12 abr. 2011

Re-creando imágenes: La Siega Del Heno - Jules Bastien-Lepage (1877)

Autores: Ibaetako Igela Taldea
Amenabar Cristobal, Mikel
Duñabeitia Schmedling, Marisa
Fernández Berasarte, Esther
Garzia Legiñena, Kontxi
Sanz Madariaga, Begoña




LA SIEGA DEL HENO
JULES BASTIEN-LEPAGE (1848-1884)


Les Foins, 1877. Jules Bastien-Lepage.


Diálogo sobre la imagen
              
Desde mi charca en Ibaeta estoy contemplando este cuadro. En este paisaje de ocres y pardos colores me imagino el final de una dura jornada de trabajo de un hombre y una mujer que tras haber cortado la hierba están descansando. Este cuadro me hace pensar una vez más en la diferente forma de sentir o vivir las cosas que parece que tienen los hombres y las mujeres.

Después de una dura jornada de trabajo, supongo que de sol a sol, hay una pareja de jornaleros, un hombre y una mujer, que han terminado su tarea.


La imagen bucólica del paisaje contrasta paradójicamente con el duro trabajo de la siega que en esos campos se realiza. A pesar de todo, de alguna manera, me transporto al lugar y casi puedo oler la hierba recién cortada, sentir el aire, oir algún pajarillo cantarín que se acerca, en la caída de la tarde. ¡Qué agotamiento! ¡qué calor! todo el día y sin embargo ahora ¡qué placer!, !qué calma!

Veo que al hombre descansar plácidamente, muy relajado, cubriéndose la cara con un sombrero, probablemente dormido, mientras  la mujer permanece sentada, con la mirada perdida… pensando…  descansando, sí. Sus piernas y brazos abandonados, su cuerpo inclinado mas su mente pensante no le deja relajarse, rendirse al cansancio aunque está agotada, y descansar como a su compañero. ¿Pensará en un porvenir mejor, en un cambio en su vida, en un niño pequeño que ha dejado con alguien para poder ir a trabajar?

Es el final de un duro día de trabajo al que seguirán otro y otro.

Para el hombre quizá haya terminado la jornada o quizá no, a lo mejor tendrá que ocuparse de la vaca, los cerdos, las gallinas, los conejos… pero lo que sí es seguro es que la mujer continuará con las faenas del hogar.

En todo caso esta escena es un testimonio humano de la dureza de la vida campesina.

Este es un cuadro del siglo XIX en el que se ve a una mujer trabajando. ¿Quién dijo que las mujeres habían empezado a trabajar casi a día de hoy? Las mujeres de las clases humildes han trabajado siempre junto a los hombres en los campos, en las fábricas…


Las relaciones familiares, laborales, entre hombres y mujeres , han cambiado mucho desde entonces pero… ¿sigue la mujer con la mente atenta como la de nuestro cuadro? ¿habrá aprendido a sacudirse  parte de la carga que no le deja descansar? ¿le habrá ayudado su compañero? ¿Compartirá sus emociones,  sus proyectos, o seguirán “separados”? Aun estando “juntos”,  se habrán acercado o estarán cada vez un poco más alejados, haciendo cada cual su propio camino?


A mí, la visión de este cuadro me ha llevado a estas reflexiones,  a realizar un  paralelismo entre la situación  de sus protagonistas en el siglo XIX y en  cómo sería en este XXI. ¿Cómo lo veís? Que cada cual reflexione sobre el tema si le apetece.

Y si en vez de pensar en un día de fatigoso trabajo, fuera una representación del final de una bucólica caminata campestre, en que el hombre tras una copiosa comida echa la siesta en el campo, y la mujer permanece sentada disfrutando del paisaje, cantando….? 


Yo sigo en mi charca,  en Ibaeta, recibiendo todas las atenciones de la sociedad  para que viva felizmente. No puedo entender por qué todavía pueden existir esas diferencias entre los mortales.



Puede que la Ibaetako Igelak tuviera razón y que toda la historia fuera tal como ella nos la cuenta pero no hay certeza alguna de que ello fuera así. Bien podría haberse desarrollado de otra manera. Por lo tanto, vamos a ofrecer otra versión diferente para que el lector elija la que más le guste o por el contrario aporte un nuevo final a la misma.


En la imagen, titulada “LA SIEGA DE HENO” se nos presenta un paisaje relajado y tranquilo (bien podría ser un atardecer) con dos figuras humanas en situación de reposo, junto a unos árboles de poco porte y que pudieran estar a la orilla de un río.


Diríamos que el trabajo propio de la siega del heno ya ha terminado e incluso que han terminado de recoger el producto de su trabajo y habiéndolo cargado en los carros lo han enviado para ser depositado en los silos correspondientes.


Ha sido un duro día de trabajo y se toman un merecido descanso.


A la vista está la fiambrera donde han llevado la  merienda. Lo que no se ve pero se adivina es el pequeño garrafón de vino que tenían refrescando en el río. Acabado  el contenido de la fiambrera, no han podido contenerse con el vino y lo que aquí se ve es el resultado de haber apaciguado suficientemente su sed.


Como consecuencia de todo lo anteriormente descrito, los efluvios del alcohol les ha llevado a encontrarse en este lamentable estado. La borrachera le ha dado al hombre dormilona y en cambio a la mujer le ha dado llorona.


¿Será ésta la verdadera historia de la pintura conocida como “LA SIEGA DEL HENO”?


4 comentarios:

  1. Son felices. Ella ha hecho las cosas de casa y ha ido a llevar la comida a su marido, como todos los días. Han comido, han bebido un poco de vino y han hecho el amor encima de la hierba recién segada, como todos los días.
    Ahora él descansa y ella está pensando en el hijo que lleva en sus entrañas. Será niño, será niña, ¡qué más da! Lo importante es que nazca y crezca sanote para que, con el bullicio y la algarabía de sus correrías, pueda completar sus apacibles pero un poco rutinarias vidas.
    Sí, son felices.
    Como permitís una libre interpretación, hoy, que me siento optimista, lo interpreto así. Quizás mañana....pero mañana será ya otro día.

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  2. Ya que dejáis libre interpretación a la escena campestre, ahí va otra:
    no todo es siempre tan bucólico en el campo como nos hace pensar el cuadro. ¿Os habéis fijado en el gesto de las manos de la mujer?, ¿estará pensando en, sostener un cuchillo entre sus dedos para clavarlo en el vientre plano sobre la camisa blanca?
    Estos malvados pensamientos serán debidos a la lectura de la novela de Patricia Highsmith.
    Zorionak por vuestro trabajo.

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  3. Pues a mi me ha sugerido esto:
    Están aburridos ante la perspectiva que tienen para los próximos días. Es Semana Santa; concretamente Jueves (antes era laboral medio día), hoy es día de vigilia por lo que en el puchero había potaje de garbanzos y bacalao, mañana: ayuno y abstinencia. Nada de música, juegos o diversión, únicamente oscuridad y sermones recordando el infierno que nos espera si no nos portamos "como Dios manda".
    Les queda poco tiempo de descanso, deben levantarse y llegar a la iglesia a tiempo del Via Crucis, el cura y también algunos vecinos pasan lista; es peligroso faltar
    El trabajo estupendo, muy original e incentivador - ZORIONAK

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  4. Yo voy en serio "como manda el momento". A mi la imagen me evoca la soledad de la mujer.Parece cansada pero nadie se entera. Mira a lo lejos como buscando una respuesta. Mientras tanto, "lo que tiene al lado" ni se entera. El "a lo suyo..."
    Me ha gustado el trabajo,da mucho juego.

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