4 abr. 2015

Rafael Amor, “la voz que no cesa”

Comparto aquí la nota de prensa de Pilar Campos (prensa@rafaelamor.com) sobre Rafael Amor, quien tendremos el gran placer de escuchar y conocer en el concierto del día 18 de abril de 2015 a las 19:00 en el Ateneo Kabigorri de Irun (Gipuzkoa) como actividad del Encuentro para la constitución del Seminario de Ilusionistas Sociales. El concierto, al igual que las jornadas, será gratuito así que... ¡animaos!


Algunos dicen que es “el último de los cantores comprometidos, el que queda” y yo le he oído decir que es “el primero de los que están por venir”.
Vengo de mil derrotas, soy invencible que ni la misma muerte podrá conmigo, a mi paso dejo amor, dejo los hijos, una lucha, un poema, unos amigos…”

Rafael Amor, nació en Buenos Aires en noviembre del 48. Su padre, Francisco Amor, piedra fundamental de la canción popular en la Argentina, brillante cantor de la orquesta de Francisco Canaro. Su madre, María Toraño, una de las más cotizadas artesanas del bordado en América. Considerado por sus propios compañeros, como uno de los más destacados autores de su generación, sus canciones, han sido grabadas por prestigiosos intérpretes, entre ellos: José Larralde, Alberto Cortez, Facundo Cabral, Mercedes Sosa, Los Cuatro de Córdoba, Cantoral, Xavier Labandera, Los Sabandeños y otros. Se afincó en España en 1973, donde desarrolla la mayor parte de su carrera; en aquel momento de eclosión de la canción de autor y sobre todo de la canción sudamericana, lo ubican entre los principales animadores de la transición. Graba " No me llames extranjero", disco que alcanza una gran repercusión, y hoy está más vigente que nunca, por ser un verdadero himno a la universalidad humana.
Hablar de Rafael Amor es hablar de sus comentarios y anécdotas de sus reflexiones sobre el presente, siempre apoyado en el reciente pasado, que nunca pierde actualidad, porque hablar de la libertad de los que peor lo están pasando, de los inmigrantes, de la pobreza, de esos invisibles que pasan a nuestro lado, siempre esta de actualidad, a pesar de que el buen orden y supuesto aseo mental nos lleve a verlo como algo residual.
Todas sus canciones tienen mensajes en los que pensar, mensajes que muchas veces te llevan me atrevería a decir, a condicionar a la propia canción y sus componentes de interpretación y musicalidad, mensajes que te ayudan de forma natural a enhebrar nuevas reflexiones y mas canciones que se acompañaran con nuevos silencios que Rafael Amor de forma magistral los convertirá en silencios cantados e interpretados de compromiso social.
Rafael Amor es un cantautor de los que no solo viven de sus canciones pasadas, sino de los que se reinventa en todo momento, capaz de hablar de la globalización, de las nuevas tecnologías, del todo poderoso G8 y así sucesivamente sin olvidar a las melodiosas” Laura” y “Violeta” con quien siempre invita a cantar sus estribillos, o las canciones de siempre, de actualidad constante, como “No me llames extranjero”, y su canción de presentación del concierto que recuerda porque está en el escenario y su condición de vida.
Algunas cosas, como su afán por hablar de la persona como eje central de su pensamiento, que pudiera ir sustituyendo a lo colectivo, pero sobretodo la cita a la “ternura” preciosa palabra que según parece toma significado especial, cuando los años se te van acumulando, y de la que se necesita mas y mas en estos momentos, ternura que pudiera contrastar con la crudeza de muchas de sus canciones pero que se entremezcla perfectamente en un todo invisible.
Rafael Amor “carga las pilas” de quién lo escucha

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