22 oct. 2013

Nuevas leyendas mitológicas para la noche de los difuntos... Maite y las setas



MAITE Y LAS SETAS

Grupo Perretxikoak:
Pilar López Fernández
Isidra Sánchez Gracia
Felisa Ocón Oyón
Maribel Elorz Aramberri
Elena Uranga Azpiri

Autora de la ilustración: Elena
Creación grupal en el aula para el evento de #educaycine O Apostolo
 


Autora: La blogmaníaca Elena


En la aldea de Aia había costumbre de ir a recoger castañas al bosque la víspera del día de Todos los Santos.

Una vecina de la aldea, Izaskun, le dijo a su hija Maite:

- Prepara la cesta para ir a coger castañas, pero ten cuidado de  no acercarte a las setas que hay junto a la ferrería porque las más bonitas son venenosas.

Maite se fue contenta al bosque y allí se encontró con su amiga Irati, que también había ido  a  recoger castañas. Lo pasaban bien en el bosque juntas y poco a poco fueron bajando hasta la ferrería. Entonces Irati se acercó a unas setas preciosas.

- ¡ No las toques. Ama me ha dicho que son venenosas! – gritó Maite
-¿Por  qué?  ¡ Y tu ama qué sabe! - respondió Irati.
- Mira, las cogemos y luego las repartimos – añadió Irati.

Así lo hicieron, pero Maite, de vuelta a casa, empieza a sentirse culpable.

-¿Qué hago con las setas?, ¿las escondo?,¿o las pruebo?,  y ¿ si me pasa algo? - pensó Maite.

Maite las prueba y empieza a ponerse mal. En ese momento suena la puerta:

- ¡Toc-toc!
¿Quién es?- pregunta Maite
- Soy una vieja conocida- se oye tras la puerta.

Maite no reconoce la voz. En ese momento siente convulsiones...

-¡ Toc- toc!- una segunda llamada a la puerta
¿Pero quién llama?- pregunta Maite con un hilo de voz
- La vieja conocida que se pasea con su guadaña- es la respuesta.

Maite siente miedo al oir la palabra guadaña y además empieza a tener vómitos fosforescentes.

-¡Toc-toc-toc!- Más fuerte que antes.
- ¡Soy la Muerte!
- ¡No entres!- gritó Maite 
- Pues tendrás que confesarle a tu madre que la has desobedecido - responde la Muerte.

Y Maite, llena de terror, se arrastró como pudo hacia la cocina y en un mar de lloros le confesó  que la había desobedecido. 

La Muerte se alejó y sobrevoló la chimenea. 


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