13 mar. 2013

La Dársena del Desguace, de Javier Odriozola

Autor: Javier Odriozola
1º de Ciencias Humanas


Cuando divisé la dársena del desguace hacía frío, la suela de mis zapatos pisaba un grueso lodo parecido a la nostalgia y sentí que el viento me arrastraba en un viaje a un más allá, al que el miedo, no sabia a qué, no me quería dejar partir.

Estar y no saber dónde estás, mirar y no tener a dónde mirar, decir cosas que nadie quiere escuchar, explicarte cuando las explicaciones no son más que un murmullo que arrastra el viento, es como no poder gritar cuando te das cuanta de que el tiempo pasa y sintiendo una tristeza infinita, quieres llamar al cielo para pedir una ayuda para calmar ese dolor que te trasmite tu soledad entre una multitud que te ignora.

Cuando te acercas y ves la dársena de cerca, te vas quedando callado y tu única ayuda es el recuerdo de un par de versos íntimos de alguna poesía anciana, anclada en los atardeceres.


En el fondo, igual la tristeza es esa soledad, esa nostalgia de no poder volver a los años pasados a revivir las sensaciones de aquellas bonitas historias inacabadas, que el frío paso del tiempo no ha conseguido hacer olvidar.


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