9 nov. 2011

La escritura y... Mirentxu Campos


Autora: Mirentxu Campos
1º curso de Ciencias Humanas

BUSCANDO UN TESORO


    Érase una vez una niña delgaducha, tímida y llorona. Maider. Vivía en un pequeño pueblo rodeado de montañas que parecían sus centinelas y un caudaloso río lo atravesaba, cual serpiente, para terminar en el mar Cantábrico, bravo y rugiente unas veces, apacible y sereno otras.

    Aprendió muy pronto a leer, y su imaginación volaba rauda y veloz. Más tarde se puso a escribir. Primero con lápiz, después, su padre, que era un hombre culto y que escribía muy bien, le puso un bolígrafo en sus manos. ¡Qué emoción! Y jugaban a componer frases con distintas palabras… “Un suave, dulce, delicado, fino, agradable aire soplaba de Norte a Sur... Así se le abrió la puerta de los sinónimos y, de los paseos, el gusto por la descripción.

    Llegó al colegio y comenzó a escribir redacciones, redacciones llenas de aventuras, de emociones, de tragedias, de sentimientos… que siempre acababan con una máxima vital. Era la mano de su padre que con esa “pluma estilográfica” les daba el toque final. ¡Cómo le llamaba la atención a esta niña la pluma de su padre! - ¡Aita, yo quiero esa pluma! – le decía – Un día será para ti – le contestaba. - Primero tienes que encontrar el tesoro.

    Participaba en todos los concursos y ganó unos cuantos, lo que le proporcionó seguridad.

    Al llegar a la Universidad, su padre le regaló la pluma, aunque todavía no había encontrado el tesoro ¡Qué felicidad!, pero la pluma quedó prisionera en su caja marrón.



    Hasta que, un día comenzó a agitarse, a hablar. -¿Dónde están tus sueños, tus aventuras de antaño? - ¿Has encontrado el tesoro?

    De pronto se vio mirando hacia un grueso libro, y una magia le invadió. El libro se titulaba “Los piratas”. Así que cogió, otra vez, la pluma y comenzó la aventura en el mar.

    Desde pequeña había oído que, antaño, arribaban al puerto de su pueblo, que era de pescadores, los piratas, de ahí el nombre de “gitanos” (gitanos de mar) a sus habitantes. Venían desde las Antillas y pasaban unos cuantos días, meses, años…algunos se quedaban…

    Esta vez, Maider se enroló en uno de los barcos pensando que los piratas le ayudarían a encontrar el tesoro.

    Atravesaron el mar; unas veces, entre feroces olas y ráfagas estrepitosas de viento que zarandeaban el barco a punto de zozobrar, y otras, con un sol radiante en un cielo azul turquesa cual diamante. Mirabas a babor, mirabas a estribor, ibas a proa, o, a popa y veías peces por doquier.

    Por fin, después de unos cuantos meses navegando llegaron al final del viaje, las Antillas, una pequeña isla, en las islas Vírgenes, de nombre Marina.

    Los piratas atracaron el barco y saltaron todos a tierra, ella también, que llegó a ser una más de la tripulación. Y comenzó la búsqueda del tesoro. Llegaron a una cueva situada en un acantilado de afiladas rocas donde revoloteaban infinidad de pájaros. Entramos en la oquedad y dimos con un baúl; el pirata jefe la abrió y había un pergamino que con grandes letras decía:

“Tu tesoro está en tu corazón y en tu mente, en el mundo maravilloso que tu pluma sabe plasmar, aprovecha este tesoro que es intransferible”.

    Salió Maider y se le llenaron los ojos de lágrimas. La pluma era su tesoro. Una suave, dulce, delicada, fina, agradable… brisa, invadió todo su cuerpo.

    Y como “la vida es sueño” seguirá nadando por un haz de blanca luz de luna, galopando sobre los caballos del viento, sobre montañas plateadas y escuchará llantos de los árboles condenados a morir…

    Y como “la vida es sueño” soñará que un día la pluma de su padre le ayudará” a escribir un cuento.

4 comentarios:

  1. Hola Mirentxu. Un cuento muy bonito,ha sido una gozada este rato de lectura,sigue asi haber cuando puedo disfrutar con otra obra tuya. Que sea pronto.

    ResponderEliminar
  2. ya has encontrado el tesoro, sabes cual es "la capacidad que le dio su padre de expresar y amar a los pensamientos para luego plasmarlos sobre un papel y que los demas mortales podamos imaginarlo" me ha gustado tu cuento,hasta la proxima ,pirata.

    ResponderEliminar
  3. Buenas noches "colega"
    Tu cuento, me ha emocionado, y me ha hecho recordar "viajes" muy bonitos.
    Yo de niño,me figuro que como otros muchos, también soñaba con ser un pirata que cruzaba los mares, en busca de un tesoro en una isla recóndita.
    Tuve la inmensa fortuna de encontrar el tesoro, pero no en el mar sino en la tierra, pero como en esta vida todo es efímero, el sueño de pronto se esfumó, y me quedé sin mi querido tesoro.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  4. Los piratas iban vestidos de amarillo.
    ¡ZORIONAK!

    ResponderEliminar