17 mar. 2011

Elogio del horizonte. Chillida. 1989

Autoras: Grupo HIRUTABI
Arantza Bereciartua
Rosi Garrido
Carmen Urretavizcaya
Maite Zaldua
Pilar Izaguirre

Elogio del Horizonte


Te encuentro impregnando una hoja de papel. Te miro una y otra vez, y surge en mí el deseo de conocerte.

No conozco el lugar donde te encuentras, el papel no habla, pero debe de ser muy bello.

Te adentras en la naturaleza entre la tierra, el mar y el horizonte, ese horizonte amplio donde cabe todo.

Penetras en la tierra elevándote ante la caricia del viento, fundiéndote en un abrazo con él.

Durante el día, el sol te viste de sombras, por la noche descansas mecida por el mar.

Tu apertura permite que el sabor del mar penetre en ti.

Tu parte central se abre como espacio de encuentro de emociones compartiendo esa mirada al horizonte con los que quieran acompañarte.

Estás lejos, pero deseo tener un lugar en ese abrazo universal.



A través de sus obras, Chillida ha querido expresar diversidad de sentimientos, y plasmar la naturaleza en todos sus aspectos.

Esta escultura evoca la Línea del Horizonte.

Por su situación frente a la inmensidad del mar, en este caso el Cantábrico, puede provocar en el espectador, en un día de calma, diversidad de sentimientos: paz, serenidad, ….y admiración ante la grandiosidad del mar azul y  su conjunción  con el cielo, visto  desde el gran ventanal que ofrece la escultura.

En  días de tempestad o lluviosos los sentimientos a través del gran marco se tornan en tristes, melancólicos, y hasta pueden producir soledad o miedo, aún estando acompañados.




Conjunción de la tierra y el mar con el etéreo cielo. Línea imaginaria que separa o une las masas de agua de mar y el aire de la atmósfera.

 Horizonte que se adivina en la lejanía, los días claros y diáfanos, pero mucho mas cercana y desdibujada cuando el mar embravecido por una tormenta, confunde y diluye esa línea del horizonte que, el autor de esta obra escultórica a la que nos referimos, ha querido dedicar.

Obra grandiosa que estando anclada en el borde del mar con dos potentes brazos a la tierra firme, es capaz de elevarse en un semicírculo abierto hacia el cielo, mientras vigila y protege el caserío de la ciudad de Gijón.

2 comentarios:

  1. Qué trabajo mas estupendo!!! Hacía mucho tiempo que no había leído algo tan original y tan bien documentado!!! Cada día mejora este blogg. Pensais publicar algo mas? Lo estoy dceseando...
    saludos

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  2. ¿Tanta poesía encierra un tocho de hierro colocado sobre un acantilado?.
    Hierro extraído de las entrañas de la tierra con la fuerza de los brazos de los mineros,con el sudor de los ferrones que la fundieron, con el peso del tonelaje soportado por hombros varoniles que la transportaron y la depositaron allí, en Gijón, en el promontorio donde las tierras asturianas se conjugan con el Cantabrico.

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