27 oct. 2015

Rebeldía rural - Judith Reyes

Solicitando parcela
los años fueron pasando.
Cárdenas daba la tierra
y Alemán la iba quitando.

Inafectabilidades
que nos mandaron al cuerno.
A mí me dejó sin tierra
este bárbaro gobierno.

Cuando invadí latifundios
me echaron los federales,
y a punta de bayoneta
me vaciaron los morrales.

Luego fui caravanero
descalzo en la carretera
con cientos de compañeros
solicitantes de tierra.

Pasaron cuatro sexenios
y otros tantos presidentes,
y todavía en el Agrario
estudian los expedientes.

Soy campesino y conozco
la ley por muchas razones,
pues la política agraria
la han hecho puros bribones.

Como aquellos que en Chihuahua
valiente me conocieron,
y por pelear mi derecho
a la cárcel me metieron.

Mi madre me dijo entonces:
«Deja la Reforma Agraria».
¡Le contesté que no fuera
contrarrevolucionaria!

Traigo chamarra de cuero
y todavía uso guarache,
mi sombrero es de petate
y mi cantar es de mariachi.

Dicen que quieren matarme
y les parece sencillo.
Pues, ¡que preparen la tropa
que ayer mató a Jaramillo!

Constitución mexicana,
¡válgame tanta belleza!
Ya me cansé del gobierno
que hoy paga por mi cabeza.

Vuela, paloma ligera,
ya sabes de qué se trata.
Si he de morir, que me muera
gritando: ¡Viva Zapata!

Rebeldía rural. Versión de Judith Reyes.



¿QUIEN CANTARÁ TU HISTORIA? por Yelly Alarcón Reyes y Félix Pérez

[...]

SU PARTICIPACION EN LAS LUCHAS CAMPESINAS; PERSECUCION Y ENCARCELAMIENTO.

El 22 de mayo de 1960, 184 familias campesinas del Frente División del Norte, se lanzaron a la ocupación del barrio conocido como El triste, correspondiente al casco de la ex hacienda de Santo Domingo, Municipio Villa Ahumada, Chihuahua. Judith se solidarizó con estas familias campesinas no sólo con su canto y su denuncia. De ésto da el siguiente testimonio: “llegué con 8 toneladas de víveres recolectadas casa por casa en la ciudad de Parral (…) policías municipales y tropa me hostilizaron y trataron de apoderarse de mis cosas. Cuando al fin pude llegar al casco de la ex hacienda, un teniente trató de demorar la entrega de los víveres, pero sabiendo como pincha el hambre, insistí en hacer una entrega inmediata. Al final de la jornada mis dedos estaban adoloridos y las manos me sangraban… por manejar tantas cajas y encostalar granos amarrando los sacos con cáñamo.” En 1961 canta esa historia en el Corrido de Santo Domingo, el siguiente es un fragmento:

“Son las armas de la Patria contra de los campesinos, las mujeres, los ancianos, y como 300 niños. Linda gente de Parral linda la Ciudad de Juárez nos trajeron alimentos a pesar de los pesares. Año del sesenta y uno en la prensa se leía la repartición de tierras que López Mateos hacía. Pero sólo eran noticias lejos de las realidades porque la Reforma Agraria es demagogia en cantidades1.

Judith Reyes recorrió con su guitarra los campos y las sierras de Chihuahua y de Durango, también presentó recitales en todas las escuelas rurales del país y de sus canciones brotaba poesía y denuncia. La participación de esta aguerrida compositora en las luchas campesinas tuvo como respuesta la intimidación y persecución por parte del gobernador del estado de Chihuahua, Paredes Ginér Durán, quien en 1962 la priva de su libertad física en la cárcel de la Capital del Estado. Sin embargo esto no la detiene, su canto de lucha sigue, motivo por el cual es desterrada del estado. En 1963 se presenta en la capital del país como “corridista” y da su primer recital en esta modalidad en la Academia de San Carlos, luego en la Escuela de Agricultura de Chapingo, en el Instituto Politécnico Nacional, en algunos auditorios de la UNAM y muchas otras Universidades del interior del país.


[...]

SU PARTICIPACION EN EL MOVIMIENTO ESTUDIANTIL DEL 68 Y EL EXILIO.

Su incansable espíritu de lucha contra la injusticia y su compromiso con las causas del pueblo, hacía que estuviera presente en la mayoría de los movimientos políticos invitada por la gente que compartía su música y su decidida entrega en estos movimientos, siempre con su guitarra que pareciera un fusil disparando denuncia tras denuncia en cada una de sus canciones. En 1969, Judith Reyes estuvo secuestrada e incomunicada en las caballerizas de guardias presidenciales, donde permaneció en la más completa obscuridad bajo tortura física y psicológica. Su libertad se obtuvo después de tres semanas de desaparecida gracias a una movilización popular que exigía su presentación. Debido a las amenazas que continuaron en su contra (“o te vas o te mueres”) se vio obligada a salir del país y este exilio duro 4 años. En el libro Cantares de la memoria del folklorista René Villanueva (1994), el autor recuerda algunos episodios que compartió con ella en el movimiento estudiantil del 68. René describe: “Después de la terrible noche de Tlatelolco, presentarte ante los estudiantes semejaba a un operativo guerrillero de la más rigurosa clandestinidad para poder burlar el acoso policiaco que se padecía (…) el secuestro, otra golpiza y las amenazas contra ti y tu familia que desde el más alto nivel político recibiste, te orillaron a exiliarte. Sí Judith, los exiliados políticos no sólo son chilenos, argentinos o guatemaltecos, existen también los mexicanos y tú fuiste uno de ellos.”


Judith Reyes, ¿quién cantará tu historia? Extraído de 666ismo Crítico


"Judith puede considerarse la cronista de los guerrilleros urbanos y rurales, y su obra musical es un testimonio vivo e indispensable de los sesenta y de los setenta mexicanos. Mas aún, esa mujer valiente y directa que fue Judith Reyes es prácticamente la única voz de los perdedores de la "guerra sucia " y de los movimientos sociales radicales. Los conciertos eran como ella. llanos y claros. Uno asistía a informarse, a saber y a solidarizarse con Judith y con todos, teníamos la certeza de que estábamos siendo fichados, y la sensación, siempre optimista, del tamaño del optimismo que transmitía Judith, de que un día se vencería."
Juan Pablo de Pina García, Julio de 1997


"Judith Reyes más que hacer arte, rescató el sentido épico del corrido"
"La violinista y antropóloga Liliana García cuenta en un libro la historia de la valiente tamaulipeca. Abandonó una prometedora carrera de cantautora de éxito comercial. Se metió al periodismo. Conoció la vida de los campesinos en Chihuahua. Comenzó a componer corridos que llegaron a ser cantados durante marchas y tomas de latifundios. Su periódico, Acción, era leído por aquellos campesinos chihuahuenses. Ella misma participó en marchas y tomas y se hizo amiga de importantes luchadores sociales."

La Jornada, 19 de marzo de 2008


"Al escuchar a Judith Reyes se siente de inmediato que de su garganta brotan las mil verdades, angustias y anhelos que el pueblo intuye, siente y le atormentan, y es en el momento de su comunicación con Judith que el pueblo puede precisarlos y se capacita para expresarse."


Discografía de Judith Reyes en El Blog Incómodo:
https://exscnet.wordpress.com/2012/08/22/judith-reyes/

Judith Reyes en RebeldeMule:
http://www.rebeldemule.org/foro/musica/tema3046.html

10 oct. 2015

La cruzada de los niños. Adolfo celdrán (Bertold Brecht)

By Gustave Doré (1832-1883) ([1])
En Polonia, en el año treinta y nueve
se libró una batalla muy sangrienta
que convirtió en ruinas y desiertos
las ciudades y aldeas.

Allí perdió la hermana al hermano
y la mujer al marido soldado.
Y, entre fuego y escombros, a sus padres
los hijos no encontraron.

No llegaba ya nada de Polonia,
ni noticias ni cartas.
Pero una extraña historia, en los países
del Este, circulaba.
La contaban en una gran ciudad,
y al contarlo nevaba.

Hablaba de unos niños que, en Polonia,
partieron en cruzada.
Por los caminos, en rebaño hambriento,
los niños avanzaban.
Se les iban uniendo muchos otros
al cruzar las aldeas bombardeadas.

Había, entre ellos, un pequeño jefe
que los organizó.
Pero ignoraba cuál era el camino,
y ésta era su gran preocupación.

Una niña de once años era
para un niño de cuatro la mamá:
le daba todo lo que da una madre,
más no tierra de paz.

Un pequeño judío iba en el grupo.
Eran de terciopelo sus solapas
Al pan más blanco estaba acostumbrado.
Y, sin embargo, todo lo aguantaba.

También habla un niño muy delgado
y pálido, que siempre estaba aparte.
Tenía una gran culpa sobre sí:
la de venir de una embajada nazi.

Y un músico, además, que en una tienda
volada habla encontrado un buen tambor.
Tocarlo les hubiera delatado,
y el niño músico se resignó.

Y hasta un perro llevaban que, al cogerle,
se disponían a sacrificar.
Pero ninguno se atrevía a hacerlo,
y ahora tenían una boca más.

También había una escuela
y en ella un maestrito elemental.
La pizarra era un tanque destrozado
donde aprendían la palabra "paz".

Y, al fin, hubo un concierto entre el estruendo
de un arroyo invernal.
Pudo tocar el niño su tambor
pero no le pudieron escuchar.

No faltó ni siquiera un gran amor:
quince años el galán, doce la amada.
En una vieja choza destruida,
la niña el pelo de su amor peinaba.
Pero el amor no pudo resistir
los fríos que vinieron:
¿cómo pueden crecer los arbolillos
bajo toda la nieve del invierno?

No faltaban la fe ni la esperanza,
pero sí les faltaba carne y pan.
Quien les negó su amparo y fue robado
después, nada les puede reprochar.
Mas nadie acuse al pobre que, a su mesa,
no los hizo sentar.
Para cincuenta niños hace falta mucha harina:
no basta la bondad.

A un soldado encontraron
herido en un pinar.
Siete días cuidándole y pensaban:
"ÉI nos podrá orientar".
Mas el soldado dijo: "¡A Bilgoray!".
Debía de tener
mucha fiebre: murió al día siguiente.
Le enterraron también.

Y los indicadores que encontraban,
la nieve apenas los dejaba ver.
Pero ya no indicaban el camino:
todos estaban puestos al revés.
Aunque no se trataba de una broma:
era sólo una medida militar.

Buscaron y buscaron Bilgoray,
más nunca la pudieron encontrar.
Se reunieron todos con el jefe
confiados en él.
Miró el blanco horizonte y señaló:
"Por allí debe ser".
Vieron fuego una noche:
decidieron seguir, sin acercarse.
Pasaron tanques otra vez muy cerca,
pero iban hombres dentro de los tanques.

Al fin, un día, a una ciudad llegaron
y dieron un rodeo.
Caminaron tan sólo por la noche
hasta que la perdieron.

Por lo que fue el sureste de Polonia,
bajo una gran tormenta, entre la nieve,
de los cincuenta niños
las noticias se pierden.

Con los ojos cerrados,
dentro de mí los veo como vagan
de una casa en ruinas
a otra bombardeada.
Y al caer el ocaso, ya sus caras
no parecen iguales.

Ahora veo caras de otros niños:
españoles, franceses, orientales...

Y en aquel mes de enero,
en Polonia encontraron
un pobre perro flaco que llevaba
un cartel de cartón al cuello atado.
Decía: "Socorrednos.
Perdimos el camino.
Este perro os traerá.
Somos cincuenta y cinco.
Si no podéis venir,
dejadle continuar.
No lo matéis. Sólo él
conoce este lugar."
Era letra de niño,
y campesinos quienes la leyeron.

Ha pasado año y medio desde entonces.
Desde que hallaron, muerto de hambre, un perro.

La Cruzada de los Niños
Bertolt Brecht, 1970

Sobre el origen de La Cruzada de los Niños de 1212