11 jul 2015

Si los tiburones fueran hombres... Bertolt Brecht

–¿Si los tiburones fueran hombres –preguntó al señor K. la hija pequeña de su patrona–, se portarían mejor con los pececitos?

–Claro que si –respondió el señor K.–. Si los tiburones fueran hombres, harían construir en el mar cajas enormes para los pececitos, con toda clase de alimentos en su interior, tanto plantas como materias animales. Se preocuparían de que las cajas tuvieran siempre agua fresca y adoptarían todo tipo de medidas sanitarias. Si, por ejemplo, un pececito se lastimase una aleta, en seguida se la vendarían de modo que el pececito no se les muriera prematuramente a los tiburones.

Para que los pececitos no se pusieran tristes habría, de cuando en cuando, grandes fiestas acuáticas, pues los pececitos alegres tienen mejor sabor que los tristes. También habría escuelas en el interior de las cajas. En esas escuelas se enseñaría a los pececitos a entrar en las fauces de los tiburones. Estos necesitarían tener nociones de geografía para localizar mejor a los grandes tiburones, que andan por ahí holgazaneando. Lo principal seria, naturalmente, la formación moral de los pececitos. Se les enseñaría que no hay nada más grande ni más hermoso para un pececito que sacrificarse con alegría; también se les enseñaría a tener fe en los tiburones, y a creerles cuando les dijesen que ellos ya se ocupan de forjarles un hermoso porvenir. Se les daría a entender que ese porvenir que se les auguraba solo estaría asegurado si aprendían a obedecer. Los pececillos deberían guardarse bien de las bajas pasiones, así como de cualquier inclinación materialista, egoísta o marxista. Si algún pececillo mostrase semejantes tendencias, sus compañeros deberían comunicarlo inmediatamente a los tiburones.

Si los tiburones fueran hombres, se harían naturalmente la guerra entre si para conquistar cajas y pececillos ajenos. Además, cada tiburón obligaría a sus propios pececillos a combatir en esas guerras. Cada tiburón enseñaría a sus pececillos que entre ellos y los pececillos de otros tiburones existe una enorme diferencia. Si bien todos los pececillos son mudos, proclamarían, lo cierto es que callan en idiomas muy distintos y por eso jamás logran entenderse. A cada pececillo que matase en una guerra a un par de pececillos enemigos, de esos que callan en otro idioma, se les concedería una medalla al coraje y se le otorgaría además el título de héroe.

Si los tiburones fueran hombres, tendrían también su arte. Habría hermosos cuadros en los que se representarían los dientes de los tiburones en colores maravillosos, y sus fauces como puros jardines de recreo en los que da gusto retozar. Los teatros del fondo del mar mostrarían a heroicos pececillos entrando entusiasmados en las fauces de los tiburones, y la música sería tan bella que, a sus sones, arrullados por los pensamientos más deliciosos, como en un ensueño, los pececillos se precipitarían en tropel, precedidos por la banda, dentro de esas fauces.

Habría asimismo una religión, si los tiburones fueran hombres. Esa religión enseñaría que la verdadera vida comienza para los pececillos en el estómago de los tiburones. Además, si los tiburones fueran hombres, los pececillos dejarían de ser todos iguales como lo son ahora. Algunos ocuparían ciertos cargos, lo que los colocaría por encima de los demás. A aquellos pececillos que fueran un poco más grandes se les permitiría incluso tragarse a los más pequeños. Los tiburones verían esta práctica con agrado, pues les proporcionaría mayores bocados. Los pececillos más gordos, que serían los que ocupasen ciertos puestos, se encargarían de mantener el orden entre los demás pececillos, y se harían maestros u oficiales, ingenieros especializados en la construcción de cajas, etc. En una palabra: habría por fin en el mar una cultura si los tiburones fueran hombres.

Bertolt Brecht (1898-1956), Historias de almanaque, Berlín 1949.
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Disidentes, Antología de poetas críticos españoles (1990-2014)

DISIDENTES

ANTOLOGÍA DE POETAS CRÍTICOS ESPAÑOLES

(1990-2014)

Selección y edición de Alberto Gª Teresa
Edita La Oveja Roja

"Esta antología reúne al conjunto de poetas del Estado español y en castellano que han empleado el poema como espacio de confrontación, denuncia o indagación impugnadora de la construcción de realidad que el capitalismo nos presenta. Nuestra pretensión ha sido componer un panorama exhaustivo de todas aquellas voces que han hecho del verso una expresión de disidencia y antagonismo de una forma constante o en amplios tramos de su trayectoria."
Fuente: La Oveja Roja

Alberto García-Teresa. Fotografía de Julio Camarillo (zasmadrid.com)
(...) la poesía, por sí misma, no tiene por qué constituir un estímulo de pensamiento crítico, ni siquiera un estímulo imaginativo. La poesía, como herramienta de lenguaje, como hemos comprobado a lo largo de la Historia, y este momento tampoco es diferente al respecto, puede ser empleada como un mero juego de entretenimiento o como un útil del Poder para consolidar su hegemonía. Depende de cómo se utilice y con qué objetivo y con qué finalidad se escriba y se lea.

¿Se puede transformar con la poesía?

Desde luego. Lo que sí resulta necesario a ese respecto es ser conscientes de las limitaciones de ese planteamiento: la poesía por sí sola no puede cambiar el mundo, pero sí a las personas que son quienes tienen la capacidad y la potencia para ello. Exige, en cualquier caso, ser humildes en esa perspectiva y en manejar esas posibilidades. Concluiríamos, entonces, que realiza un ejercicio de acompañamiento en ese proceso. (...)

Entrevista a Alberto García-Teresa, poeta y antólogo del libro. Para leer más: http://zasmadrid.com/?p=4250

LABOR

Yo traje a este sitio mi cuerpo
y aquí lo desgasto en jornadas,
aquí me esfuerzo de luna a luna
hasta que la palabra descanso
florece hermosísima en la boca.
El techo bajo el que nos guarecemos
es provisional e inestable; en ocasiones
confundimos todo esto con un hogar.
Conformamos una familia extraña:
hermanos bajo las luces permanentemente encendidas
de la videovigilancia, sacándole punta al tiempo
en una labor enhebrada por obediencias
y desobediencias, sutiles percepciones,
soledades y compañías, diálogos callados.
Vistos desde lejos parecemos granos de arena
arrastrados por un viento inútil. “¿Y qué importa?”,
nos decimos los unos a los otros.
Pero en los sueños murmuran sombras
que nos interrogan y nos turban, que musitan:
“¿Cómo se puede ser arena
sin ser desierto, sin sufrir la sed?”

El jornal no paga la sangre de mis horas, su alto sacrificio.

En el trabajo está prohibido hablar.
Pero yo hablo. Todos hablan.

Poema de DAVID ELOY RODRÍGUEZ, en Para nombrar una ciudad; 2010, recogido en la Antología DISIDENTES.
Fuente: Blog Voces del extremo de la poesía


 ... injusticias...


10 jul 2015

Nicolás Guillén (1902-1989)

Nicolás Guillén
Quisiera
hacer un verso que tuviera
ritmo de Primavera;
que fuera
como una fina mariposa rara,
como una mariposa que volara
sobre tu vida, y cándida y ligera
revolara
sobre tu cuerpo cálido de cálida de palmera
y al fin su vuelo absudo reposara
—tal como en una rosa azul de la pradera—
sobre la linda rosa de tu cara...

Quisiera
ser un verso que tuviera
toda la fragancia de la Primavera
y que cual una mariposa rara
revolara
sobre tu vida, sobre tu cuerpo, sobre tu cara



Considerado el principal representante de la poesía negra, afrocubana o -como él prefería- «mulata», Nicolás Guillén es también ejemplo paradigmático del viraje hacia la rehumanización y el compromiso que caracteriza el proceso poético del periodo postvanguardista. Poeta Nacional de Cuba, agudo periodista y destacado activista político, su figura y su obra, marcadas siempre por la implicación en el contexto social y político de su país, transcienden no obstante esa circunstancia para convertirse en referencias imprescindibles de la poesía latinoamericana contemporánea.



BURGUESES

No me dan pena los burgueses vencidos.
Y cuando pienso que van a darme pena,
aprieto bien los dientes, y cierro bien los ojos.

Pienso en mis largos días sin zapatos ni rosas,
pienso en mis largos días sin sombrero ni nubes,
pienso en mis largos días sin camisa ni sueños,
pienso en mis largos días con mi piel prohibida,
pienso en mis largos días Y

No pase, por favor, esto es un club.
La nómina está llena.
No hay pieza en el hotel.
El señor ha salido.

Se busca una muchacha.
Fraude en las elecciones.
Gran baile para ciegos.

Cayó el premio mayor en Santa Clara.
Tómbola para huérfanos.
El caballero está en París.
La señora marquesa no recibe.
En fin Y

Que todo lo recuerdo y como todo lo recuerdo,
¿qué carajo me pide usted que haga?
Además, pregúnteles,
estoy seguro de que también
recuerdan ellos.

Nicolás Guillén
Fuente: Segunda Cita


Poemas de Nicolás Guillén, El son entero (disco completo), editado en Uruguay. Antar PLP 5038. 1963:


7 jul 2015

Lo que sea... pero contigo



YO SERÉ TU COMPAÑERO

Yo seré tu compañero par la farra y el vino,
la guitarra, los caminos, los amores lisonjeros,
impuros y libertinos.
Pero si se acaba el vino, si te sientes prisionero,
si amores verdaderos y no encuentras tu destino
entre todos los senderos, yo seré tu compañero.
Yo seré tu compañero para el abrazo y la gloria,
para perder la memoria con el tiempo y el dinero
y palmadas laudatorias.
Mas, recuerda si el fracaso, te muestra su rostro fiero,
los vencidos siempre fueron despreciados en su ocaso,
por los que ayer los quisieron. Yo seré tu compañero.
Yo seré tu compañero para el sueño y la poesía,
lo que llaman utopía, los que nunca la entendieron
por torpeza o cobardía.
Y en la realidad mas dura y en el llanto mas sincero,
el rebelde desafuero, con toda mi encarnadura,
para andar juntos, me quedo. Yo seré tu compañero.
Yo seré tu compañero, en razón, paz y verdad,
en justicia y libertad, que es todo lo que más quiero
aunque traigan soledad.
Para el odio y la traición o la envidia del artero
o soplón del carcelero, yo no presto el corazón
y aunque me duela no quiero, que me llames, Compañero.

RAFAEL AMOR®


15 jun 2015

Poemas (1912-1920) de Vladimir Maiakovski

Enlace de descarga del libro


Sin terminar

Este fragmento sin terminar de la segunda Introducción de carácter lírico a un gran poema de Mayacovski proyectado sobre el plan quinquenal,  fue anotado mientras escribía  "A plena voz" que debió ser la primera Introducción.
Señalamos una similitud entre algunas de las estrofas con su carta de despedida. En una dice: "estoy a mano con la vida",  y en otra, estoy a mano contigo".  Inédito en castellano.

Esta Introducción lírica está dedicada a Lila Brik.
(fuente: A Media Voz)

Yo conozco el poder de la palabra,
                      yo conozco su llamado poderoso.
Hay palabras,
                            que levantan a los seres de las tumbas,
y marchan solas,
                                   sobre sus cuatro patas.
A menudo,
                        hay palabras que se pierden
se tiran,
                 no se imprimen,
                                                  no se publican.
Pero la palabra corre,
                                             ajustando sus tiradores,
resonando en los siglos,
                                  y se acercan los trenes arrastrándose
lamiendo,
                      las manos callosas de la poesía.
Yo conozco el poder de las palabra,
                                                                          más que muchos,
más que un pétalo caído,
                                                    bajo el pie de la danza.
Artículo sobre Maiakovski en Taringa
Pero el hombre,
                                 entrega el alma,
                                                                  los labios,
entrega todo su esqueleto...
1- Me ama;
                        mucho, poquito,
                                                           o no me ama...
Me rompo las manos,
                                             apretando los dedos,
y arrojo al aire los dedos rotos.
Así se rompen o arrojan,
                                                    los pétalos de las margaritas,
cuando se adivina el amor en el mes de mayo.
Dejad que al rasurarme,
se descubra el pelo plateado de los años.
Espero,
                creo:
                           en los siglos de los siglos jamás me llegará
el día vergonzoso de mi sano juicio.
2-Ya son las dos.
                                   Tal vez ya estás acostada.
En la noche,
                          la Vía Láctea,
                                                      hace su camino de plata.
No te apuro,
                          con telegramas urgentes,
no tengo por qué,
despertarte ya,
                               ni molestarte.
Como se dice,
                              el "incidente" ha terminado.
La barca del amor,
                                   se ha estrellado,
                                                               contra la vida cotidiana.
Estoy a mano contigo.
                    No hay por qué enumerar,
nuestros dolores recíprocos,
                                   desgracias,
                                                          ofensas.
¡Mira el universo,
                                    qué silencio!
La noche,
                     ha cubierto el cielo,
con su mensaje de estrellas.
En horas como ésta,
                                          uno se levanta y habla,
a los siglos,
                       a la historia,
                                                  al mundo.
3- Ya son las dos...
                                       tal vez ya estás acostada,
o tal vez,
                   tú también estás así como yo...
No te apuro ya,
                                con telegramas urgentes,
no tengo por qué,
despertarte ya,

                                 ni molestarte...


13 jun 2015

Esa tormenta extraña... Juan José Téllez

Grabado Temporal, del portafolio Plenas. Rafael Tufiño y Lorenzo Homar, 1954-55.


ESA TORMENTA EXTRAÑA

¿Qué buscarás mañana junto al galeón del puerto,
las telas y el ámbar, los libros de las luces
o el cofre con monedas cuya letra oculta
el verdadero nombre de sus ensayadores?

¿O pedirás acaso el relato que narran
al relente, de noche, en el castillo de proa,
fábula de tritones, cantos de sirenas
o la voz arponera que avisa entre el velamen
que las ballenas blancas solamente surtan
cierto mar proceloso mal llamado imposible?

Bajaré a los muelles para ver como vuelves
con las manos vacías de un mundo sin misterio:
ya no más las hazañas de aquel pirata incendiario
o las tabernas escritas entre los labios mestizos,
ni el humo del vapor sonando en la bocana
como la exacta promesa de una larga aventura
que jamás nadie se atreviese a romper.

Ahora, apenas veo pesqueros en desguace
y las altas cubiertas de los buques que llevan
largos contenedores de metal azulado
en donde ya nadie recuerda nuestro miedo
a que un día barajasen malas cartas marinas
y aquella mercancía de los viejos bajeles
sólo fuera espejismo, un antiguo naufragio,
la bruma en la escollera, esa tormenta extraña.

Tomado de Tinta China: http://www.tinta-china.net/jjtellez.htm



Poema del escritor, ensayista, periodista, poeta... Juan José Téllez (http://www.juanjosetellez.com/), nacido en Algeciras (1958). Puedes seguirlo en Twitter como @jjtellezrubio

Persona comprometida con la vida, la no violencia, los derechos humanos...

12 jun 2015

EL SEÑOR DE LA RAZÓN, de Dôres Grego

El señor de la razón. El polvo rojo del camino (2014) es la primera parte de la trilogía que lleva por título El Señor de la Razón. Es obra de Dôres Grego, una autora brasileña, que llegó a Sevilla y que ha sorteado un sinnúmero de retos, tanto económicos, relacionales y de enfermedad para cumplir su sueño, escribir esta trilogia (de la cual presenta su primer tomo), en la que unir las experiencias de su pasado en un relato conmovedor, tanto a nivel personal como social. Los ejes son el Poder, las relaciones hombre-mujer, adult@s-niñ@s, la violencia personal y social, la vida en el campo, el racismo...



En esta novela, que nos lleva hasta el Brasil de los cafetales, se narra, de manera entrañable y cercana, la historia de una familia trabajadora, atenazada por una existencia adversa y hostil. Los personajes desarrollan una vida difícil y llena de complicaciones y donde la figura de mestizo, protagonista principal por su despiadado proceder con todo y con todos, se lleva la palma. 

Una prosa ágil y entretenida, que recuerda al realismo mágico, de honda y fecunda tradición americana, nos cuenta las peripecias y venturas, de todo tipo y calibre, de la familia protagonista. Una historia que, a buen seguro, no dejará indiferente a nadie pues es tan desgarradora como llena de sentimientos, tan plagada de sufrimientos como plena de esperanzas.





Resumen realizado por la autora:

Todo comienza en el Brasil de mediados del siglo XX. Nos encontramos de repente en un ambiente rural, campestre, donde una familia va a verse impelida a la necesidad después de un pasado bonancible y de desahogo económico gracias al abuelo paterno, padre del protagonista.

La familia está inmersa en los años de decadencia de un Brasil analfabeto, donde la mayoría de los terratenientes ocupaban despóticamente el territorio y los latifundios. Por esa misma época en el gobierno estaba la dictadura férrea de los militares y su influjo se dejaba sentir de manera insoportable en la gente campesina.

Con estas premisas empieza la novela a desarrollarse. La historia se ubica en las afueras  de Sao Paulo, en pleno campo. La familia, característica como pocas, tiene en la figura del mestizo su principal protagonista: es el cabeza de familia y causante de todas las desgracias que le ocurren a los que le rodean. Deciden marcharse a los cafetales donde mestizo tiene el sueño de grandeza de verse convertido en un gran terrateniente del campo, dominador de todo y de todos. Y es ahí donde la historia de El Señor de la Razón tiene su espacio natural. Es ahí donde la familia va a verse incrementada e involucrada en todos los desvaríos que la fortuna—o mejor dicho, el infortunio—les deparará.

Una historia preñada de sucesos, de toda índole, positivos y adversos, y entrañable como pocas.

El campo, ámbito duro donde la familia explota a la propia familia, es un ámbito donde la ignorancia campa por sus fueros. La gente sin estudios, abocada al trabajo duro de la tierra, es claramente tradicionalista, apegada a las costumbres de sus ancestros pasados y que aún hoy sigue persiste en muchos estados de Brasil. Esto se puede comprobar en el episodio del profesor que trae nuevos aires a la Villeja y se encuentra con la oposición de la gran mayoría de los adultos por cuanto ven en la escuela un nido de ideas problemáticas para sus intereses, pues les merma la mano de obra para sus labranzas.

La historia se cuenta desde los ojos de una niña. Es, por ello, que su cosmovisión está teñida de un infantil sentimiento hacia el mundo que le ha tocado vivir. Esta niña va a verse enfrentada a mestizo en una relación de hostilidad cruenta y despiadada. La relación de los padres hacia los hijos era diferente según fuera el padre o la madre: en el padre encontraba a un hombre violento, despótico y sanguinario que hacía oídos sordos a todos los requerimientos de la familia. En la madre, en cambio, tenía el asidero natural que permitía el desarrollo de los afectos y los sentimientos normales de los pequeños. Mientras el padre era un ser diabólico, la madre encarna la dulzura y la bondad.

La relación entre hombre y mujer es muy característica y en la obra se muestra con toda crudeza el dominio del macho sobre las mujeres. Mestizo es un tipo engreído, soberbio, alcoholizado por la cachaza, y que trata a su compañera como a un trapo. La mujer, sin embargo, es sumisa, apocada y servil: tiene en la casa su función primordial, y además, por si fuera poco, es el brazo derecho de mestizo en las tareas del campo.

El poder, ese potro desbocado sin riendas que lo frene, es, en el caso de mestizo, un arma de doble filo: por un lado, se cree en posesión de la soberanía absoluta sobre todos allá donde va. Pero por el otro, en el transcurso de la obra, se verá constreñido a ser mero peón de intereses ajenos a su voluntad dictatorial. Es, por tanto, el poder un elemento que desarrolla la obra de modo nuclear y que da muestra del tipo de persona que es cada cual.

En suma, El señor de la Razón primera parte de la trilogía de El Polvo Rojo del Camino, es una novela apasionante, descarnada y que muestra el Brasil caboclo de su época de manos de la familia protagonista. Se verán envueltos en muchos sucesos de distinta índole de los que saldrán parados de desigual manera. Es una novela realista, que recuerda, sin embargo, la prosa de García Márquez, el realismo mágico, donde se entremezclan lo real con lo imaginario.