30 nov. 2011

La letra con sangre entra... La escritura y Charo Barinaga-Rementeria

Autora: Charo Barinaga-Rementeria
1º curso de Ciencias Humanas


LA LETRA CON SANGRE ENTRA
…pero con dulzura y amor se enseña mejor (revisión actualizada del refrán)


Ya a principios del siglo XVII, en El Quijote, aparece el refrán “la letra con sangre entra”, señalando las dificultades y esfuerzos que son necesarios para aprender: "menester será que el buen Sancho haga alguna disciplina de abrojos, o de las de canelones, que se dejen sentir, porque la letra con sangre entra" (El Quijote, capítulo XXXVI, 2ª parte).

Y la señorita Gloria aplicó el refrán en la escuela de Ondarroa donde yo aprendí a escribir, a principios de los años 50. Tenía yo poco más de siete años.

Imaginad lo difícil que puede ser corregir un texto escrito a lápiz si no se tiene una goma de borrar. Y más complicado aún enderezar unas palabras que se van inclinando, “cayendo” en el cuaderno sin conseguir mantenerlas dentro de la línea prevista.  Yo intentaba escribir recto, sin salirme de la raya, pero ¡era superior a mí!, las palabras se iban torciendo y como no tenía borrador, intentaba deshacer lo escrito con la yema de los dedos, con un resultado nefasto: borrones de color gris oscuro sobre los cuales reescribía sin mucha fortuna.

La señorita Gloria (pequeña, más bien esmirriada, mandona y con voz chillona) me llamó para que le enseñara mi cuaderno.  Creo que tragué saliva y me acerqué a su mesa muerta de miedo. Cuando vio mi trabajo soltó un grito y me arreó un bofetón en la cara que no he podido olvidar nunca.

Este es el primer recuerdo de mi paso por la escuela.  Menos mal que mis padres tuvieron la idea de venir a vivir a Donostia y aquí las cosas cambiaron. Ahora no es más que una anécdota que disfruto contando a mi nieta y sus compañeros del parque cuando surge la ocasión. Porque, afortunadamente para los niños, alguien debió revisar el viejo refrán para añadirle “…pero con dulzura y amor se enseña mejor”.

¡Que en gloria esté la tal Señorita Gloria!


Txarito de pequeña

28 nov. 2011

La escritura y... Rotter

Autor o autora: Rotter
1º curso de Ciencias Humanas


En mi ya lejana infancia, época en que los estímulos externos a la imaginación eran más bien escasos, la  lectura me supuso una ventana abierta  a un mundo en el que podía soñar sin más límites que mi propia fantasía.

Childhood Dream@SL5B

Pasado el tiempo, en alguna  ocasión, sentí la necesidad de reflejar mis propias fantasías, mis propias ilusiones, de recrearme  en mis propias quimeras. Ello me llevó a incipientes intentos, a experimentos dispersos, a conatos naufragados sin remedio en el mar de mi inconstancia.

Pero quedó para siempre en mi interior la sensación de libertad, el horizonte sin límites que proporciona la palabra escrita. Sin corsés de ningún tipo. La palabra por la palabra, más allá de su acepción escueta, de su ortografía incluso. Sugerente a veces por su sonido, por su ubicación o por su transgresión.
Hubo otro momento en mi vida. Este ya en la  juventud plena. En mi interior bullían infinidad de emociones, entusiasmo, incluso congojas. Necesitaba expresar  mis experiencias vitales, mis inquietudes sociales, mis aspiraciones…

Y además… llegó el amor.

En esas “me encontraba una noche contemplando las estrellas” (parafraseo al gaucho Martín Fierro), cuando comencé a hilar palabras, lentamente al principio, a borbotones más tarde, incontenibles después.

Allí frente a mí, roja en la penumbra, mi máquina de escribir permanecía expectante, con la mirada cómplice de quien se sabe compañera inseparable…

23 nov. 2011

Ilusiones hundidas

Pseudónimo: Igueldo
1º curso de Ciencias Humanas

Como cada martes, cuatro amigos se reunían en el Café Central de su pueblo y acudían con su refinada puntualidad, ya que ansiaban dicho encuentro y el compromiso que habían adquirido desde hace 6 años, de presentar cada uno de ellos, ante sus amigos, una noticia o sucedido que les había  impresionado o sorprendido.

Aurelio estaba deseando que llegase su turno ya que su noticia, creía él, les iba a sorprender.

Al empezar a hablar les dijo que en realidad quería comentar una “experiencia" que iba a vivir con su mujer y 2 matrimonios amigos. Se había enterado del primer vuelo entre París y Copenhagen y quería ser de los primeros pasajeros en realizarlo y que tenía todo organizado, siendo la fecha del vuelo el 8 de febrero de 1949.

El revuelo organizado por sus amigos fue tremendo, ya que le hicieron muchas preguntas seguidas: "¿No tienes miedo a volar, a que os pase algo?", "Tenéis 4 hijos todavía jóvenes", si había sopesado el riesgo de su aventura… Él les tranquilizó diciendo “lo normal es que no pase nada malo”.

Llegó el deseado día, y Aurelio con su mujer y sus amigos se subieron al avión  y a las 16:10 horas despegó dicho avión con 27 pasajeros y 4 tripulantes.

Sobre las 19 horas informan al piloto que en el aeropuerto de Copenhagen hay mucha niebla que impide la visibilidad de la pista de aterrizaje y que la alternativa que tiene es dirigirse al aeropuerto de Gotemburgo.

Súbitamente el avión empieza a descender de los 1000 pies a 700, desde la central le advierten que debe reconducir el avión a la línea 1 de la pista de aterrizaje y que ellos le dirigirán el aterrizaje. El veterano  piloto intenta aterrizar, pero no puede hacerse con el control del avión, que desciende rápidamente y caen al mar.

Pasado un mes encontraron el avión, y a la mujer de Aurelio y a él lo encontraron a los tres meses.


Este es mi homenaje a mis abuelos que no he podido conocer y a los que he echado en falta en mi niñez y en momentos importantes de mi vida.

La escritura y... Ana Mari López

Autora: Ana Mari López
1º curso de Ciencias Humanas

LA ESCRITURA Y YO

La escritura y yo siempre hemos sido cómplices y amigas. Lo mismo me ha servido de placer como de medicina. Me explico: generalmente en la adolescencia, escribir poemas de amor es uno de los placeres más deliciosos que existen. Ahí, en ese punto nací yo como escritora de brocha gorda.

Más adelante, paradojas de la vida, mi noviazgo fue en su mayor parte epistolar. Cada día nos escribíamos una carta.

Como medicina, empecé empleando la escritura en mi "diario secreto", donde anotaba todas mis cuitas juveniles.

Si hablara la máquina de escribir de Ana María... ¡cuántas vivencias!

En plena madurez, utilicé la escritura como desahogo ante situaciones duras de la vida. En alguna ocasión, cuando me encontraba en un pozo  profundo y oscuro, mi medicina era cada mañana escribir mis sentimientos más recónditos y así vaciarme en el papel. Después lo leía y lo rompía en mil pedazos. Esto me ayudaba muchísimo.

Ahora con mi edad, utilizo la escritura para dejar constancia de mi paso por este mundo; entre los míos ¡por supuesto! A mi marido le he preparado un manuscrito por si me voy antes que él. "Un legado de amor" lo he titulado.
A mis nietas, les he hecho un librito de cuentos personalizado a cada una de ellas, para que no me olviden demasiado pronto cuando yo desaparezca.

Nota de edición: El original está escrito en la máquina de escribir de la fotografía, lo que le da un encanto especial en estos tiempos informatizados. Esta es la imagen del texto (haz clic en ella para ver en mayor tamaño).

17 nov. 2011

La escritura y... Angel Abalde

Autor: Angel Abalde Calparsoro
1º curso de Ciencias Humanas

¿ESCRITOR O JUNTALETRAS?

Suele afirmarse, con dudosa razón, que una biografía es una especie de striptis personal a través del cual el autor va descubriendo sus secretos íntimos, mientras las lectoras o lectores de la misma disfrutan de lo contemplado, siempre que ello merezca la pena.

Esta reseña o biografía no puede llegar a ser un espectáculo de semejante altura. Todo lo más se parecerá a la metáfora de la cebolla,  puesto que a modo de capas superpuestas que iré desgajando se descubrirán las peculiaridades de mi trayectoria como escritor o, insisto, como juntaletras. Epíteto que empleo porque se ajusta más a la calidad que atesoro en este menester, y porque probablemente esa metafórica cebolla conduzca a llorar a quien lea esto. En algunas ocasiones, las más, de pena. Y en otras ocasiones, las menos, de risa.

Onion Macro

De ninguna forma debe entenderse que sea corta mi producción como juntaletras. Más bien al contrario, los folios usados para oficio del que hablo han sido, seguramente, varios miles. Y pocos de ellos han sido usados a la manera que refleja la manida imagen del escritor que, repetida y constantemente, va haciendo pelotas con el folio en el que no consigue plasmar ideas coherentes, y que, por ende, en pocas ocasiones consigue depositar en la papelera al uso.

Esta es la primera capa. La que determina el género o los géneros a los que he dedicado tamaña producción de papel: panfletos propagandísticos o de agitación, valoraciones de huelgas, manifestaciones y actos de índole político; ponencias de congresos sindicales; propuestas reivindicativas o tesis sobre elementos sociales, sindicales y políticos; boletines de formación sindical u organizativa. Incluso he sido coautor de un libro, y he colaborado en varias revistas de cierta entidad, tales como HIKA, VIENTO SUR, PÁGINA ABIERTA…., amén de publicar diversos artículos en periódicos locales.

Como se ve, producción ideológica hasta las “cartolas”. O lo que es lo mismo, literatura poco presta para la imaginación, el humor o la ironía.

La segunda capa tiene que ver con ese papel extraño que en los círculos literarios se denomina como “negro”. Que designa a quienes realizan una determinada obra pero es firmada y presentada como elaborada por otra persona bien distinta. Eludiré dar nombres para evitar polémicas estériles o querellas desagradables.

Y, en este terreno, lo confieso, he estado en ambos lados de la moneda. En ocasiones he facilitado esquemas, incluso textos acabados, para que fueran utilizados por otras personas. Pero en otras muchas me he servido, asimismo, de esquemas o textos que han sido escritos para que yo figurara como autor. Evidentemente estaba de acuerdo con lo que me facilitaban, pues la dignidad es una cosa seria.

Pero desgajemos otra capa de la cebolla.

Las nuevas tecnologías no casan bien con mi forma de escribir. Y al mencionar nuevas tecnologías me remonto incluso a los momentos de esplendor de las viejas máquinas de escribir, tipo LEXICOM 80, que tantas veces he aporreado.

Lexicom 80 de D. José Luis Cuerda

Jamás he sido capaz de escribir una línea seguida de forma directa en una máquina de escribir o en un ordenador. Indefectiblemente, y por muchas hojas que ocupe el escrito, primero lo tengo que hacer usando lo que considero uno de los inventos de mayor impacto: el bolígrafo.

En fin, una peculiar faceta y un doble trabajo. Escribir a mano y transcribir a máquina u ordenador. Pero, eso sí, con una ventaja: que según transcribo, corrijo errores, mejoro las frases, e incluso modifico alguna idea que salta a la vista como poco convincente o confusa. También erróneas, todo hay que decirlo.

No por casualidad, este texto ha seguido el mismo procedimiento.

Otra capa de cebolla, quizás la definitiva, tiene relación con mi formación académica. Más estrictamente con mis conocimientos gramaticales.

Estos conocimientos, francamente escasos, los recibí en Los Angeles, colegio ubicado en la Parte Vieja donostiarra, en el que el rasgo peculiar que lo definía, y del que estaban muy satisfechos, era que te preparaban primorosamente para empezar la vida laboral como “botones” de un Banco o una Caja de Ahorros.

Agradecido como soy, cumplí con el estereotipo y allá por el 61, con 15 años, inicié mi poco estimulante carrera como bancario.

Como bien nos ha enseñado nuestra profesora actual, a esa edad no resulta fácil que las reglas gramaticales se fijen adecuadamente en el cerebro (¿o es al contrario?). Y no soy una excepción. Por tanto, si he llegado hasta aquí, solo puede achacarse a que me he tragado otros tantos miles, y más, de folios escritos por quienes saben usar la cabeza, las normas gramaticales y ortográficas, así como las nuevas tecnologías.

Qué buena es la literatura. Cuánto enseña a mucha gente. A mí me ha enseñado a juntar letras y darles un cierto sentido. Y lo agradezco. Lo agradezco tanto que, falto de actitud modesta, virtud que sirve poco a los que son modestos en aptitudes, me siento satisfecho con lo escrito hasta ahora y me atrevo. Generalmente, a ponerme puntilloso con lo que escriben los demás.

En fin, escribidme lo que queráis. Seguiré aprendiendo hasta convertirme en escritor.

9 nov. 2011

La escritura y... Mirentxu Campos


Autora: Mirentxu Campos
1º curso de Ciencias Humanas

BUSCANDO UN TESORO


    Érase una vez una niña delgaducha, tímida y llorona. Maider. Vivía en un pequeño pueblo rodeado de montañas que parecían sus centinelas y un caudaloso río lo atravesaba, cual serpiente, para terminar en el mar Cantábrico, bravo y rugiente unas veces, apacible y sereno otras.

    Aprendió muy pronto a leer, y su imaginación volaba rauda y veloz. Más tarde se puso a escribir. Primero con lápiz, después, su padre, que era un hombre culto y que escribía muy bien, le puso un bolígrafo en sus manos. ¡Qué emoción! Y jugaban a componer frases con distintas palabras… “Un suave, dulce, delicado, fino, agradable aire soplaba de Norte a Sur... Así se le abrió la puerta de los sinónimos y, de los paseos, el gusto por la descripción.

    Llegó al colegio y comenzó a escribir redacciones, redacciones llenas de aventuras, de emociones, de tragedias, de sentimientos… que siempre acababan con una máxima vital. Era la mano de su padre que con esa “pluma estilográfica” les daba el toque final. ¡Cómo le llamaba la atención a esta niña la pluma de su padre! - ¡Aita, yo quiero esa pluma! – le decía – Un día será para ti – le contestaba. - Primero tienes que encontrar el tesoro.

    Participaba en todos los concursos y ganó unos cuantos, lo que le proporcionó seguridad.

    Al llegar a la Universidad, su padre le regaló la pluma, aunque todavía no había encontrado el tesoro ¡Qué felicidad!, pero la pluma quedó prisionera en su caja marrón.



    Hasta que, un día comenzó a agitarse, a hablar. -¿Dónde están tus sueños, tus aventuras de antaño? - ¿Has encontrado el tesoro?

    De pronto se vio mirando hacia un grueso libro, y una magia le invadió. El libro se titulaba “Los piratas”. Así que cogió, otra vez, la pluma y comenzó la aventura en el mar.

    Desde pequeña había oído que, antaño, arribaban al puerto de su pueblo, que era de pescadores, los piratas, de ahí el nombre de “gitanos” (gitanos de mar) a sus habitantes. Venían desde las Antillas y pasaban unos cuantos días, meses, años…algunos se quedaban…

    Esta vez, Maider se enroló en uno de los barcos pensando que los piratas le ayudarían a encontrar el tesoro.

    Atravesaron el mar; unas veces, entre feroces olas y ráfagas estrepitosas de viento que zarandeaban el barco a punto de zozobrar, y otras, con un sol radiante en un cielo azul turquesa cual diamante. Mirabas a babor, mirabas a estribor, ibas a proa, o, a popa y veías peces por doquier.

    Por fin, después de unos cuantos meses navegando llegaron al final del viaje, las Antillas, una pequeña isla, en las islas Vírgenes, de nombre Marina.

    Los piratas atracaron el barco y saltaron todos a tierra, ella también, que llegó a ser una más de la tripulación. Y comenzó la búsqueda del tesoro. Llegaron a una cueva situada en un acantilado de afiladas rocas donde revoloteaban infinidad de pájaros. Entramos en la oquedad y dimos con un baúl; el pirata jefe la abrió y había un pergamino que con grandes letras decía:

“Tu tesoro está en tu corazón y en tu mente, en el mundo maravilloso que tu pluma sabe plasmar, aprovecha este tesoro que es intransferible”.

    Salió Maider y se le llenaron los ojos de lágrimas. La pluma era su tesoro. Una suave, dulce, delicada, fina, agradable… brisa, invadió todo su cuerpo.

    Y como “la vida es sueño” seguirá nadando por un haz de blanca luz de luna, galopando sobre los caballos del viento, sobre montañas plateadas y escuchará llantos de los árboles condenados a morir…

    Y como “la vida es sueño” soñará que un día la pluma de su padre le ayudará” a escribir un cuento.

5 nov. 2011

La escritura y... Antxon Vega

Autor: Antxon Vega
1º curso de Ciencias Humanas


Breve biografía como escritor de “brocha gorda”

Para mí, hablar de escritura es recordar mi infancia y remontarme a finales  de la década de los años 50; y, como no, a la figura de aquel gran profesor, entonces se decía maestro, y mejor persona que era D. Eugenio Goya Goya.

Por supuesto, eran otros tiempos, pero D. Eugenio le daba la misma importancia a la caligrafía y la ortografía que al francés, la geografía, el dibujo, las matemáticas o la historia por ejemplo.

Así, de aquellas aulas, entonces llamadas clases, de la calle Narrica, nº 33, 1º de nuestra querida Donostia, salimos con una formación gramatical sólida, y como todas las cosas que se aprenden bien a esa edad, han perdurado en el tiempo.

Recuerdo con nostalgia y con mucho agrado, aquellos vetustos pupitres de madera, los tinteros de porcelana  con aquella tinta que manchaba nuestros dedos, y que por cierto la hacíamos también nosotros, los cuadernos pautados para la caligrafía, los de calco y las láminas que usábamos para copiar los distintos tipos de letras.

Bocetos

Después de mucho trabajo y constancia, llegamos a dominar varios tipos de escritura,  “caligrafía inglesa”, “redondilla” y “gótica”, para las cuales empleábamos los diversos tipos de plumillas, que muy probablemente hoy sean ya objetos de museo.

Por supuesto teníamos totalmente prohibido escribir con aquellas “modernidades”, como eran los bolígrafos, y también con las plumas estilográficas, no tan modernas, pero casi inaccesibles para nuestros limitados recursos.

Las redacciones sobre el tema propuesto por el maestro eran continuas, y teníamos que insertar entre el texto, un dibujo que coloreábamos por cierto bastante bien con acuarelas.  Calificaba, independientemente, la correcta redacción, la caligrafía y el dibujo.

Resumiendo, mi pequeña historia como “escritor de brocha gorda” la recuerdo con mucha nostalgia y cariño y todavía hoy a mi provecta edad, me siento agradecido a aquellas personas que en unos tiempos difíciles y de escasez de medios, nos enseñaron entre otras muchas cosas, a amar la escritura.

3 nov. 2011

Comenzamos el curso 2011/2012 con novedades

Poco a poco vamos arrancando el curso 2011/2012 en Aulas de Experiencia del Campus de Gipuzkoa, ¡menudo mes de octubre más festivo!

La principal novedad este curso es que ya no estoy en la asignatura de Literatura III sino que me dedico a la Lengua de Primero, una asignatura que disfruto y me encanta, aunque es más técnica que la Literatura.

Publicaremos algunas cosillas en este blog sobre incoherencias, errores y géneros, la parte más creativa de la asignatura, pero también me gustaría hacer una propuesta a quienes seguís este blog, no importa que ya os hayáis graduado ni de dónde seáis:

LA ESCRITURA Y YO
Mi biografía como escritor/a de brocha gorda

Se trata de contar vuestra pequeña historia sobre qué recuerdos tenéis en relación a la escritura, porque, aunque no seáis escritores/as profesionales ni literatos/as, habéis escrito mucho a lo largo de vuestra vida.

writing in the journal

Como siempre, podéis contar mentirijillas, publicar en anónimo, adjuntar fotografías de vuestras máquinas de escribir, plumas, lápices... todo lo que se os ocurra. Los lectores y lectoras de este blog somos curiosos y queremos detalles.

20090823-Typewriter-17

Quienes tengáis ya cuenta en este blog, podéis publicar cuando queráis, o si no, enviadme un correo electrónico con vuestra propuesta a ainhoa.ezeiza@gmail.com

Yo publicaré mi minibiografía la semana que viene. ¡Espero la tuya!

Bienvenidos y bienvenidas de nuevo.