28 sept. 2020

Cine y educación: retomando caminos andados para seguir compartiendo

Llegó agosto tras una robada primavera, y cuando estábamos entre el temor de afrontar un nuevo curso difícil y peligroso y la pereza tan rica de las casivacaciones de verano, ahí llego Mercedes @londones que nos quería mandar... ¡al cine!

Sí, sí, así como lo oís. Parece mentira, cómo han cambiado las cosas, para que tenga que venir Mercedes a provocarnos, con esa preocupación que tiene de que siga habiendo cine, de que siga haciéndose, y conocedora de la gran crisis que ha supuesto para la gente cineasta no solo el confinamiento sino el miedo al contagio.

Y ahí que fuimos a ver "La boda de Rosa", una historia de vida, oh, perdón, ahora se dice biopic que suena más chic... la vida de una mujer que, como tantas, anda de aquí para allá intentando ayudar a todo el mundo menos a sí misma.

En eso que comienza a coser, pero no como un empleo, sino a coser como le gusta, a tejer una vida en la que no sea sierva de familiares, empleadoras y amigas. Comienza así, mediante la costura, a percibir sensaciones, recuerdos, olores, colores... que apenas recordaba por las prisas de la vida cotidiana. Y no cuento más, si queréis pasar un buen rato, sin estridencias, con calma pero con ritmo, lo mejor es que vayáis al cine.

 

Pero vamos, la cuestión no está en si ir o no a esta película, que, para mi gusto, tiene un toque de mindfulness que no me gusta, sino en la importancia de que se sigan haciendo películas diversas, a poder ser que no correspondan a un tipo específico de público, (a un target, que se dice), sino que el cine siga recogiendo y narrando las historias de nuestro tiempo de forma diversa, planteando los diversos conflictos a los que nos enfrentamos y haciéndolo desde diferentes perspectivas.

Para eso, además de que vayamos al cine, es fundamental que se produzcan y se distribuyan películas que no queden en el mero fin comercial, sino que nos ayuden a pensar, a debatir, a disfrutar, sin caer en los cuatro tiros de siempre, el morbo de la hiperviolencia, la risa superficial o el drama previsible donde la misma música o parecida nos va diciendo cuándo tenemos que llorar.

En esta época de primacía de las series hechas a medida de la respuesta inmediata de la audiencia, con elementos conductistas para captar nuestra atención, si queremos seguir caminando acompañadas del cine y seguir educando espectadoras y espectadores que no se conformen con lo meramente comercial de satisfacción inmediata, tenemos que seguir construyendo formas de compartir todo el gran cine que se ha construido en diferentes épocas, para sentir también que hay muchas formas narrativas audiovisuales de construir y compartir historias, que no por ser en blanco y negro o que la cinta esté estropeada va a ser peor.

Os recomiendo que sigáis el blog "Formando al futuro espectador":

http://educandoalfuturoespectador.blogspot.com/

O que os apuntéis a la red Cero en conducta, donde recibiréis las novedades más importantes de esta red de trabajo sobre cine y educación:

https://ceroenconducta.ning.com/

Os dejo aquí esta película cubana que me gustó mucho porque trata la cuestión de la esclavitud desde una perspectiva muy original y muy comprensible:




 https://youtu.be/jBwpNLEbJwE

  

¡¡¡Gracias, Mercedes, por llevarme al cine, y seguimos!!!

 


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