.

Dicen los tuareg que Dios creó las tierras fértiles y con abundante agua para que los hombres vivieran y el desierto para que conocieran su alma.

En pleno centro del Sahara, en el vértice formado por el Sur de Argelia, NE de Mali y NW de Nigeria, se encuentran las montañas del Adrar des Ifforas y cerca, al SW las Cuevas de Tassili´n Haggar, cuyos pinturas prehistóricas dan fe de la vida que tuvo el Sahara antaño. Esos mismos bereberes, habitantes del desierto argelino fueron los que hace mil años entraron a oleadas a la península ibérica. Y nos dejaron, entre otras muchas cosas, la palabra ADRAR, que, según el diccionario, significa "Repartir las aguas para el riego".

Un canto tuareg recuerda  "escucha el viento, es el Sahara que llora, quiere reverdecer". Hacia el este del Sahara, en el vértice de Egipto, Libia y Sudán, se encuentra Gilf el Kebir, con las Cuevas de los Nadadores del Desierto, descubiertas por Almasy en 1934. Al verlas, señalaba "podemos asegurar que el Sahara no ha sido siempre un mar de arena y rocas sin vida, como hoy lo contemplamos". En un periodo que va de 10.000 a 5.000 años antes de nuestra era, el Sahara recibió grandes lluvias y hubo lagos del tamaño de Alemania y grandes rios; fósiles, pinturas prehistóricas, cauces secos de ríos, canciones tradicionales y palabras renovadas en castellano nos recuerdan un pasado lejano y extraño en que el Sahara fue un vergel.

"Dios creó el desierto para que fuera la sombra de su creación"

En el desierto, para explicarnos algo, tenemos que ir al principio, y al principio, el alma viajaba por el desierto a lomos del sonido. ¿Y cómo? Con el viento, con el agua al subir por el pozo, con el caer de la lluvia, puro milagro, con el palpitar del corazón, el frufrú de las palmeras, el canto del pájaro, el del grillo, el zumbido del insecto, el ladrido del perro, el relincho, el barritar; es el sonido el idioma que nos comunica con la naturaleza y por ende, con Dios. Por eso, la música más primitiva es un eco, un diálogo con la naturaleza y así se aprendió a comunicar con Dios.

El habla, sin embargo, fue necesaria para ocultarnos y protegernos con ella. Como la cebra se guarda en sus rayas y la girafa en sus manchas. Es nuestro sentido más camaleónico, nos distingue y nos oculta por igual, según queramos. Y con el habla y la música, por fin, pudimos comunicar con Dios y dejar que nos hablara.



Si escuchamos esta música del desierto (MAJID BEKKAS "DAYMALLAH"  y ROKYA TRAORE "LAIDU") veremos que podemos apreciarla no sólo con el oído sino que nos llega al alma a través de todos los sentidos : es dulce, y la paladeamos con placer, es fuerte y tierna y nos acaricia el corazón y temblamos, es brillante como los ropajes y ajorcas de los nómadas y nos acerca los aromas del desierto. Es una música que nos transporta a la alegria, y el descanso del final de una dura jornada en el desierto igual que la de ayer, la de antaño, la de hace cientos de años, en la misma rueda de la vida y nos mueve y llega hasta aquel lugar que nos conecta con nuestro ser más primitivo y antiguo.

28 mar. 2011

EL LECTOR (Bernhard Schlink)

Bernhard Schlink


Autor: grupo ARGIA

Luciano Murillo
Luisi Miranda
Carmen Blanco-Argibay
Alberto Lázaro
Juan Mari Goikoetxea


EL LECTOR

Un amor imposible entre un joven adolescente y una mujer madura, la atracción física, la seducción.

Un proceso judicial con el nazismo como telón de fondo.

Una recreación del doloroso y ambiguo sentir de la sociedad alemana frente a su pasado nazi.

Una defensa de la libertad y la dignidad personal.

La novela de Bernhard Schlink plantea todas estas cuestiones profundas y lo hace con un lenguaje sencillo, claro y ágil.

Nacido en 1944 en Bielefeld ( Alemania) hijo de padre luterano y madre calvinista, B. Schlink fue juez de profesión y escritor. Por su novela “El lector” recibió numerosos premios en Alemania y diversos países europeos. Dada la extraordinaria acogida del libro, Stephen Daldry dirigió una película con el mismo título que la novela.

En parte autobiográfica, el autor nos cuenta su ¿historia personal? a través de Michael Berg, el protagonista y narrador del relato.

Berg, especializado en Historia del Derecho, rememora la historia de su vida, desde su adolescencia y sus primeros amores hasta su madurez.

Cuando tenía 15 años aparece en su vida Hanna Schmitz, una revisora de tranvía, veinte años mayor que él, de la que se enamora. La relación se mantiene con una condición: para continuar viéndola, él debe leerle fragmentos de obras literarias antes de cada encuentro amoroso. Para entender mejor este enigmático y ambiguo amor/pasión, veamos los pensamientos de Michael:

Me acuerdo de la deliciosa sensación de calidez y del placer que me producía que mi madre me lavara y me vistiera en medio de aquella calidez. Cada vez que me acordaba de aquella escena, me preguntaba por qué mi madre me había mimado de tal modo aquel día”
“Años más tarde comprendí que lo que había cautivado mi mirada no había sido su figura, sino sus posturas y sus movimientos”
“No teníamos un mundo en común; ella se limitaba a concederme en su vida el espacio que le convenía. Y yo tenía que conformarme”.

Así transcurre su adolescencia, hasta que un día ella desaparece.

“El verano fue el vuelo sin motor de nuestro amor. O, mejor dicho, de mi amor por Hanna; de su amor por mí no sé nada.”
“Cuando empecé a tomar parte de la vida social con gente de mi edad, la vida ya no giraba en torno a ella. Empecé a preguntarme si prefería estar con mis amigos o con ella. Hanna advirtió este cambio y no le gustó y me ignoró. Y eso tampoco me gustó a mí y me sentí lleno de rencor”.
“La mirada fría de la piscina se convirtió en el símbolo de mi desinterés, que me había hecho negarla y traicionarla. Y ella, para castigarme, se fue”.

Siete años más tarde la volvió a ver. Para preparar la tesis de su carrera, acepta asistir a un juicio donde son juzgadas cinco guardianas de las SS, acusadas de enviar a las cámaras de gas a miles de mujeres prisioneras y del aberrante delito de no socorrer a cientos de ellas encerradas en una iglesia en llamas. Una de las guardianas era Hanna.

Aturdido por este brutal descubrimiento, se debate entre los sentimientos y la conciencia, la comprensión y la condena. Trata de comprender qué llevó a Hanna a cometer esas atrocidades, trata de descubrir quién es en realidad la mujer a la que amó.

Quería comprender y al mismo tiempo condenar el crimen de Hanna. Pero su crimen era demasiado terrible. Quería tener sitio en mi interior para ambas cosas: la comprensión y la condena. Pero las dos cosas al mismo tiempo no podían ser”…


Durante el juicio, Hanna mostraba un sentimiento de desconcierto e impotencia, dado que creía haber actuado en cumplimiento de su deber, su responsabilidad, el orden establecido. Ella simplemente realizaba su trabajo.

“Luchaba por su verdad, por su justicia. Luchaba siempre, no para demostrar de lo que era capaz, sino para ocultar lo que no era capaz”.

Su comportamiento le parece natural y en una ocasión le pregunta al juez: ¿”Qué habría hecho usted en mi lugar”?, creando un momento de duda y reflexión acerca de cuál hubiera sido el proceder de cada uno de los presentes.

En el transcurso del juicio se abordan también otros problemas de conciencia, como el de la responsabilidad individual frente a los crímenes nazis. Queda flotando la pregunta y la respuesta entre las páginas: ¿la ejecución de los judíos puede entenderse sólo como un deber para los soldados subalternos? ¿pueden quedar libres de culpa quienes fueron ordenados a hacerlo? ¿Hasta qué punto se hace justicia cuando se castiga a quienes no han sido los verdaderos cerebros de los hechos?

“Hoy, cuando pienso en aquellos años me pregunto algo que ya por entonces empecé a cuestionarme: ¿cómo debíamos interpretar la segunda generación, la mía, la información que recibíamos sobre los horrores del exterminio de los judíos? No podemos aspirar a comprender lo que en sí es incomprensible, ni tenemos derecho a comparar lo que en sí es incomparable, ni a hacer preguntas. ¿Debemos asumirlo, pues, como algo ante lo que sólo se puede enmudecer, presa del espanto, la vergüenza y la culpabilidad? Sólo me pregunto si las cosas debían ser así: unos pocos condenados y castigados, y nosotros, la generación siguiente, enmudecida por el espanto, la vergüenza y la culpabilidad.”

La culpabilidad colectiva, otra cuestión de conciencia que Michael no puede eludir, fue de hecho una realidad para la siguiente generación de estudiantes. No era el típico conflicto entre dos generaciones.

A veces pienso que el verdadero motor del movimiento estudiantil era un conflicto generacional, y la revisión crítica del pasado nazi una mera pose que adoptaba el movimiento. Toda generación tiene el deber de rechazar lo que sus padres esperan de ella. En este caso resultaba más fácil, ya que esos mismos padres quedaban desautorizados por el hecho de no haber sabido plantar cara al Tercer Reich, ni siquiera a posteriori. Pero los hijos que no podían o no querían reprocharles nada a sus padres también se veían confrontados con el pasado nazi”.

Debido a la manera contradictoria de defenderse ante el magistrado, Michael llega al convencimiento de que Hanna esconde un secreto, y la vergüenza y el orgullo le impide confesarlo, dejando que el proceso continúe su curso hasta recibir la temible sentencia.

Tras descubrir el secreto, Michael se debate en un doloroso dilema:
Intentar ayudarla contando lo que sabía:

Hasta entonces yo había sido espectador, pero ahora me veía implicado, podía intervenir, podía influir en la decisión final”.

O respetar su libertad personal y su dignidad:
Y tampoco me parecería bien que yo traicionase, a cambio de unos cuantos años de cárcel, la imagen que había querido dar de sí misma. Ese trueque sólo podía hacerlo ella, pero no lo hacía, así que estaba claro que no quería hacerlo. Para ella, su imagen valía esos años de cárcel”.

Mientras Hanna padece su condena recluida en la cárcel, Michael comienza a enviarle cintas con grabaciones de lecturas hechas expresamente para ella, reviviendo así la experiencia de los primeros años. Pero jamás le habla en ellas de algo personal. Acude a visitarla en prisión y descubre con amargura que se siente distante y confundido ante ella.

“Le había reservado un rincón importante que me aportara algo, pero no estaba dispuesto a concederle un lugar en mi vida”

Buscando una forma de huir del desafío y la responsabilidad de la vida, Michael se dedica a la investigación como profesor de Historia del Derecho,

“Quería tender puentes entre el pasado y el presente, observar ambas orillas y tomar parte activa en ambas”.
______________________________________________

Síntesis:
“El Lector” nos permite penetrar en la problemática social y moral que vivió la sociedad alemana una vez finalizada la segunda guerra mundial.

La obra se apoya en la imposible historia de amor entre un muchacho de 15 años y una mujer de 35. Dos generaciones distintas, dos responsabilidades distintas. Dos sentimientos de culpabilidad distintos.

Michael encarna una nueva generación de jóvenes sobre los que recae la responsabilidad de construir una nueva Alemania, un Estado democrático que sea capaz de integrar a cómplices y victimas. Ello implicaba, sin duda, abrir un conflicto generacional que les alejara de sus propios padres y sus dudosas implicaciones con el pasado, y que a su vez les liberara de la culpa y vergüenza ajena ante sí mismos y ante el mundo.

Hanna simboliza al verdugo, al cómplice. ¿Lo sabían o no querían saberlo?¿Qué grado de responsabilidad se puede atribuir al que cumplía órdenes?¿Se puede considerar como atenuante la impotencia, el embrutecimiento a que fueron sometidas sus voluntades a causa de la reiterada práctica de actos atroces y de la exposición continuada a situaciones extremas?

El autor B. Schilink no emite juicios ni hace valoración alguna sobre estos profundos conceptos. Incita al lector a reflexionar y le invita a sacar sus propias conclusiones.

FUENTES:
Schlink, Bernhard (Bielefeld, 1944). El Lector (Zurich, 1995). Editorial Anagrama.

17 mar. 2011

El Orador, vídeo de Ramón Gómez de la Serna

Después de leer el relato de "La Mano" de Ramón Gómez de la Serna, algunos habéis querido saber más de este carismático autor. Curioseando en You Tube, hemos encontrado esta maravilla de vídeo que seguro que os va a gustar.

Es un vídeo filmado por Feliciano Vitores en 1928, un monólogo de Ramón Gómez de la Serna sobre cómo orar. Una joya.

Elogio del horizonte. Chillida. 1989

Autoras: Grupo HIRUTABI
Arantza Bereciartua
Rosi Garrido
Carmen Urretavizcaya
Maite Zaldua
Pilar Izaguirre

Elogio del Horizonte


Te encuentro impregnando una hoja de papel. Te miro una y otra vez, y surge en mí el deseo de conocerte.

No conozco el lugar donde te encuentras, el papel no habla, pero debe de ser muy bello.

Te adentras en la naturaleza entre la tierra, el mar y el horizonte, ese horizonte amplio donde cabe todo.

Penetras en la tierra elevándote ante la caricia del viento, fundiéndote en un abrazo con él.

Durante el día, el sol te viste de sombras, por la noche descansas mecida por el mar.

Tu apertura permite que el sabor del mar penetre en ti.

Tu parte central se abre como espacio de encuentro de emociones compartiendo esa mirada al horizonte con los que quieran acompañarte.

Estás lejos, pero deseo tener un lugar en ese abrazo universal.



A través de sus obras, Chillida ha querido expresar diversidad de sentimientos, y plasmar la naturaleza en todos sus aspectos.

Esta escultura evoca la Línea del Horizonte.

Por su situación frente a la inmensidad del mar, en este caso el Cantábrico, puede provocar en el espectador, en un día de calma, diversidad de sentimientos: paz, serenidad, ….y admiración ante la grandiosidad del mar azul y  su conjunción  con el cielo, visto  desde el gran ventanal que ofrece la escultura.

En  días de tempestad o lluviosos los sentimientos a través del gran marco se tornan en tristes, melancólicos, y hasta pueden producir soledad o miedo, aún estando acompañados.




Conjunción de la tierra y el mar con el etéreo cielo. Línea imaginaria que separa o une las masas de agua de mar y el aire de la atmósfera.

 Horizonte que se adivina en la lejanía, los días claros y diáfanos, pero mucho mas cercana y desdibujada cuando el mar embravecido por una tormenta, confunde y diluye esa línea del horizonte que, el autor de esta obra escultórica a la que nos referimos, ha querido dedicar.

Obra grandiosa que estando anclada en el borde del mar con dos potentes brazos a la tierra firme, es capaz de elevarse en un semicírculo abierto hacia el cielo, mientras vigila y protege el caserío de la ciudad de Gijón.

15 mar. 2011

Blogs amigos

Mediante esta entrada quiero presentaros algunos blogs amigos que os pueden interesar:


  • Sitios web de nuestro querido colaborador transatlántico Mariano Ramos Mejía (@_Orientar_):
Microclimas http://microclimas.tumblr.com/ , donde encontraréis algunas referencias a vuestros trabajos en este blog, como por ejemplo, el de Manos: http://microclimas.tumblr.com/post/3817484135/manos

Club Seishttp://www.clubseis.com.ar/ lugar de microrrelatos y juegos creativos, como el de #seispalabras de los sábados

Un Blog para Orientarhttp://blog.orientaronline.com.ar/ su blog profesional, muy valioso en relación a la consultoría, liderazgo, gestión...

  • Blogs de compañeros/as de Aulas:
De momento, solo he tenido noticias de este: http://hum2010.blogspot.com/ pero espero vuestros enlaces.

  • Blog de los estudiantes de Erasmus y otros visitantes extranjeros en la UPV/EHU: 
http://erasmusendonosti2011.blogspot.com/ vuestros comentarios son bienvenidos.




El Siglo de Oro: La Literatura del Siglo XVII

Autores: Grupo 3º Izquierda

El barroco se produce en España en medio de los llamados Siglos de Oro de nuestra literatura. España es gobernada a lo largo de este período de la historia por tres monarcas: Felipe II, FelipeIII y FelipeIV.
Universidad de Alcalá de Henares (Independentrip)
Las áreas más cultivadas por los intelectuales y artistas son la literatura, las artes plásticas, la música y la arquitectura. Todo el saber se acumula en las universidades de Salamanca y de Alcala de Henares.

Universidad de Salamanca. Extraída de sigojoven.com


Al lenguaje claro y popular del siglo XVI, le sucederá una lengua más oscura, enigmática y cortesana propia del Barroco. Así pues, la expresión literaria resulta influenciada por dos movimientos estéticos: los llamados Conceptismo y Culteranismo.

El Conceptismo se caracteriza por subordinar todo a la precisión y exactitud de lo que se pretende expresar, dominando los juegos de palabras y las asociaciones de éstas.

El Culteranismo intenta elevar lo noble sobre lo vulgar intelectualizando el arte de la palabra, distorsionando la lengua, y creando una serie de vocablos denominados cultismos.


En el género literario de la novela destaca Baltasar Gracián con su típica novela de carácter filosófico. Su obra maestra es El Criticón. Destacan igualmente Quevedo con su novela picaresca tal que La Vida del Buscón, y Cervantes con su novela cortesana cuya pieza más destacaada es Don Quijote de la Mancha.

 
Góngora, que resulta ser el mejor representante del Culteranismo, escribe su poesía en un estilo de dificultad deliberada a fin de excluir en su comprensión a la generalidad de los lectores. En consecuencia resulta en su tiempo muy criticado.

En cuanto al teatro, el barroco rompe con las unidades de acción, lugar y tiempo, mezclando lo trágico con lo cómico. Las piezas de teatro se representan en esta época en los llamados Corrales de Comedias, que no son otra cosa que patios de vecinos comunes a tres o cuatro casas. Los propios balcones y puertas de las viviendas son utilizados como escenario.

Corral de Comedias de Almagro. En Ilustración y Comedia


El autor más destacado en este género es Lope de Vega también llamado El Fenix de los Ingenios, con un total de mil ochocientas obras escritas, destacando algunos títulos como Fuenteovejuna, El mejor alcalde, el rey, o El caballero de Olmedo.


También destaca Tirso de Molina, maestro en el arte de complicar diabólicamente la trama, y crear caracteres de gran fuerza como el de Don Juan en El Burlador de Sevilla.

Otro de los de renombre es Calderón de la Barca. Entre sus obras destacan dramas de honor, como El alcalde de Zalamea, dramas filosóficos, como La vida es Sueño, dramas históricos, comedias, autos sacramentales y entremeses.

La literatura del Barroco en su caraterísticas generales refleja una clara intencionalidad de sustituir lo ideal por lo real, y una complicada y artificiosa ejecución de la forma y del contenido.

También interioriza una visión pesimista de la vida. En este sentido los temas que trata son la muerte, la vida, la fugacidad del tiempo, el pesimismo, y el sueño como recurso de presentación de una visión diferente del mundo. Un ejemplo de esto es el Soneto XXIII de Calderón de la Barca:

"¿De qué te sirve anhelar
por tener y más tener,
si eso en tu muerte ha de ser
fiscal que te ha de acusar?
Todo acá se ha de quedar;
y pues no hay más que adquirir
en la vida, que el morir,
la tuya rige de modo,
pues está en tu mano todo,
que mueras para vivir."

O esta prosa de Quevedo:

“Es, pues, la vida un dolor en que se empieza el de la muerte, que dura mientras dura ella!...
A la par empiezas a nacer y a morir, y no es en tu mano detener las horas, y si fueras cuerdo, no lo habías de desear; si fueras bueno, no lo habías de temer.
Antes empiezas a morir, que sepas qué cosa es vida".

O esta estrofa de Baltasar Gracián:

“Todo es arma y todo guerra.
De suerte que la vida del hombre no es otra,
que una milicia sobre la haz de la tierra."



14 mar. 2011

Simone de Beauvoir



Autores: ARGIA

  • Luciano Murillo
  • Luisi Miranda
  • Carmen Blanco-Argibay
  • Alberto Lázaro
  • Juanmari Goikoetxea

Simone de Beauvoir "El Castor"
Así la llamaba su compañero sentimental J.P. Sartre desde que se conocieron en la facultad de Filosofía de La Sorbona (París).
Simone, que nació en Paris en 1908 en el seno de una familia burguesa y católica, se cuestionó, ya en su adolescencia, la existencia de Dios hasta que un día se olvidó de él. Estudiando Filosofía en la Sorbona, donde también lo hacía Sartre, arraigaron sus pensamientos existencialistas que, como al mismo Sartre, les acompañaron de por vida. Esa pasión compartida les uniría para siempre en una relación intelectual y amorosa desde la libertad personal y en coherencia con ese existencialismo que propugnaban.
S. de Beauvoir fue una luchadora infatigable en pos de la libertad para el individuo y especialmente para la mujer. Combatió contra el estereotipo histórico-social que se le atribuía a la mujer relegando su papel a la maternidad y sometida al hombre.
Rechazaba ser “El segundo sexo” (título del que fue su más emblemático ensayo) y abogaba por participar en la construcción del mundo junto al hombre, con los mismos derechos y obligaciones. Su opción por el existencialismo le exigía vivir de una manera auténtica, a ser responsable de sí misma y, por lo tanto, de sus actos, a realizar su proyecto vital desde una libertad absoluta. “La mujer no nace, se construye” había afirmado, y con esa ingeniería fue edificando infatigablemente su propia vida.
Admirada por unos y vilipendiada por otros, no dejaba indiferente a una sociedad dividida entre la revolución marxista y la burguesía conservadora, y esa época de la segunda guerra mundial que le tocó vivir marcó su radicalismo. Y ese radicalismo también se refleja en el estilo de sus obras literarias: ágil, cortante
Filósofa, existencialista, escritora de novelas, ensayos ,teatro y obras autobiográficas, ha sido y es un referente político y cultural del pensamiento y la literatura francesa (ganó el premio Goncourt en 1954 por su novela “Los Mandarines”).
Transgesora también en el terreno político se declaraba partidaria (pero también crítica) del marxismo, de la revolución cubana, fue activista de la resistencia francesa y contraria a la guerra de Argelia, y se solidarizó con la revolución cultural China.
Como conclusión, podemos decir que estamos ante una mujer extraordinaria del siglo XX. Su influencia basada en la implicación, compromiso y activismo frente a los problemas sociales, fundamentalmente frente al papel de la mujer en la sociedad ha sido muy significativa, fundamental.
Para terminar con una reflexión, podemos afirmar que Simone de Beauvoir abrió un camino que ahora nos debería parecer irrenunciable: el camino a la libertad de pensamiento, de palabra y de actitud en el mundo. El dique frente a la intolerancia. Una vida de “castor”.

Textos representativos de su personalidad, pensamiento y genio literario

Ø El segundo sexo (1949)

"Así el triunfo del patriarcado no fue ni un azar ni el resultado de una evolución violenta. Desde el origen de la humanidad su privilegio biológico ha permitido a los machos afirmarse solos como sujetos soberanos, y no han abdicado nunca ese privilegio, (...)
"... siempre ha habido mujeres, éstas lo son por su estructura fisiológica; por lejano que sea el tiempo histórico al cual nos remontamos, han estado siempre subordinadas al hombre: su dependencia no es consecuencia de un acontecimiento, o de un devenir, no es algo que ha llegado. La alteridad aparece aquí como un absoluto, porque escapa en parte al carácter accidental del hecho histórico. Una situación que se ha creado a través del tiempo puede deshacerse en un tiempo posterior (...). En cambio, parece que una condición natural desafía al cambio. En verdad, la naturaleza no es un dato inmutable, del mismo modo que no lo es la realidad histórica. Si la mujer se descubre como lo inesencial que nunca vuelve a lo esencial es porque ella misma no opera esa vuelta."
El matrimonio y los hijos son obra de hombres y mujeres, pero en conjunto son tareas que siempre han comportado mayores responsabilidades para ellas que para los hombres. Tal rol las ha atado y les ha impedido pensar en una realización fuera del hogar. La responsabilidad de esta situación histórica de hecho no es sólo de las mujeres. Los dos sexos han contribuido para que se sostuviera. Y así como las mujeres no deberían abandonar sus cometidos específicos y propios, los hombres deberían comprender que deberían restarse de la presión expresa o implícita para que lo hiciese. Categóricamente se establece, y no está de más remarcarlo, que en un mundo de iguales, ambos sexos se beneficiarían. Sólo tal igualdad y la liberación posibilitarán papeles social y político de mayor envargadura, de la mujer.”
Ø Los Mandarines (1954)
“Un paseo al borde del Sena se volvía en boca de Dubreuilh tan aventurado como una expedición al Polo Norte; Enrique y Ana se habían reído de eso muy a menudo: es que no establecía ninguna diferencia entre percibir y descubrir; ningún ojo antes que él había contemplado una cascada, nadie sabía lo que es el agua, el negro, el blanco; librado a sí mismo, Enrique sin duda no hubiera observado todos los detalles de esos juegos de vapor y de espuma, esas metamorfosis, esas evanescencias, que Dubreuilh escrutaba como si hubiera querido conocer el destino de cada gota. "Uno puede irritarse contra él -pensaba Enrique mirándolo con afecto-, pero uno no puede prescindir de él." A su lado todo parecía importante, vivir parecía un gran privilegio y se vivía el doble. Ese paseo a través del campo francés, él lo transformaba en un viaje de exploración”.
"Cuando niña creí en Dios... (más tarde) Dios se convirtió en una idea abstracta... y un día lo borré. Jamás he hechado de menos a Dios: él me robaba la tierra. Pero un día comprendí que al renunciar a Dios me había condenado a muerte".

Ø Cuadernos de juventud (1926-1930)

Julio- agosto-septiembre 1929.Encuentro con Sartre.
“ El mundo acaba de abrirse. Aprendo lo que es un destino de mujer y que es éste el que yo quiero. Aprendo lo que es pensar, lo que es un gran hombre, lo que es el universo. Me libero de todos los viejos prejuicios religiosos, morales, y falsos instintos. Aprendo la sinceridad entera, la libertad de pensar y de vivir su pensamiento con su espíritu, su corazón, su cuerpo. Inmensas revelaciones- sin trastornar, porque todo estaba preparado. Consumación del pasado, apertura a un porvenir diferente a estos cuatro últimos años. (…) y diez días en La Grillère donde acabo de conocerlo y amarlo. Y la promesa de un fuerte amor, de una amistad de siempre”.
“No dudo entre dos amores. Dudo ante el amor. Tengo miedo. Siempre he tenido miedo. (…) Hay en mí un deseo desenfrenado de libertad, de aventura, de historias, de viajes, de otras almas; un deseo de mantener todas las puertas abiertas, de darme a todo, un rechazo de todo lazo, un temor al matrimonio, que siento lo más alejado de mí”.
“…no comprendo el amor sin amistad, desagradable, que se queda demasiado fuera de la vida. Me aparece que ante el amor todo lo demás no debe desaparecer sino simplemente teñirse de nuevos matices; quisiera un amor que me acompañe en la vida, no que absorba toda mi vida”.
“Mi propia fuerza: yo se que, durante toda mi existencia, podré contar conmigo misma; que no necesitaré consejos ni energía, sino siempre ese gran poder de retomarme. Este amor y este ardiente interés, este deseo de perfección para mí misma. Se que me seré fiel, que sabré siempre reencontrarme en toda mi integridad en medio de las banalidades necesarias. Camino con confianza hacia ese yo del futuro, que no me traicionará”.
Frases escogidas
“El problema de la mujer siempre ha sido un problema de hombres”.
“No hay muerte natural: nada de lo que sucede al hombre es natural puesto que su sola presencia pone en cuestión al mundo. La muerte es un accidente, y aún si los hombres la conocen y la aceptan, es una violencia indebida”
“Lo más escandaloso que tiene el escándalo es que uno se acostumbra”.
“Las arrugas de la piel son ese algo indescriptible que procede del alma”




10 mar. 2011

MANOS

Autores: IKASLEAK


MANOS PARA LA TERNURA




Dicen que cuando un recién nacido coge con su manita el dedo de su padre, se apodera de éste para toda su vida. Comulgo con esa idea que se resume en una palabra: ternura.
Para el recién nacido conlleva la idea de aferrarse a la vida que acaba de estrenar.
Luis López-Quintana.



EL PELOTARI

BAILA EN LA CANCHA EL PELOTARI CON LAS MANOS DESTROZADAS



Manos para el amor


Si tuviera que elegir  de mi cuerpo la parte mas querida, serían las manos.

Las manos son expertas en caricias y especialistas en el juego erótico, pues eligen las zonas más propensas. y si son masculinas, en particular los pezones.
  
Hay manos que provocan dolor como la de los cirujanos y los dentistas
pero también la de los curanderos que nos alivian y sanan.
No siempre son honestas, también traicionan.




Dicen que tenemos escrito nuestro destino en las manos.


Una tarde de verano , el sol lucia y al pasar por la plaza del pueblo, una gitana me dio un ramito de romero y tomándome la mano me quiso leer el destino.
Cogió la mano derecha y me dijo que tendría muchos hijos, que sería muy feliz y que, por la línea de la palma
al final me moriría feliz.
Como no me dijo nada malo le di 25 pts.
En aquel momento de mi vida fui feliz.
Con qué facilidad nos pueden hacer felices,
por lo menos en un momento de nuestras vidas.


El caballero cogió a su dama de la mano y comprobó con sorpresa que sus manos no se correspondian con su elegante apariencia. La manos de la señora sugerían que su vida había sido dura.




Poema "En Tus Manos. Para el amor de mi vida: Evelyn Vásquez Pizarro" de Alfredo Murillo en Poemas del Alma.

8 mar. 2011

Francisco de Quevedo

BIOGRAFÍA

Francisco de Quevedo Villegas nació en Madrid en el seno de una familia de la aristocracia cortesana. Era el tercero de los cinco hijos de Pedro Gómez de Quevedo, que ocupó cargos palaciegos, y de María de Santibañez. Estudió en el colegio de la Compañía de Jesús en Madrid y en la Universidad de Alcalá (Madrid); después cursó estudios de teología en la Universidad de Valladolid (1601-1606), pues allí se había desplazado la Corte. En 1606 se muda a Madrid en busca de éxito y fortuna a través del duque de Osuna que se convierte en su protector.

Era Quevedo de una gran cultura, conocedor de ciencias, de religión y de varias lenguas extranjeras, incluso el francés, el italiano, el portugués, el latín, el griego y el hebreo. Cuando comía, lo hacía entre dos atriles, donde 4 libros a la vez, los cuales leía mientras comía. Cuando viajaba generalmente llevaba consigo mas de 100 libros para leer. Era un hombre pesimista, desilusionado, sarcástico, desengañado, malicioso, agresivo, irónico, resentido, insensible hacia lo tierno y hacia lo sentimental, y con gustos por el humor negro, el impudor y la obscenidad. En su obra literaria, Quevedo retuerce, estiliza, deforma, hiperboliza, deshumaniza, intelectualiza y crea, imponiendo su voluntad en su obra. Era de mediana estatura, de pelo negro y encrespado, de frente grande, de ojos muy vivos, corto de vista (siempre llevaba lentes), cojo y lisiado de ambos pies.

SU OBRA

La obra de Quevedo es inmensa y contradictoria. Escribió las páginas burlescas y satíricas más brillantes y populares de la literatura española, pero también una obra lírica de gran intensidad y unos textos morales y políticos de gran profundidad intelectual. Esta fusión o doble visión del mundo es lo que le hace el gran representante del barroco español.

Obras en prosa

§ La vida del Buscón llamado don Pablos (1603) El Buscón es un relato de la peripecia vital del pícaro don Pablos de Segovia, desde su infancia hasta la proyectada fuga a Indias con que termina la obra. Entre estos dos polos se sitúa una serie de aventuras, casi siempre catastróficas para el personaje, que fracasa constantemente en sus pretensiones de búsqueda de estabilidad económica y social, y cuyos fingimientos de nobleza son desenmascarados sin cesar.
§ Los Sueños (1605-1622) son cinco piezas cortas, producto de los desengaños que padeció en esos años, en las que viene a decir que no hay nobleza ni verdad en el mundo sino que todo es horror y fealdad. De estas obras circularon manuscritas hasta que un editor las reunió en 1626, aunque Quevedo las publicó en 1631 con el título de Juguetes de la niñez y travesuras del ingenio con un prólogo en el que arremetía contra los editores piratas y declaraba la intención de estos escritos en los que pretendía denunciar los "abusos, vicios y engaños de todos los oficios y estados del mundo".
Una faceta de Quevedo, muy valorada por la crítica actual, son sus obras morales y políticas de hondo contenido estoico y raíces del filósofo hispanorromano Séneca, como:
§ Política de Dios y Gobierno de Cristo, probablemente en 1619. Este tratado político, motivado por sentencias evangélicas, expone la doctrina para un rey justo, sin intrigas ni malas influencias. Manuscrita hasta el reinado de Felipe IV, se la dedicará en 1626.
§ Marco Bruto (1646) una glosa sentenciosa de obras de Plutarco. En ella, aunque pretende ser un tratado general, hace un retrato de los problemas dela España de su tiempo.

Obra poética

Si la obra en prosa de Quevedo era variada y compleja, su poesía lo es aún más. Se conservan de él casi un millar de poemas, pero sabiendo que nunca se preocupó por editarlos y que los conservados proceden de personas próximas a él, es de suponer que escribió muchos más. Se publicaron después de su muerte en dos volúmenes:
§ Parnaso español (1648), compilado por su amigo José Antonio González de Salas, y
§ Las tres musas (1670), llevado a cabo por su sobrino Pedro Aldrete Quevedo y Villegas.
Ambas ediciones forman un conjunto monumental de poesía metafísica, amorosa, satírica, religiosa y moral. Es una poesía tanto ligera y de corte popular como seria y profunda, generalmente de estilo conceptista que exige esfuerzo y agilidad mental por parte del lector para captar todos los recursos que proporcionan las figuras de dicción.
En su poesía amorosa, de corte petrarquista en la que lo que cuenta es la hondura del sentimiento, Quevedo vio una posibilidad de explorar el amor como lo que da sentido a la vida y al mundo. Ejemplo de ello es el soneto
§ Amor constante más allá de la muerte. Es uno de los sonetos más bellos de las letras españolas, en el cual la muerte no vence al amor que permanecerá en el amante. En Quevedo subyacen dos extremos, el moralista estoico y preocupado por la decadencia nacional y el satírico burlón vitalista que incluso recurre a la procacidad, al lenguaje jergal y grotesco. Pero por encima de esta contradicción lo que hay es un excelso poeta, de gran profundidad emocional, virtuoso del idioma y en el que la poesía conceptista alcanza su cumbre.